Para el Ejecutivo el articulado ya no incluía el tema clave: listas cerradas y con paridad de género
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El proyecto de reforma constitucional para cambiar el sistema de elección de cargos uninominales y plurinominales fracasó en su trámite.
Al final del debate en la Comisión Primera del Senado, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, anunció que el Gobierno no insistiría en la aprobación del proyecto dejándolo morir por vencimiento de terminos.
La discusión que arrancó en la Comisión Primera del Senado sin ningún acuerdo entre los partidos, comenzó con la exposición del senador Gustavo Petro, de Colombia Humana, quien radicó una ponencia para el hundimiento del articulado. Pese a que la proposición fue negada y la ponencia positiva, a cargo del senador Santiago Valencia, del Centro Democrático, fue aprobada, el proyecto terminó muriendo.
La discusión avanzó a paso lento pues varios parlamentarios, en distintas intervenciones, dejaron ver su disgusto frente a que el articulado había perdido su columna vertebral el año pasado, en la plenaria de la Cámara de Representantes.
El punto central que proponía la reforma era la lista cerrada para las organizaciones políticas lo que, según el senador Roy Barreras, del Partido Social de Unidad Nacional (La U), brinda “unidad y coherencia a los partidos políticos con reglas de juego definidas”.
Barreras consideró que “el proyecto se debe salvar. Voy a votarlo positivamente. Debo recordar que se trata de brindarle a Colombia un sistema político que permita arrancar el clientelismo de raíz el modelo político colombiano es corrupto”.
Aunque que la mayoría de la Comisión estuvo de acuerdo con incluir un artículo que reviviera la lista cerrada, la duda se concentró en que debido a que la Cámara había hundido ese artículo, en caso de ser aprobado y ante una revisión de la Corte Constitucional, una nueva discusión del tema dejaría viciado en su trámite.
El senador Armando Benedetti, también de La U, solicitó a la Comisión hundir el proyecto “para que otros no tengan que pagar por los errores ajenos. El proyecto ya no cuenta con la columna vertebral y está corto en materia de tiempos. Si se vota hoy, el último debate queda para el 19 de junio, lo que obliga a realizar la conciliación de afán el 20 del mismo mes. Además, estamos dejando por fuera temas tan importantes como una reforma del sistema electoral. En este momento, esto no tiene sentido”.
Reforma recortada
Más allá de que en Cámara había sido retirada la lista cerrada, también se había quitado la obligatoriedad de los partidos para presentar sus listas con el 50% de mujeres y el mismo porcentaje de hombres.
Sin embargo, la reforma conservaba el artículo que obligaba al Estado a asumir la mayoría de los costos de campaña. Según la senadora María Fernanda Cabal, del Centro Democrático, permitir el 100% de financiación por parte de los candidatos se ha convertido en “el cáncer de la política en Colombia, una práctica que fomenta la corrupción”.
En ese sentido el ponente Valencia sostuvo que cambiar a una financiación 100% estatal “puede ser una medida irresponsable, ya que genera una carga muy alta al presupuesto general de la nación”.
Al inicio del debate varios parlamentarios habían anunciado que el proyecto de reforma constitucional estaba hundido, no solo porque el consenso era escaso sino también porque los tiempos eran muy estrechos.
Muerte oficial
En su intervención, luego de aprobada la ponencia y tras más de cuatro horas de discusión, la ministra Gutiérrez le dio los santos óleos al proyecto: “El Gobierno no insiste en la reforma porque el tema central de la misma es la lista cerrada. Esa es la única forma de acabar con tanto vicio y la violación de los topes electorales. Se calcula que para las elecciones de octubre pueda haber entre 120 y 130.000 candidatos. El control se hace imposible con esa cifra. El fiscal daba un informe que en las pasadas elecciones se iniciaron más de 500 investigaciones, pero solo hay dos condenas porque toda la parte del control y vigilancia de los delitos electorales se hace cada vez más difícil”.
Además, anunció que para el próximo 20 de julio “el Gobierno, en consenso con los partidos políticos, presentará una reforma al sistema electoral e insistirá nuevamente con la reforma política. Esperamos que haya un acuerdo con los partidos políticos porque hay que cambiar las costumbres”.
El senador Valencia reconoció que el tiempo para la aprobación era muy apretado: “Logramos las mayorías para lograr la votación favorable de la ponencia, pero hay sectores que le temen a una reforma política de fondo. Hubo mucho discurso, poca acción y este es el resultado. Sin embargo, tenemos la conciencia y la tranquilidad del deber cumplido y seguiremos insistiendo en lo que para nosotros son temas importantes”.
De igual forma, Valencia destacó la decisión de la ministra Gutiérrez de retirar el proyecto, pues “una reforma sin lista cerrada y sin paridad de género no valía la pena. Mi ponencia intentaba revivir ese tema sin embargo había dudas sobre sentencias de la Corte”.
A su turno, el senador Temístocles Ortega, de Cambio Radical, sostuvo que la reforma venía hundida de la Cámara.
“No tiene sentido seguir discutiendo algo que no tenía ninguna posibilidad. Vale la pena intentar una nueva reforma después del 20 de julio. Ojalá lo hagamos. La política no puede seguir así porque esto no es política, es un lodazal”, sostuvo.
Por otro lado, la senadora Maritza Martínez, de La U, calificó la decisión de la ministra Gutiérrez como “una verdadera lástima” porque “se necesita generar una verdadera transformación de nuestro sistema político y electoral. Se debe lograr construir un acuerdo que permita un texto que deje tranquilo a todos los sectores”.
La senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, insistió en que su partido quería “una reforma que acabara con las microempresas electorales y la falta de cohesión de los partidos, y lograr la representación paritaria de las mujeres, sin esos elementos esta discusión no tiene sentido. De este hundimiento tienen la culpa todos los senadores que quieren insistir en la política corrompida de las microempresas electorales”.
Por último, el presidente de la comisión, el conservador Eduardo Enríquez, aseguró que este es “un mal mensaje para el país. Se hundió uno de los temas más importantes de la agenda legislativa. La discusión se debe concentrar en consensos pensando en lo que Colombia necesita y no apuntándole a que al Gobierno le vaya mal”.