Hay coincidencias que son solo eso, pero que no dejan de despertarle al observador la idea de que tras ellas pudieran existir juegos del destino.
Por ejemplo, llama la atención que este fin de semana coincidieron las asambleas de dos colectividades que tienen historias que se cruzan, como quiera que surgieron a partir de dirigentes liberales que se apartaron de la disciplina roja, sobre todo ante el mandato de ejercer oposición al primer gobierno de Álvaro Uribe.
Una parte de esos líderes se agrupó en el Partido Social de Unidad Nacional (La U) y otra en Cambio Radical.
A pesar de tener ese origen común, sus trayectorias tomaron rumbos diferentes, a tal punto que mientras La U hace parte de la coalición que apoya el gobierno de Iván Duque, Cambio Radical se declaró independiente.
Pacto social
En su IX Asamblea Nacional el pasado sábado, La U reorganizó sus estructuras con la mirada puesta en las próximas elecciones legislativas, escogiendo a la exgobernadora vallecaucana Dilian Francisca Toro como directora única.
“La celebración de nuestra convención se da en uno de los momentos más difíciles por los que atraviesa la humanidad. Nos enfrentamos a una inmensa crisis social, económica y de salud agravada por el Covid-19, obligándonos forzadamente a un cambio en nuestros modelos de pensamiento”, señaló Toro, también exsenadora.
La nueva directora de La U manifestó su voluntad de trabajar de manera articulada con los mandatarios locales, entendiendo el papel fundamental que tendrán las regiones en el período de poscuarentena. “Desde las regiones que son el corazón de este país, les propongo que como partido soñemos con ser los precursores de la construcción de un pacto social por Colombia, en donde nos pongamos de acuerdo sobre los problemas fundamentales de nuestras comunidades”, agregó.
No cabe duda de que uno de los objetivos de esa estrategia regional es recuperar (o al menos no seguir perdiendo) curules en el Congreso, porque los resultados de las últimas tres elecciones son claros: de 28 senadores que escogió La U en 2010 pasaron a 21 en 2014 y a 14 en 2018; y de 48 representantes a la Cámara en 2010 bajó a 37 en 2014 y a 25 en 2018.
Sin embargo, en el horizonte hay otro reto que deberá sortear Toro como directora de La U: la salida de los senadores Roy Barreras y Armando Benedetti. Todavía no es claro si ellos aspirarán a ser reelegidos al Congreso (todo parece indicar que no), como tampoco qué pasará con su votación. Pero además, se supone que con Barreras habría un sector de La U (representado en varios legisladores) que estaría proponiendo una escisión, tema que tras la renuncia del senador no se ha vuelto a tocar y, hasta donde ha trascendido, tampoco fue analizado en esta asamblea partidista. De hecho, no se sabe si habrá más congresistas separándose de la oficialidad del partido.
De otra parte, Toro habrá de liderar a la colectividad en su relación con la coalición oficialista en el Congreso y su participación en una eventual consulta interpartidista para seleccionar el candidato presidencial de la centroderecha para los comicios de 2022.
Tampoco hay claridad en torno a cuáles podrían ser los precandidatos o candidatos de La U. Por el momento ya se habla de una eventual aspiración del antecesor de Toro, el exministro Aurelio Iragorri, quien renunció la semana pasada.
Aunque hay algunas voces que piden buscar un acercamiento con el expresidente Juan Manuel Santos (uno de los fundadores de La U y hasta 2018 jefe natural de la colectividad, incluso contra el propio Uribe), ese tema parece descartado por ambas partes.
Sin “milimetrías”
Casi simultáneamente, la Convención Nacional de Cambio Radical decidió, este fin de semana, dejar en la dirección nacional a Germán Córdoba, quien venía ejerciendo esa dignidad en calidad de encargado.
Ya como director en propiedad, Córdoba les expresó a los convencionistas que “somos conscientes de las angustias y preocupaciones que tiene el pueblo colombiano. Un partido serio como el nuestro, está concentrado en buscar soluciones y respuestas concretas. Este no es el momento para hablar de milimetrías electorales ni políticas”.
“Quienes se inscriben en el fracasionismo endémico, siempre tiene una solución muy simplista para sortear las dificultades. Ese es el riesgo mayor que hoy corre la democracia en el mundo y en Colombia. Por ello, ahora más que nunca es nuestro deber fortalecer a Cambio Radical como un partido que sí es capaz de interpretar las realidades de los colombianos, y que es capaz de traducir los anhelos justos de la gente, en soluciones reales”, sostuvo.
Recordando la gestión del exvicepresidente Germán Vargas Lleras en el gobierno Santos, Córdoba recalcó que “dijimos que íbamos a darles casas a los más necesitados y lo hicimos; que íbamos a llevar agua y alcantarillado a los sectores más marginados y lo hicimos; que haríamos una revolución en la infraestructura de este país para hacerlo más competitivo y lo hicimos; Y así podríamos seguir enumerando ejecutorias en materia regional y local que han adelantado mandatarios de nuestro partido y que han impactado tan favorablemente el día a día de sus conciudadanos quienes han calificado tan bien sus administraciones”.
“Nuestro ‘Cambio Radical, sí lo hace’, más que un slogan es un compromiso, un profundo y arraigado compromiso de nuestros dirigentes para pasar de las promesas y los discursos a los hechos. Somos un partido serio, preocupado por el devenir de nuestro país, y que trabaja día a día incansablemente para hacer realidad esa Colombia mejor, porque por supuesto que ‘mejor es posible’, y hoy, muy necesario”, precisó.
Córdoba hizo cuentas: “14 gobernadores y 146 alcaldes fueron electos con aval o coaval de nuestra colectividad (en 2019), tenemos 62 diputados y 1.587 concejales. Una presencia generosa en todo el territorio nacional. No es gratis que los últimos sondeos realizados en Colombia por firmas encuestadoras, ubiquen a Cambio Radical en los primeros lugares de reconocimiento y favorabilidad por parte de los colombianos”. En el Senado tienen 16 curules y en la Cámara 30.
Pero también hizo autocrítica: “Este incremento de nuestros resultados electorales de los últimos años, solo se vio afectado en la última campaña presidencial. Teníamos de lejos el mejor candidato, hoy y cada día más, los colombianos así lo reconocen. Cometimos errores, no supimos interpretar las nuevas formas de hacer política, estuvimos más preocupados del fondo que de la forma, estábamos más preocupados por trabajar y construir un plan de gobierno serio y estructurado y no en montar estrategias electoreras. Hoy el país padece nuestro error”.
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Córdoba tiene retos similares a los de Toro. Aunque la situación de las curules es totalmente distinta, pues Cambio Radical ha visto incrementar el número de sus escaños, los parlamentarios saben que se pueden dormir en los laureles. El objetivo es ser el primer partido en el Congreso, lo que implica superar al Centro Democrático que hoy tiene 19 escaños en Senado y 32 en Cámara.
Por otro lado, no hay sombras de división en sus filas y el pulso interno más ‘fuerte’ que tienen es entre quienes abogan por ingresar de lleno en la coalición oficialista y quienes prefieren apoyar al Gobierno cuando se deba, pero conservando la independencia. De hecho hoy la colectividad tiene dos ministros directos pero sigue como colectividad no gobiernista.
En cuanto a la estrategia presidencial para 2022, por ahora no hay humo blanco al respecto.
Ya viene la convención conservadora
En dos semanas, exactamente el 21 de noviembre, el Partido Conservador hará su Convención Nacional Programática.
La convocatoria del Directorio Nacional Conservador tiene como propósito fundamental fijar una hoja de ruta para las elecciones de 2022.
Será la primera vez en 171 años que la máxima autoridad del Partido Conservador se reúna de forma virtual y simultánea en todo el país, para aprobar el programa que la colectividad liderará para el futuro inmediato, luego de la crisis generada por el Covid-19.
Entre los principales temas que se llevarán a la Convención estarán la reactivación económica, el empleo, la justicia, la seguridad y el medio ambiente.
Se espera que a esta reunión asistan cerca de 2.000 convencionistas, entre congresistas, diputados, concejales, exministros, exmagistrados, excongresistas, directoristas regionales, representantes de las nuevas generaciones, mujeres y minorías étnicas.