El jefe del Centro Democrático dijo en un comunicado que su Ministro de Defensa en 2008 “nada tuvo que ver” con el desarrollo del operativo. Hace un año Santos recordó su participación en el hecho
_________
11 años se cumplieron este martes de la Operación Jaque, el exitoso operativo en el que fueron liberados 15 secuestrados por las Farc, entre ellos la excandidata presidencial Ingrid Betancourt y los militares estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves.
El senador y expresidente Álvaro Uribe publicó en sus redes sociales un comunicado de prensa en el que, sin mencionar directamente a su antecesor, el expresidente Juan Manuel Santos, que se desempeñaba como ministro de Defensa cuando ocurrió la Operación, afirma que este “nada tuvo que ver” con su desarrollo.
Lea también: Santos no tuvo que ver con 'Operación Jaque': Uribe
Hace exactamente un año, cuando se conmemoró una década del hecho, Santos, entonces presidente, entregó algunos detalles de su participación en el operativo. EL NUEVO SIGLO expone a continuación las dos versiones, la que entregó ayer Uribe y la que dio Santos en 2018.
“Nada tuvo que ver el Ministro”
Para Uribe en la Operación Jaque “primó el Estado pero el beneficiario político (Santos) hizo que después primara el terrorismo”.
Según la versión del actual senador, Santos le dijo que si la entonces guerrilla descubría el plan para liberar a los secuestrados se les debía permitir que los regresaran a la selva, a la cual él se negó. “Nada tuvo que ver el Ministro. Estaba en el extranjero, cuando regresó, fue a mi oficina con el general Freddy Padilla de León (entonces comandante de las Fuerzas Militares) a decirme que, si la Farc develaba el plan e impedía que Ingrid y los demás abordaran el helicóptero de rescate, se debería permitir que los retornaran a la selva. Le contesté que de manera ninguna. Que además estaban muy enfermos, que bajo mi responsabilidad entrara a operar el plan B”, dijo.
“En efecto, yo había sugerido al general Padilla de León que tuviera un grupo entrenado que a la mínima señal llegara y estableciera un cerco humanitario, ni tan cerca que los secuestradores dispararan, ni tan lejos que se evadieran con los rehenes”, agregó Uribe, quien manifestó que estuvo buscando la liberación de los secuestrados desde el día que inició el gobierno, el 7 de agosto de 2002.
Sobre el recibimiento de los liberados, entre ellos Betancourt, en la base militar de Catam, afirmó que declinó la invitación de los altos mandos a acudir y les dijo que Santos lo necesitaba para sus aspiraciones políticas. “Los altos mandos me invitaron a recibir a Ingrid, dije que lo hicieran ellos y que el Ministro lo necesitaba para su futuro político. Aquel día continué la agenda, asistí a la reapertura del hospital Lorencita Villegas que había sido cerrado tiempo atrás”, sostuvo.
“Ante la repetida pregunta de por qué no aparecí en la foto con Ingrid, bajando del helicóptero y apareció el Ministro, he contestado que esa foto simboliza uno de mis principios: delegar éxitos y asumir dificultades”, aseveró.
Señaló, además, que para el éxito del operativo fue clave el bombardeo al campamento de ‘Raúl Reyes’, ocurrido unos meses atrás, en el que fue abatido el exjefe guerrillero. “Yo estaba listo para salir ante cualquier dificultad, como lo hice dos meses antes a raíz del bombardeo al terrorismo invasor de la hermana Ecuador. Esta acción eliminó el control que ejercía ‘Raúl Reyes’ sobre la comunicación entre ‘Jorge Briceño’ (‘Mono Jojoy’), cabecilla de actos terroristas, y Farfán (‘Gafas’), carcelero responsable de mantener en cautiverio a los secuestrados. Ya sin esa intermediación fue efectivo el libreto de la inteligencia del Estado que llevó al rescate”, puntualizó.
“La operación más exitosa”
El año pasado, durante el décimo aniversario de la operación el entonces presidente Santos destacó su éxito, la calificó como la “más audaz, más ingeniosa y más exitosa de la historia reciente en el mundo entero” y recordó su participación en su desarrollo.
Manifestó, inicialmente, que durante la planeación se decidió que en este no debía haber muertos. “En el momento en el que estábamos planeando la operación, porque la planeamos minuto a minuto, cuando discutimos qué íbamos a hacer cuando el helicóptero con los secuestrados ya se fuera del terreno donde estaban, y que iban a quedar, calculábamos, entre 250 y 350 guerrilleros ahí, pues para cualquiera era lo lógico atacar a esos guerrilleros. Pero fueron las propias Fuerzas, el propio general Padilla, comandante general de las Fuerzas Militares; el propio general Montoya, comandante del Ejército, los que dijeron: no, esta operación tiene que ser totalmente limpia. Eso tiene más valor y tiene más impacto en la moral de las Farc, que si hacemos una especie de operación rastrillo al final de la Operación Jaque”, afirmó.
Recordó que durante la ejecución sintió pánico de que fracasara. “Sentí pánico cuando estábamos en plena operación, y se calculaba que iba a durar entre 10 y 15 minutos el helicóptero aterrizado, mientras subían a los secuestrados y el helicóptero comenzaba nuevamente a volar hacia el destino que se había establecido. Yo estaba esperando un código, porque era el código del piloto cuando ya estuviera despegando, y eso se demoró y se demoró. Fueron los minutos más angustiosos de mi vida, me alcancé a imaginar qué le iba a decir a los familiares de los soldados y a los familiares de los secuestrados”, sostuvo.
Manifestó que liberar a los secuestrados se convirtió en una obsesión porque consideraba que podía ser un hecho determinante para el comienzo de una negociación de paz. “Yo tenía claro que se requería una serie de condiciones para iniciar un proceso de paz exitoso y una de esas era invertir la correlación de fuerza a favor del Estado”, dijo.
Posteriormente, destacó el impacto que tuvo. “La Operación Jaque tuvo dos efectos diametralmente opuestos. Para nuestras Fuerzas Militares, para nuestro Ejército, fue una inyección de moral, de entusiasmo, de optimismo, de seguridad en sí mismo. Por el otro lado, para las Farc fue un golpe mortal a su moral, a su entusiasmo, a su capacidad de continuar esa guerra que habían librado durante tantos años. O sea que fue determinante como un factor adicional en la búsqueda de la paz porque se trataba de quitarles a las Farc esa capacidad y ese deseo de continuar la guerra”, manifestó.