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Lunes, 4 de Mayo de 2020
Redacción Política
Destacados dirigentes políticos consultados por EL NUEVO SIGLO señalan que la actual figura ha demostrado ser eficaz así como las funciones que los mandatarios les dan para realizar

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La discusión de volver o no al Designado para reemplazar, en una eventualidad, al Presidente de la República, en lugar de la figura del Vicepresidente que fue revivida por la Constitución del 91, se desempolvó ayer a raíz de una columna de Humberto de la Calle, quien recoge en la misma algunas preocupaciones que se han manifestado en todos estos años acerca del cargo que en la actualidad desempeña Marta Lucía Ramírez, a propósito de ser la primera mujer que lo ocupa.

Precisamente, la figura del vicepresidente se estrenó con Humberto de la Calle tras la victoria en 1994 de Ernesto Samper como presidente.

Sin embargo, el Vicepresidente durante el proceso 8.000 se alejó y se convirtió en fuerte crítico de Samper; luego que este logró que la Cámara precluyera la investigación en su contra por la presunta financiación del narcotráfico a su campaña, en 1996, De la Calle renunció al cargo.

De la Calle señala en su columna que “el argumento central en 1991 para crear la Vicepresidencia no era de poca monta: todo aquel que desempeñe la Presidencia debe hacerlo con el respaldo del voto popular”.

No obstante, recordó que las dudas en su momento sobre esta institución se centraron en “un mal recuerdo de las relaciones entre Bolívar y Santander, además de acontecimientos posteriores que, al menos en nuestro medio, provocaron disturbios importantes en la cúpula del Ejecutivo, algo que, en cambio, no sucedió con la figura del designado, cuyo perfil no exigía ni oficina ni boato, ni carro blindado, ni parafernalia. Y, sobre todo, que no fue factor de perturbación para quien ocupara la Presidencia”.

De la Calle añadió que el segundo motivo de preocupación fue la disyuntiva entre asignarle competencias propias en el campo de la administración o no. “El primer camino tenía la ventaja de impedir que el Vicepresidente se convirtiera en una especie de alma en pena, divagando por los alrededores de Palacio. Pero el nudo difícil de desenredar era que, precisamente, si tenía funciones propias se agigantaba eventualmente la posibilidad de roces y choque de trenes con el Presidente”.

Entonces, indica De la Calle, “se optó por señalar expresamente que ninguna materia era campo propio del Vicepresidente, cuya agenda la fijaba el Presidente. Pero esa fórmula tampoco ha sido totalmente eficiente. La emasculación de la Vicepresidencia en ocasiones ha inducido a quien ocupa el cargo a emitir juicios y opiniones, a veces a contrapelo de la Administración, lo cual, en vez de aliviar el asunto lo ha empeorado”.

Añadió que “Lleras de la Fuente y Hernando Herrera propusieron que el Designado solo asumiera la Presidencia para organizar la elección del Presidente. No más. ¿No vale la pena volver a pensar esa institución, buscando fórmulas alternativas para facilitar la sucesión? Una reflexión debe incluir la posibilidad de dar por terminado ese cargo”.

Finalizó, aclarando De la Calle “ocupé ese destino en una situación excepcional. No hablo por mi experiencia personal”.

Debe mantenerse la figura

El expresidente Andrés Pastrana indicó que “son muy curiosas las declaraciones del doctor De la Calle porque talvez el único Vicepresidente que no pudo ejercer fue él porque claramente, como todo el mundo sabemos, Ernesto Samper fue elegido con recursos del narcotráfico. El doctor De la Calle era su fórmula vicepresidencial, por lo tanto lo que él hizo fue salir de Embajador y nunca ejerció como Vicepresidente”.

Pastrana dijo que cuando fue elegido Presidente de la República decidió darle algunas funciones a su Vicepresidente, pues hasta ese momento el cargo no tenía sueldo ni funciones. Agregó el exmandatario que “el mejor Vicepresidente que ha tenido Colombia y que logró entender cuál era su función fue el mío, Gustavo Bell, un hombre discreto, estudioso y dedicado al trabajo que le ofrecimos”.

Explicó que, encargó a Bell el tema de los derechos humanos. Recordó que por esos días había en el Congreso de Estados Unidos denuncias “sobre violación de los derechos humanos de la Policía y las Fuerzas Militares, y fue el doctor Bell el encargado de diseñar toda una política al interior de las Fuerzas Militares en el respeto a los derechos humanos”, dijo.

Por lo tanto, considera el expresidente Pastrana, “cuando hay un buen Vicepresidente se le entregan las funciones, se cree en él, hay confianza, creo que esa figura sirve y es importante. Lo que ha sucedido es que muchos de esos vicepresidentes quisieron aspirar a la presidencia. El señor De La Calle quería reemplazar a Ernesto Samper, el señor Germán Vargas y el general Naranjo querían ser los sucesores de Juan Manuel Santos. Por lo tanto, ahí se desdibuja la figura porque renuncian antes de terminar y no cumplen con su papel ni con su labor”.

 

Por su parte, la exministra Clara López Obregón dijo que “la Constitución del 91 exprofeso no le puso funciones propias al Vicepresidente”, pero luego distintos mandatarios le han dado funciones específicas al cargo, y “de ahí dedujeron toda la parafernalia de las oficinas y demás. Pero en el estricto sentido eso no es necesario”.

Agregó que sí le parece “muy importante es tener una figura con la misma legitimidad popular del Presidente para remplazarlo en el caso que tenga una falta absoluta. Y el Designado es una figura de mayor debilidad, mayor transitoriedad, que sin lugar a dudas proviniendo de una elección del Congreso, pues con menos fuerza que la que sería un Vicepresidente en caso de tener que asumir la Presidencia de la República respaldado en el voto popular”. 

Concluyó López “tal vez sobredimensionada la Vicepresidencia con oficina propia, con un tren burocrático, no era necesario para la exigencia constitucional”.

Por su parte, el exministro Eduardo Verano, quien fue propuesto en 2014 como fórmula a la Vicepresidencia del entonces presidente Santos, dijo “la figura del Vicepresidente que fue pensada en la Constitución del 91 es precisamente el remplazo del Presidente en caso necesario, y creo que así como está funcionando cada presidente a su vez con su fórmula puede hacer los acuerdos políticos necesarios de cómo se va a ejercer ese mandato, porque finalmente son escogidos en pareja”.

 

La figura

 

La diferencia entre el Vicepresidente y el Designado estriba en que el Designado lo elige el Congreso. En tanto, el Vicepresidente lo escoge el candidato presidencial.

El Vice puede ser de la misma tendencia del candidato presidencial o distinta, según el caso, puesto que en ocasiones se trata de sumar votos entre tendencias partidistas diversas.

Los vicepresidentes que ha tenido Colombia son:

. Humberto de La Calle, vicepresidente 1994-1996. Fórmula de Ernesto Samper

. Carlos Lemos Simmonds, vicepresidente 1996-1998 en gobierno Samper

. Gustavo Bell, vicepresidente 1998-2001. Fórmula de Andrés Pastrana

. Francisco Santos, vicepresidente 2002-2010. Fórmula de Álvaro Uribe

. Angelino Garzón, vicepresidente  2010-2014.  Fórmula de Juan Manuel Santos

. Germán Vargas Lleras, vicepresidente 2014-2017. Fórmula de Juan Manuel Santos

. Óscar Naranjo, vicepresidente 2017-2018 en gobierno de Juan Manuel Santos.

. Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta desde 2018. Fórmula de Iván Duque