Luego que el presidente del Senado, Lidio García del Partido Liberal, anunciara el reinicio de las sesiones presenciales del Congreso, el debate está encendido.
El problema ahora es cómo garantizar la seguridad de los asistentes, a quiénes se les va a permitir el ingreso y, en caso que la cuarentena se extienda, cómo garantizar el transporte de los congresistas que viven en las regiones.
El lío jurídico en el que se convirtió la citación a sesiones del Congreso comenzó con la expedición del decreto 491 de 2020 que permite que los miembros de las Ramas del Poder Público, entre ellas la Legislativa, se reúnan. Sin embargo, el Congreso comenzó a presentar sus dudas. La primera es que no existe un sistema habilitado para que los miembros de las corporaciones se reúnan de manera virtual y efectiva. El recurso técnico no está y eso lo han demostrado las distintas sesiones informales que han tenido los congresistas.
Es conocido que en muchas de las reuniones que se han hecho por Internet, la red no es estable. A algunos congresistas se les dificulta el uso de la tecnología. Y otros no hacen uso de herramientas, como cerrar el micrófono para permitir la fluidez de las sesiones. Más allá de los inconvenientes técnicos, hay uno más profundo y es que la Constitución no permite las reuniones virtuales.
Según el artículo 149 de la Carta Política, “toda reunión de miembros del Congreso que, con el propósito de ejercer funciones propias de la Rama Legislativa del Poder Público, se efectúe fuera de las condiciones constitucionales, carecerá de validez; a los actos que realice no podrá dárseles efecto alguno, y quienes participen en las deliberaciones, serán sancionados conforme a las leyes”.
Así, aunque el senador García consideró “irresponsable” citar de nuevo al Congreso, lo hizo. Y el presidente de la Cámara, Carlos Cuenca, de Cambio Radical, también dijo estar dispuesto a citar para el 13 de abril, pero con unas condiciones específicas para el Gobierno, entre las que está que los asistentes a las sesiones se hagan la prueba del coronavirus.
Sesiones informales
Varias comisiones, como las primeras de Senado y Cámara, han adelantado sesiones informales y virtuales.
En ese contexto, el representante verde, Mauricio Toro, presidente de la Comisión Primera de la Cámara, consideró “irresponsable la tesis de aquellos que insisten en que se debe sesionar de manera presencial arriesgando la vida de los funcionarios que tienen que asistir para que pueda operar el Congreso. Así que insisto en que es constitucional y técnicamente viable la sesión del Congreso virtual”.
En todo caso, el senador Guillermo García, del Partido Liberal, anunció que asistirá a la convocatoria “como es nuestro deber y como el país nos quiere ver. Aunque la alternativa del trabajo virtual ya la estamos llevando a cabo en las comisiones y con los voceros de los partidos. Solo si las autoridades de salud nos dan a entender que son inconvenientes este tipo de reuniones, evitaría la sesión del próximo 13 de abril”.
A su turno, Armando Benedetti del Partido Social de Unidad Nacional (La U), sostuvo que está listo para sesionar, pero advirtió que “ningún Congreso del mundo lo está haciendo así. Casi todos están sesionando de forma virtual. No entiendo cómo el nuestro no lo hace”.