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Lunes, 13 de Mayo de 2019
Redacción Política
Gobierno anunció que concertará con las bancadas un nuevo proyecto de acto legislativo

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Luego de la estruendosa caída de la reforma política en la Comisión Primera del Senado, el Gobierno se comprometió a presentar un proyecto de ley, concertado con todas las fuerzas políticas, por medio del cual se cambie la forma de elegir en Colombia y la manera en que funcionan los partidos y organizaciones políticas del país.

Los reclamos de las instituciones preocupadas frente al tema siempre van en el mismo sentido: permitir la lista cerrada para cargos plurinominales, democratizar el sistema interno de los partidos políticos y fortalecer los sistemas de lucha contra la corrupción. Además de reformar instituciones como el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría para que la elección sea más transparente y exista una sanción efectiva para los candidatos que violen las reglas de juego.

La columna vertebral del proyecto, que se cayó en la Comisión Primera de Senado, era la lista cerrada, una iniciativa que no pocas veces se ha presentado en el Congreso y que en todas esas oportunidades se ha hundido. El objetivo es que los partidos sean una unidad de pensamiento e ideas políticas y no una serie de candidatos que luchan cada uno por un puesto en el Legislativo.

Lista cerrada, ¿panacea?

Las cuatro reformas presentadas en los últimos cuatro años tenían como mecanismo principal de reforma la lista cerrada.

A principios de 2017 se cayó la reforma política que fue presentada por el gobierno Santos. Por otro lado, en 2015 la propuesta estaba consignada en la llamada reforma del equilibrio de poderes, que fue hundida en el Senado y que buscaba generar más transparencia a las elecciones.

Sin embargo, Armando Estrada Villa, profesor universitario y analista político, aseguró que la lista cerrada no es la panacea para resolver los problemas del país.

“En el mundo los países que presentan más corrupción política son aquellos que tienen lista cerrada. Es decir, México, Argentina y Venezuela. Sin embargo, los que tienen voto preferente son los más transparentes como Suecia, Noruega y Dinamarca. Combatir la corrupción exige que los políticos sean más responsables y cumplan con su deber. Es más democrática la lista con voto preferente”, le dijo Estrada a EL NUEVO SIGLO.

En cambio, para Carlos Arias, profesor universitario y analista político, “la reforma estaba bien enfocada. Las listas cerradas permitirían que los partidos llegaran más fuertes a los procesos electorales y a los procesos de representación de los ciudadanos. Pero hay que obligar a que la dedocracia no decida los candidatos que están en las listas, lo que contrariaría el espíritu de la democracia que es que cualquier ciudadano pueda participar por un puesto en un órgano colegiado”.

En lo que coinciden unos y otros es que un cambio en este sentido también necesita mecanismos de democracia interna al interior de los partidos para acabar con el autoritarismo que se presenta en algunas colectividades.

“Actualmente, los estatutos de los partidos contemplan una diversidad de mecanismos, también democráticos, como las convenciones, para la selección de sus candidatos, por lo cual en la Constitución más que privilegiarse una sola de estas opciones, debería más bien consignarse el principio de la obligatoriedad de la democracia interna”, explicó Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE).

El principal argumento que obligó la caída de este artículo, el año pasado, fue que obligaba a que se implementara la reforma en las elecciones de octubre, lo que a consideración de varios parlamentarios era un cambio en las reglas de juego que afectaría el desempeño de los comicios.

Equidad de género

La reforma que llegó sin consenso a la Comisión Primera también buscaba insistir en que las listas cerradas tuvieran un porcentaje igual de mujeres y de hombres que participaran, una iniciativa que buscaba la equidad de género y cuya caída fue ampliamente criticada por Paloma Valencia, del Centro Democrático, miembro de esa célula legislativa.

“Esto permitía que los partidos tuvieran representación paritaria de las mujeres, para darle su lugar a las mujeres en la política, hay personas que son muy buenas para el discurso pero no apoyan las reformas de fondo”, dijo la congresista luego de comunicada la decisión del Gobierno de no continuar con la discusión de la iniciativa.

El profesor Arias consideró que este no debería ser un tema exclusivo de género, porque a su juicio “también debe haber una cualificación de las personas que participan en el proceso electoral, esto no debe ser un ejercicio meramente de imposición”.

Según Estrada, la medida tiene sentido y se debe implementar en próximas iniciativas para abrirle más espacios políticos a la mujer, “la representación en los cuerpos colegiados es muy baja, cerca del 25%, cuando ellas son el 52% de la población total y en matrícula universitaria son casi el 60%”.

Pese a que destaca la iniciativa como importante, Estrada advierte que esta medida podría debilitar los partidos políticos, por lo que hay que poner lupa en la nueva reforma electoral: “Los partidos tendrían que forzosamente incluir mujeres, entonces las colectividades tendrían que sacrificar, obligatoriamente, hombres con trayectoria política por poner una mujer. Un partido político debe buscar mujeres que han luchado y que tienen capital electoral pero se verían abocados a llenar la lista con mujeres sin representación lo que iría en detrimento de la democracia”.

CNE

Pero una reforma que requiere de manera urgente el país es aquella que toca el CNE, organismo encargado de vigilar las reglas con las que opera la democracia en Colombia.

Según Barrios, es necesario que en el país “se pase de un régimen de responsabilidad meramente enunciativo a uno realmente eficaz, en el que las organizaciones políticas sean llamadas a responder por los hechos cometidos por sus candidatos avalados en ejercicio del cargo, sin importar el tiempo en el cual quede en firme la condena”.

Además advirtió que en Colombia “si no se modifica el origen y carácter de la autoridad electoral, es decir, si no se hace una reforma de fondo a la arquitectura electoral, persistirán y se profundizarán las actuales debilidades de nuestro sistema electoral”.

La modificación del CNE, expuso Estrada, debe ser clave en una reforma política, pues “resulta que se ha convertido en un directorio político de bajo nivel, quienes se quemaron en las elecciones pasadas se presentan a esa institución, sin independencia y sin libertad de criterio. Eso es grave porque hay que recordar lo que sucedió en el caso de la financiación de las campañas políticas por Odebrecht. En ese caso el CNE no actuó, no respondieron ni los candidatos ni los tesoreros ni los auditores y mucho menos los candidatos, absolvieron sin elementos de juicio suficientes”.

A su turno Arias sostuvo que se necesita una modernización del proceso electoral, pues “no es posible que asistamos hoy a la digitalización de los E-14 cuando en 2014 se emitió un decreto que obligaba a implementar el voto electrónico, un voto electrónico que no se ha podido implementar por cuestiones de logística y gestión política”.

En opinión de Arias, es muy poco viable que se llegue a un consenso en el futuro: “Solo se puede lograr un verdadero consenso si y solo si hay una buena redacción de los aspectos neurálgicos que necesita el país”.

Estrada se mostró más optimista, pues “en la situación política del país se necesita un consenso, proyectos que lleven a los partidos a votar y ponerse de acuerdo”.