Mañana el Senado y la Cámara están citadas para sesionar virtualmente
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Mañana, Cámara y Senado vuelven a sesionar. Lo que no está claro es cómo lo harán. Mientras unos congresistas insisten en que se haga presencial, otros consideran que las plenarias se pueden adelantar de forma virtual y que las herramientas ya existen.
Más allá del debate jurídico sobre quién tiene la razón, el Legislativo inicia sus sesiones con cuatro retos específicos que tendrá que afrontar mientras termina la emergencia por el coronavirus.
1. Control político
Entre las razones para insistir en que el Congreso debe volver a sesionar está que el país requiere, más que nunca, del control político del Legislativo sobre el Ejecutivo.
Luego que el presidente Iván duque decretó el estado de emergencia las normas que expide tienen fuerza de Ley, con solo dos controles: el legal, que lo efectúa la Corte Constitucional, y el político, que lo hace el Congreso.
Sin embargo, por la naturaleza del Congreso, este control político debe ser eficaz, tiene que ser un ejercicio que ayude al país y no quedarse en discusiones eternas.
Además, el Legislativo debe tener mucho cuidado en las citaciones que haga a los ministros, pues son los jefes de cartera quienes están pendientes de los insumos, las ayudas y la dinámica social del Estado para atender la emergencia generada por el coronavirus y no pueden perder tanto tiempo en debates que se pueden desviar muy fácil de su objetivo. Para no ir más lejos, esta semana quienes sesionaron varias comisiones de manera informal fueron los ministros del Interior, Alicia Arango, y Salud, Fernando Ruiz, quienes designaron a sus viceministros para atender las citaciones que hicieron los representantes, pues el tiempo en época de pandemia de los funcionarios es muy corto.
Sin contar con que los parlamentarios que hagan las citaciones en el Congreso deben ser conscientes que más allá de los protagonismos políticos y de las rencillas partidistas, este momento tiene que ser superior a esas discusiones.
2. Recuperar tiempo
El Congreso ya casi completa un mes de retraso en el reinicio de la legislatura. En tiempos convencionales, la Ley indica que las sesiones deben comenzar el 16 de marzo e ir hasta el 20 de junio. En otras palabras, senadores y representantes han perdido casi un mes para iniciar el periodo de sesiones más corto del año.
Por ahora, están en veremos los seis proyectos de reforma constitucional que están en trámite en primera o segunda vuelta. Los más avanzados son la reforma que declara a los departamentos de Amazonas, Caquetá, Guaviare, Guainía, Putumayo y Vaupés como especiales en su funcionamiento; la alianza entre Bogotá y Cundinamarca para crear la Ciudad Región; y la cadena perpetua para violadores de niños.
Ya habían sido radicadas otras reformas constitucionales, como aquella que busca permitir destrabar la elección de magistrados de altas Cortes, el acto legislativo para consentir que los integrantes de la Fuerza Pública tengan derecho al voto y la reforma por medio de la cual se establece una inhabilidad de ocho años para que los magistrados de las altas Cortes, el Procurador General de la Nación, el Contralor General de la República o el Fiscal General de la Nación puedan aspirar a cargos de elección popular.
Con este panorama será deber de los presidentes de Senado y Cámara priorizar qué se debe debatir y qué tiene la posibilidad de ser aprobado en el corto tiempo que queda. Sin contar que aún queda pendiente que la Corte se pronuncie sobre si son legales las decisiones que tome el Congreso de manera virtual.
3. Plan de Desarrollo
El actual Plan de Desarrollo que fue concebido para una “normalidad” quedó atrás debido a circunstancias que nadie esperaba. El coronavirus le ha dado una voltereta no solo a cómo deben ser priorizados los recursos, sino a quiénes deben ser focalizados los esfuerzos del Estado. Por eso, el Plan Nacional de Desarrollo tiene que ajustarse y será el Congreso el encargado de hacerlo en medio de esta pandemia. Ahora la gran pregunta es cómo y quién será el encargado de presentar esa hoja de ruta que permita reactivar al país luego de pasada la contingencia.
En este punto, varios congresistas le han precisado a EL NUEVO SIGLO que esos ajustes no pueden hacérseles a la Ley del Plan de Desarrollo, sino a las normas que deben reglamentarlo. Siendo así, está por determinarse cuál será el tiempo oportuno para hacerlo, pues mientras hay quienes creen que debe esperarse a saber con certeza cuánto tiempo durará el aislamiento y valorar el daño real a la economía, otros consideran que las tareas de reactivación económica no dan espera y deben empezarse a discutir desde ya.
Por otra parte, diputados, concejales y organizaciones de la sociedad civil ya le están pidiendo al presidente Duque y a Planeación Nacional que amplíen los plazos que tienen los municipios y los departamentos para la formulación de los planes de desarrollo territorial, tareas de alcaldes y gobernadores que se vieron pospuestas por la emergencia.
Además, como uno de los principios de la planeación territorial es la participación ciudadana, las reuniones para discutir estos proyectos no se han podido llevar a cabo, pues aún en Colombia hay dificultades para con el uso de herramientas tecnológicas que permitan la discusión amplia de estos documentos.
4. Liderazgo
En estos tiempos que son difíciles para el país, el Congreso debe dar ejemplo en materia de liderazgo. No es momento para que las peleas políticas desgasten el poco tiempo que tiene la convocatoria a sesiones ordinarias.
Así las cosas, el Legislativo debe convertirse en ejemplo de unidad, austeridad y trabajo conjunto en pro del país. Tanto las bancadas de oposición como las que apoyan al Gobierno deben estar enfocadas en que este no es un tiempo para confrontaciones políticas. Todo lo que se haga desde el Congreso debe contribuir para resolver la crisis, destinar recursos y encontrar soluciones. De la grandeza y el liderazgo que demuestre el Legislativo depende, en buena parte, la superación de esta crisis.