| El Nuevo Siglo
Pantallazo audiencia Antonio Guerra de la Espriella
CORTESÍA
Viernes, 12 de Marzo de 2021
Redacción Política

Al término de los alegatos finales en el proceso que adelanta la Corte Suprema de Justicia contra el exsenador Antonio Guerra de la Espriella por el escándalo de corrupción de Odebrecht, la Procuraduría General de la Nación pidió que el dirigente político sea condenado a 20 años de prisión y al pago de una multa de $2.424 millones más 554 salarios mínimos legales vigentes. 

En su intervención ante la Sala Especial de Primera Instancia del alto Tribunal, el delegado del Ministerio Público, Jorge San Juan, pidió sentencia condenatoria contra Guerra de la Espriella por su responsabilidad en los delitos de concierto para delinquir agravado, cohecho propio, tráfico de influencias de servidor público y enriquecimiento ilícito de servidor público.

Según el órgano de control, el exsenador habría obtenido un incremento patrimonial no justificado de $1.212 millones entre 2013 y 2017.

Dice la Procuraduría que las pruebas recaudadas en el proceso “demostraron en grado de certeza” que el exsenador Guerra de la Espriella, como integrante de la Comisión Tercera del Senado, “fue cooptado por Odebrecht y colaboró para conseguir la adjudicación ilegal de contratos de infraestructura y obra” en favor de esa compañía, así como condiciones de favorabilidad para su ejecución y desarrollo.

Destaca, igualmente, que Guerra de la Espriella “intervino de forma directa” en la gestión de reuniones para obtener el apoyo de entidades bancarias a favor de esa compañía, para que obtuviera el cierre financiero para el proyecto de navegabilidad del río Magdalena. 

En ese sentido, sostiene que “quedó demostrado” que el dirigente político “puso las funciones inherentes a su cargo, así como sus conexiones políticas, al servicio de la organización delictiva”.

Incluso, San Juan aseguró que “lo informado por Bernardo (‘el Ñoño’) Elías y Otto Bula es creíble. Se trata de testigos directos pues ambos están condenados tras aceptar haber participado en dicha estructura criminal para alcanzar adjudicación de contratos estatales. Ellos aportaron datos de certeza innegable”, afirmó el jurista.

El proceso contra el exsenador Antonio Guerra de la Espriella comenzó a finales de 2017 cuando la Fiscalía General de la Nación compulsó copias a la Corte de elementos probatorios sobre el grupo denominado ‘Los Buldócer’ compuesto por Mussa Besaile Fayad, Bernardo Miguel Elías Vidal y Antonio Guerra de La Espriella, a quienes señaló de estar al servicio de Odebrecht.

En 2019 la Sala Especial de Instrucción de la Corte ordenó su detención preventiva por los delitos que hoy se le imputan.

Para el Ministerio Público, Guerra se habría prestado para gestionar reuniones con el fin de buscar el apoyo de entidades bancarias para que la multinacional brasileña obtuviera el cierre financiero del proyecto de navegabilidad del Río Magdalena y una adición del tramo Ocaña-Gamarra, al contrato principal del proyecto Ruta del Sol 2.

Entre sus consideraciones, la Procuraduría sostuvo que ‘el Ñoño’ Elías “pactó con Antonio Guerra una retribución económica no especificada”.

Guerra se defiende

En su defensa, el excongresista Antonio Guerra de la Espriella se mostró “altamente sorprendido” por los señalamientos que hizo el delegado del Ministerio Público, aunque dijo que respeta esa opinión.

“En lo dicho por el delegado de la Procuraduría existen varias manifestaciones que no correspondieron a la realidad de los hechos, por eso, quiero pedir a la Sala que no se atienda lo dicho por el agente del Ministerio Público".

Guerra de la Espriella agregó: “Tengo el convencimiento de que no soy responsable de los delitos que se me endilgan. Más de 38 testigos, la mayoría a quienes no conozco, manifestaron no constarles eventos que han sido motivo de esta investigación. Los testigos Otto Bula, Federico Gaviria y Gabriel Dumar, lo oyeron por cuenta de Bernardo Elías, más no porque les constara del supuesto actuar”, aseguró en su intervención virtual.

El dirigente dijo que tiene su conciencia tranquila pero se preguntó: “¿Dónde está la prueba documental que permita sugerir con grado de certeza de la comisión de un delito por parte mía? Testigos directos e indirectos, ninguno tuvieron la capacidad documental de modo, tiempo y lugar frente a delitos que a mí se me enrostran”, insistió.

Y concluyó que “ese montaje entre Bula y Elías en mi contra empezó a surgir desde cuando Elías (‘el Ñoño’) llegó al pabellón de Otto Bula” en la Penitenciaría de La Picota…Me considero un chivo expiatorio de Elías, que usó mi nombre para ganarse la credibilidad de Otto”, finalizó.