Mucho se ha hablado últimamente de los movimientos políticos para que las voces que se oponen al actual gobierno, y por lo tanto a su continuidad después del 7 de agosto de 2022, puedan presentar una propuesta electoral de cara a las presidenciales del próximo año.
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Sin embargo, en todas esas reuniones han brillado por su ausencia los dignatarios del partido Comunes, surgido de la desmovilización de la guerrilla de las Farc.
Así lo hizo notar el presidente de esa colectividad Rodrigo Londoño (‘Timochenko’), quien trinó: “Propongo una reflexión respetuosa a las fuerzas progresistas y demócratas. Si ustedes acompañaron el proceso de paz, ¿no sería lógico y deseable que nos dieran espacio en una alianza electoral para consolidar nuestra actividad política legal y así ampliar la democracia del país?”.
Cumplimiento
¿Por qué se da esta situación? La representante por Bogotá, Katherine Miranda, de la Alianza Verde, le señaló a EL NUEVO SIGLO que “los espacios en política se ganan con acciones, cumpliendo cada uno de los acuerdos del proceso de paz”.
La congresista consideró que “los acuerdos por parte de las Farc aún tienen muchos pendientes, entre ellos la devolución de bienes y recursos monetarios y esclarecer los temas de reclutamiento de menores”, anotando que “sin esto solucionado, no es viable una alianza política que busque unidad entre nuestros sectores”.
La otra cara de la moneda la plateó el senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, quien le dijo a este Diario que “quienes hemos defendido el acuerdo de paz, quienes hemos estado porque esa que fue una guerrilla se convierta hoy en una fuerza política legal, debiéramos dar lugar a su participación también en una alianza en la que estén fuerzas muy diversas, desde el llamado centro, que incluye expresiones liberales, incluso sectores de la derecha democrática, pasando por fuerzas de centroizquierda y también de la izquierda”.
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Para Cepeda, “obviamente ahí pueden estar sin lugar a duda quienes dejaron las armas y ya desde hace cuatro años están en un proceso no solamente de reincorporación sino de participación política”.
Sobre la resistencia a contar con la dirigencia desmovilizada, Cepeda llamó la atención sobre su constante estigmatización por parte de sectores políticos que incluyen al Gobierno: “Esa constante alusión a que ellos no deberían estar en el Congreso de la República, por ejemplo, siendo ese un punto claramente pactado en el acuerdo de paz, que por supuesto no excluye que tengan que asumir su responsabilidad ante la Jurisdicción Especial para la Paz”.
Futuro político
El llamado de Londoño no obedece solo al interés lógico de hacer parte de las coaliciones que se tejan para los comicios venideros, sino a poder sobrevivir políticamente, que en democracia se logra con votos.
Precisamente, gracias a las pocas puertas que se han abierto hay un desmovilizado despachando como alcalde de Turbaco, Bolívar. Se trata de Guillermo Enrique Torres (‘Julián Conrado’), quien ganó las elecciones del 27 de octubre de 2019 con aval de Colombia Humana - Unión Patriótica.
En Puerto Caicedo, Putumayo otro exguerillero de las Farc ganó Alcaldía. Se trata de Edgardo Figueroa, quien recibió el aval de la Alianza Social Independiente (ASI).
Donde Comunes (entonces con el nombre del partido Farc) sí hizo parte de la coalición fue en Guapi, Cauca, donde el Frente Amplio por Guapi (integrado también por el Movimiento Alternativo Indígena y Social, MAIS, y Colombia Humana-UP) logró la elección del alcalde Plutarco Marino Grueso.
Ese fue el resultado de los 308 candidatos inscritos en 23 departamentos y 85 municipios.
En ese entonces el senador Julián Gallo (‘Carlos Antonio Lozada’) sostuvo que “no se puede ser consecuente con la paz cuando se busca excluir del escenario político de unidad con los sectores alternativos al partido surgido de un acuerdo de paz”.
También por esos días la senadora Victoria Sandino señaló que ese “fue un ejercicio importante para nuestra gente. Nunca habíamos participado en este tipo de elecciones”, precisando que desde su punto de vista era obvio que no obtendrían buenos resultados cuando no se logró hacer la reforma política, prevista en el acuerdo final, que le brinde más garantías no solo a los desmovilizados, sino a todos los partidos, y cuando la estigmatización fue tan fuerte. “Le hicieron el feo a las Farc”, manifestó, apuntando que fueron los progresistas, alternativos o democráticos los primeros que les dieron la espalda.
¿Cuestión de nombre?
Parte de ese peso se debió a que la organización política de los desmovilizados conservó el nombre Farc. Aunque en agosto de 2017, durante el congreso constitutivo Londoño advirtióla inconveniencia de mantener esa denominación, su postura fue rechazada por 628 votos frente a 264. De hecho, el dirigente optó por referirse a la formación como “el partido de la rosa”, en alusión al símbolo que los identifica.
Se ha sabido que entre quienes impulsaron la conservación del nombre Farc estuvo Luciano Marín (‘Iván Márquez’), quien junto a otros líderes como Hernán Darío Velásquez (el ‘Paisa’), Seuxis Pausías Hernández (‘Jesús Santrich’) y Henry Castellanos (‘Romaña’) en agosto de 2019 anunciaron a través de un video difundido en redes sociales su retorno a las armas bajo la denominación Segunda Marquetalia.
El nombre fue corregido por la Segunda Asamblea Extraordinaria Nacional que sesionó del 22 al 24 de enero al cambiarlo por Comunes.
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Quizás el nombre ayude a que se concrete lo expuesto por Londoño tras la firma del acuerdo del Teatro Colón, cuando destacó “la importancia que tendría para el país un gobierno de transición para el cumplimiento de los acuerdos, el cual debería ser integrado por todos los sectores que han trabajado sin tregua por ello”, señalando el interés por buscar “una candidatura que recoja todas las aspiraciones de los que quieren la paz y que garantice la continuidad de los acuerdos”.
Luego de la asamblea de enero, Londoño reiteró que “ha llegado la hora de crear una gran coalición de fuerzas con todos los demócratas de este país. De construir, por fuera de todos los extremos, un frente que termine de consolidar la paz”.
“Irnos solos a una candidatura presidencial en 2022 sería una quijotada. Lo que Colombia requiere con urgencia es una gran convergencia nacional por la paz, la democracia y la justicia social y económica. Haremos todo cuanto esté a nuestro alcance para contribuir a esa convergencia”, agregó.