Para la Alcaldía de Bogotá, entre 2011 y 2015 el número de votantes aumentó. Expertos consultados por EL NUEVO SIGLO analizan si se mantendría la tendencia
___________
EL NUEVO SIGLO se puso en la tarea de mirar la forma en la que votaron los bogotanos en las últimas dos elecciones regionales para proyectar cómo será el comportamiento del electorado bogotano frente a las urnas para elegir Alcaldía, Concejo y Juntas Administradoras Locales. ¿Asistirán?, ¿Se abstendrán?, ¿Votarán en blanco?

Los votos a la Alcaldía
En 2011 de las 4.904.572 personas que estaban habilitadas para votar, se acercaron a las urnas 2.325.374. De esas, 76.562 votaron en blanco. ¿Esto que implicó? Que 2.5 millones de personas decidieron no votar, manteniendo la norma abstencionista por encima del 50%, con el 52,59% de los votos.
Cuatro años más tarde, en las elecciones de 2015, había 548.514 personas más habilitadas para votar. Así, del universo de los 5.453.086 sufragantes potenciales, asistieron a las urnas 2.810.832, es decir 485.458 personas más que en 2011.
En aquel entonces, votaron en blanco 99.136 y se abstuvieron de votar 2.6 millones de personas, con un porcentaje de sufragantes del 51,54%, ligeramente más bajo (1,05%).
A este respecto, el director del Observatorio Político de la Misión de Observación Electoral (MOE), Camilo Vargas, señaló que “también es un buen signo que la gente vote en blanco. Es una forma válida de participación y es mejor que la gente vote en blanco a que no lo haga en lo absoluto”.
Adicionalmente, dijo que en esta ocasión aunque solo son cuatro candidatos, los mismos resultaron ser figuras muy representativas del espectro político, “así que puede que esa preferencia por el voto en blanco sea absorbida por los mismos. Seguramente no será tan alto”.
Los votos al Concejo de Bogotá
Por su parte, hace ocho años votaron para el Concejo de Bogotá 2.247.592. De esa cifra, 306.265 de los votos fueron en blanco y 2.656.980 se abstuvieron de votar, con lo que el porcentaje de votantes quedó cinco puntos por debajo de la media.
Posteriormente en 2015, se acercaron a las urnas 2.716.360, 94.472 personas menos que con relación a las elecciones de 2011. Esto implica que hace cuatro años se abstuvieron de votar 2.7 millones de posibles sufragantes, cifra ligeramente superior a la registrada un cuatrienio atrás.
Y por último, el número de votos en blanco fue de 359.571, lo que implica que hace cuatro años 53.306 personas más votaron en blanco que con relación a hace ocho años. A este respecto Vargas dijo que “es posible que la votación por el Cabildo aumente. Las elecciones a la Cámara de Representantes fueron muy movidas y es posible que eso se refleje en el Concejo”.
La votación para las JAL
Frente a las JAL, en 2011 de 4.322.088 personas habilitadas para votar, fueron a las urnas 2.168.894, por lo que 2.1 millones de personas se abstuvieron de ejercer su derecho al voto. 360.022 de los sufragios fueron en blanco.
Cuatro años más tarde, el potencial de sufragantes fue de 4.938.131, y el total de votantes llegó a 2.615.314 personas, por lo que 2.3 millones de personas se abstuvieron de votar. 457.189 votaron en blanco, con lo que se aumentó esta forma de participación.
Frente al comportamiento de los votantes para las JAL, el exalcalde de la ciudad, Paul Bromberg, dijo que esta asistencia suele ser más pequeña, “y eso se debe a que en la urna las personas ven por quién vota. No despierta gran entusiasmo”.
El próximo capítulo electoral
En estos momentos el próximo capítulo electoral está siendo escrito por cuatro candidatos que como bien hizo el exregistrador delegado, Alfonso Portela, en aclarárselo a EL NUEVO SIGLO, dibujaron un escenario que se ha traducido en un ambiente político movido por parte del electorado.
“Cuando hay un candidato que toma mucha ventaja con relación a los otros contrincantes, eso tiende a desestimular la participación. Si usted mira el caso de Barranquilla, e incluso del mismo departamento del Atlántico por ejemplo, en donde hay una candidata que está prácticamente definida y un candidato a la Alcaldía igual, pues eso no entusiasma a la gente a la participación”, puntualizó Portela, quien añadió que cuando la contienda es reñida suele generarse más participación.
Puntualizando su perspectiva de que este año la votación, para el caso de Bogotá, podría estar por encima de los resultados que se obtuvieron en las elecciones de 2015, Portela señaló que “esto se debe a que hay un candidato que representa el centro; otro que representa la izquierda; otro que se inclina más hacia la derecha y otro que está claramente identificado con la actual Administración, y eso ha hecho que se active la ciudadanía”.
No obstante, de acuerdo con el ex registrador, en Bogotá hay un abismo entre las campañas a la Alcaldía y al resto de organismos, por la inmensa connotación política que tiene este cargo. “Para no ser antipáticos en la comparación, es un tema de jerarquías. Al país le interesa quién asuma el segundo cargo más importante de la Nación y eso hace que los concejales pasen desapercibidos”, explicó.
Por su parte, Camilo Vargas coincidió con Portela en cuanto a que él también está de acuerdo en que el surgimiento de nuevos sectores políticos que se han fortalecido en Bogotá, han motivado a más electores.
“Estas son buenas perspectivas para que la votación sea alta. Distintas expresiones políticas desde la izquierda hasta la derecha se han fortalecido mucho y seguramente vamos a tener una participación aún más creciente”, puntualizó.
No obstante, para Bromberg, este año las tendencias se van a mantener iguales. “No hay ninguna condición especial, no va a haber ninguna gran polarización distinta de las campañas anteriores. Lo que uno ve es que hay un sector de la ciudad que va a ver cómo oponerse a los candidatos de izquierda y pegarse a alguno que le impida llegar a la gente que se califica o que ellos califican de izquierda. Eso no va a movilizar a una gran cantidad de personas y no ha cambiado nada en la cultura política bogotana para que haya cambios en eso”, finalizó diciendo.