EL NUEVO SIGLO: La anterior reforma política estipuló la figura de las coaliciones de partidos pequeños para corporaciones públicas. Sin embargo, no se ha reglamentado, ¿cree que es posible hacerlo?
FERNANDO GIRALDO: Normalmente quienes necesitan ese tipo de coaliciones son los partidos pequeños, porque temen no tener la suficiente fuerza político-electoral para ganar.
Los grandes no necesitan eso porque tienen la fuerza suficiente que les da unas curules reales, concretas.
El problema es cómo usted establece una reglamentación para una coalición de este tipo. Es muy problemático. Yo no veo cómo se podría reglamentar eso, de tal manera que queden reglas claras y no una cosa difusa e indeterminada que haga más compleja e inequitativa la competencia por el poder.
Un principio para que haya equidad en la competencia por el poder es tener reglas claras, ciertas únicas para todos los actores. Sobre todo que los ciudadanos. Creo que no es fácil establecerlas. Casi en el 100% de los casos en Colombia se hacen coaliciones electorales solo para ganar, pero apenas terminan las elecciones se separan, se dividen. Son coaliciones de coyuntura, solo para llegar al poder. Una vez que se llega, los supuestos que compartían hasta ahí llegan y terminan enfrentándose.
ENS: Vemos candidatos que reciben apoyo de una gran cantidad de partidos especialmente desde las elecciones pasadas. ¿Cómo ve la figura de las coaliciones y de los coavales?
FG: La reforma política de 2003 admite coaliciones interpartidistas, lo cual quiere decir que uno esperaría que esas coaliciones, sí sean sinceras, responsables, deberían presentar un solo programa en el que confluyan todas las perspectivas de los que se coaligan para decirles a los ciudadanos: ‘Esta es la propuesta que construimos que incluye las ideas de todos’.
De lo contrario es una especie de engaño y manipulación a los ciudadanos de sumar respaldos solo para ganar con una sola propuesta ideológica.
La gente termina votando por alguien que tiene mucho respaldo pero resulta que la propuesta es unidimensional y no multidimensional desde el punto de vista ideológico.
ENS: En las elecciones presidenciales del año anterior se utilizaron con mucha frecuencia los términos de izquierda y derecha. ¿Considera que vamos hacia un sistema de coaliciones de centroizquierda y centroderecha que se diriman el poder?
FG: Los partidos nuestros no son partidos nacionales, sino que son unas federaciones de facciones y fracciones locales. Entonces, por ejemplo, la coalición que se hace en Barranquilla no es la misma que se hace en Soledad ni la que se hace en Arjona. En cada municipio varía. Incluso en municipios vecinos están enfrentados los que en el otro están coaligados.
Lo que sí está pasando es que el país está polarizado por supuestas diferencias ideológicas porque la sociedad se fragmentó y no hay partidos fuertes, los que lo son solo tienen el 15%. Las coaliciones no van a estar determinadas meramente por consideraciones ideológicas. A la hora la verdad, va a ser el pragmatismo, qué es lo que más votos produce.
Lo ideológico va a determinar en qué campo se hacen. Por ejemplo, la izquierda no se unirá con gente de la derecha y la derecha no se unirá con los que considera de izquierda. Hay tanta fractura en la sociedad. Va a haber muchas coaliciones pero dentro del mismo campo ideológico. El Centro Democrático no se va a unir con el Polo y con las Farc mucho menos.
ENS: Finalmente se reglamentó el Estatuto de la Oposición. ¿Qué opina de la implementación de esta figura?
FG: Aquí se montó de manera formal y en apariencia un estatuto de la oposición, pero no fue el estatuto de la Constitución del 91, que solo se implementó en 2017 como consecuencia de los acuerdos de La Habana.
Se hizo 26 años después. Perdimos un cuarto de siglo para haberlo hecho y nos hubiésemos ahorrado parte de la guerra.
El problema fue que cuando se hizo, los legisladores fueron muy hábiles, que fueron los que tomaron esta decisión: en hacer un régimen para definir quién es un partido de gobierno, quién es un partido de oposición y adicionar una cosa extraña en el mundo, que es única en Colombia, una colombianada, de crear una figura de unos partidos independientes, que no están ni en el gobierno ni en la oposición.
En democracia usted está en el poder si los ciudadanos votan por usted. Y queda por fuera del poder si no votan por usted. El que está por fuera del poder tiene que hacer oposición. El que está en la oposición es independiente del Gobierno, por definición. Entonces dicen que no son gobierno ni oposición. Quien no está en el gobierno debe vigilar, auditar, desenmascarar, develar la mentira el engaño de un gobierno para convertirse en alternativa.