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Domingo, 21 de Febrero de 2021
Redacción Política

Menos de 13 meses faltan para que la ciudadanía acuda a las urnas para reelegir a algunos congresistas y cambiar las personas que ocuparán las demás curules.

¿Cuál es el panorama de cada uno de los partidos, visto desde los resultados de 2018 y de cara a los comicios parlamentarios de marzo de 2022?

Las colectividades ya empiezan a hacer sus proyecciones, tomando como referencia lo conseguido, sopesando las realidades políticas nacionales y regionales, y trazando las directrices pertinentes para alcanzar las metas que se propongan.



En casi todas las toldas partidistas la preocupación está en cómo hacer para compensar el retiro de congresistas que en 2018 representaron una importante votación.

Partido Conservador
Votación nacional (Senado): 1.927.320
Senadores 14 – Representantes 21

Al igual que el Partido Liberal, la otra colectividad tradicional de Colombia, el Partido Conservador ha confiado en su arraigo regional, sostenido con fuertes liderazgos en casi todos los departamentos, lo que se puede ver reflejado en la composición de su bancada.

Con todo, es uno de los partidos que vio cómo parte de su militancia se matriculaba en el uribismo, dado que ciertamente esa corriente comparte no pocos postulados con el conservatismo. Por ello, recientemente el presidente del Directorio Nacional Conservador, Ómar Yepes, ha expresado: “A los conservadores que por una u otra razón se vincularon a otras organizaciones políticas les invitamos a regresar a la vieja casona, al Partido Conservador. Los esperamos”.

Precisamente, Yepes se ha propuesto convencer a reconocidas figuras públicas conservadoras que acepten el reto de presentarse como precandidatos presidenciales o integrar la lista al Senado para enriquecerla, dándole además del ya comentado respaldo regional, un impacto nacional que atraiga también voto de opinión.

En cuanto a curules, lo mínimo será conservar las actuales, pero para ello deberán compensar dentro de los 1.927.320 votos contabilizados en 2018 los 73.250 (3,8% de ese total) registrados por Aída Merlano, parte de los cuales, según las autoridades judiciales, se habrían obtenido de manera ilícita.

Centro Democrático
Votación nacional (Senado): 2.513.320
Senadores 19 – Representantes 32

El mayor dolor de cabeza en esta colectividad es cómo compensar la casi segura ausencia del expresidente Álvaro Uribe en la lista para Senado, quien en 2018 no solo obtuvo el 34,83% de los votos (875.554 de los 2.513.320 conseguidos), sino que a él también puede endosársele el apoyo de los 522.030 uribistas que marcaron el logo del partido, pero ninguno de los candidatos.

Para algunos observadores, se trata de una alarma exagerada, porque es claro para cualquiera de sus seguidores que el Centro Democrático es su partido, de manera que la gran mayoría de los uribistas volverá a marcar al menos el logo.

Con todo, el propio expresidente Uribe no quiere abandonar nada al azar y, sin dejar de confiar en los nuevos liderazgos que ha formado (cuya reconocida presencia en el Congreso ya les permite volar con fuerza propia), ha estado buscando vincular a la lista personalidades como la del exsecretario de Gobierno de Bogotá, Miguel Uribe, e incluso –algo nunca visto en el uribismo– atraer figuras de la farándula, como es el caso del actor Jorge Cárdenas.

La U
Votación nacional (Senado): 1.853.054
Senadores 14 – Representantes 25

El Partido Social de Unidad Nacional (La U) perdió para las elecciones de 2022 la mayor de sus votaciones (Roy Barreras, 110.358 sufragios), que sin embargo no representa sino el 5,95% de los 1.853.054 registrados en 2018. Tampoco contará con Armando Benedetti (72.576 votos, 3,91%). Entre los dos representarían 182.934 votos (9,87% de los de 2018) que, aunque no impliquen la desaparición de la colectividad, no serán fáciles de recuperar.

Dado que varios de sus líderes provienen de los partidos tradicionales (principalmente del Liberal), La U tiene un importante arraigo regional, pero también recibe una no despreciable cuota de voto de opinión. La actual presidenta del partido, la exgobernadora (y exsenadora) Dilian Francisca Toro, sabe que eso es así y que si bien puede ser un punto en contra desde el punto de vista de quienes se fueron, también puede ser una ventaja a la hora de compensar esa votación, lo que va a requerir en todo caso de estrategias novedosas, incluyendo una dosis de nuevo liderazgo.

Cambio Radical
Votación nacional (Senado): 2.155.487
Senadores 16 – Representantes 35

Lo que a los militantes de Cambio Radical más parece hacerles falta es la presencia del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien en 2018 era candidato presidencial, lo que necesariamente representaba un impulso para las listas al Congreso.

Esta vez no solo no aspira a la Presidencia de la República, sino que no le suena la propuesta de algunos cercanos suyos para que lidere la lista al Senado, como tampoco le pareció oportuno ponerse al frente de la dirección de la colectividad.



Esa ausencia, como la de Rodrigo Lara (90.413 votos, el 4,19% de los 2.155.487 de la lista en 2018), sumada al rumor de que figuras como Germán Varón, Luis Eduardo Díaz-Granados o Arturo Char no se presentarían a la reelección, ha dado para vaticinios negativos, pero no sería la primera vez que se quedarían sus detractores con los crespos hechos viendo como el partido no solo no se acaba, sino que se fortalece.

Lara renunció al colectivo, por lo que esos votos no volverán, pero si Varón, Díaz-Granados y Char han planeado su retiro del Congreso, seguramente ya tienen preparado un liderazgo que los releve.

En todo caso, siendo realistas, la bancada podría retroceder algo en su composición frente al crecimiento que tuvo en 2018. Para evitarlo (o al menos que no sea tan grave) como todos los demás partidos deberá, como ya empezó a hacerlo, a trazar una estrategia que para Cambio Radical también implicará buscar nuevas caras que atraigan votos de opinión.

Partido Liberal
Votación nacional (Senado): 1.901.933
Senadores 14 – Representantes 30

Al igual que el Conservador, la fortaleza del Partido Liberal está en su tradicional liderazgo regional, que se ha ido en casi todos los casos renovando progresivamente. Por lo cual, cabe señalar que gracias a la dirección del expresidente César Gaviria (o a pesar de él, dirán sus contradictores, pero eso ya es parte del debate interno del liberalismo) la bancada del Congreso tiene una importante dosis de juventud proveniente de las regiones lo que sin duda le ha permitido mantener sus escaños y proyectarse en un incremento en las próximas elecciones.

A la luz de lo anterior, aunque no tendría por qué despreciarse alguna figura pública que se sume a la campaña de la colectividad para los comicios parlamentarios del año que viene, la verdad es que esta organización partidista cuenta con su propia cantera que, como se ha probado en este cuatrienio, ha refrescado los escaños liberales, sobre todo en la Cámara, pero también en Senado.

A pesar de que, como ya se dijo, internamente se da un –a veces álgido– debate a la dirección del expresidente Gaviria, el Partido Liberal no ha registrado deserciones graves (es decir, con votos), por lo que a la espera de lo que digan las urnas podría vaticinársele buena salud y augurarle un preconteo feliz el 13 de marzo de 2022.

Alianza Verde
Votación nacional (Senado): 1.317.429
Senadores 10 – Representantes 9

Donde sí hay pronóstico reservado es en el futuro de la bancada de la Alianza Verde, porque será notable la ausencia del profesor Antanas Mockus, por quien votaron en 2018 nada menos que 540.783 personas (el 41,04% de los 1.317.429 apoyos que registraron los verdes) y cabe preguntarse si pasó lo mismo que con Uribe: que tal vez se le puedan endilgar buena parte de los 186.149 (14,12%) ciudadanos que solo marcaron el logo del partido.

Por supuesto que la integración de tendencias que ha marcado la historia de la Alianza Verde ha provisto a la colectividad de liderazgos fuertes que seguramente seguirán llevando la posta, algunos de los cuales llegaron a la política (a la enseña verde) de la mano de Mockus; pero casi todos ya estaban allí cuando en 2018 la votación del matemático pareció emular la ola verde de 2010.

Sin embargo, en la antesala de los comicios de 2022, ese crisol de tendencias podría explotar en pedazos por la atracción que sobre la colectividad buscan ejercer los candidatos presidenciales Gustavo Petro y Sergio Fajardo, ninguno de los cuales parece conformarse con una parte de los verdes, sino que quieren a todos de su parte.

Hasta ahora los sectores que a su interior impulsan una u otra opción han logrado tramitar sus diferencias sin desintegrar el partido, pero ¿qué tanto podrán aguantar y qué efecto podrá tener eso en la votación para el Congreso? Una salida es la posibilidad de integrar listas interpartidistas. Sin embargo, nuevamente surge el problema de con quién hacerlo, ya que ambas candidaturas presidenciales tienen esa opción en su menú de estrategias de campaña.

Polo Democrático
Votación nacional (Senado): 736.367
Senadores 5 – Representantes 2

No menos apremiante es la situación del Polo Democrático que, con la escisión del partido Dignidad, no solo perdió los 226.099 votos de Jorge Enrique Robledo (30,70% de los 736.367 registrados por la lista), sino los 84.821 de Leonidas Gómez, actual diputado de Santander y presidente de la nueva agrupación. En total son 310.920 votos (42,22% del total).

La situación podría ser aún más grave si se tiene en cuenta la repercusión que tuvo la escisión en algunas regiones. Un caso emblemático es Antioquia, donde el Polo ya había perdido su concejal en Medellín; con la salida de Dignidad, además perdió su diputado y su representante a la Cámara.

Como se verá cuando se analice la situación del petrismo, el Polo le proveerá la fuerza principal a la lista única de la izquierda, con lo que podrá no solo pasar el umbral, sino aspirar a una bancada mayor a la actual.

No quiere decir esto que las cosas pinten color de rosa para Dignidad, porque solo con lo que salió del Polo tendrán dificultades para alcanzar el umbral.

Entre las salidas está la de conformar una lista de coalición en la que la principal fuerza podría ser la Alianza Verde, con lo que se ayudarían mutuamente a conservar (y tal vez mejorar) el número actual de curules.

Lista de la Decencia
Votación nacional (Senado): 523.286
Senadores 3 – Representantes 2

Aunque en algún momento se criticó que esta lista no tuviera el aval de Colombia Humana, lo que le hubiera permitido acceder a la personería jurídica, la verdad es que la aspiración era representar todos los sectores involucrados en una coalición que no resultó tan amplia como se esperaba.

Precisamente, para 2022 la coalición de izquierda espera ser verdaderamente amplia y por ello convocó a siete movimientos políticos (Colombia Humana, Unión Patriótica-Partido Comunista, Polo Democrático, Movimiento Alternativo Indígena y Social -MAIS-, Partido del Trabajo de Colombia, Unidad Democrática y Todos Somos Colombia). A estas organizaciones se sumó la semana pasada Roy Barreras.

Dichas organizaciones anunciaron lo que denominaron un “pacto histórico” para conformar las listas al Congreso, con la aspiración de elegir una bancada de 55 senadores y 86 representantes.

En su comunicado manifestaron que “nuestro proyecto está ligado a una consulta de todas las candidaturas presidenciales propuestas por las fuerzas progresistas y liberales, que aspiramos derrotar en primera vuelta a los candidatos del bloque del actual gobierno”.

Petro sostuvo que “cambiar de verdad el país, comienza por cambiar el Congreso donde se hacen las leyes. Porque las leyes estén al servicio de la gente que trabaja, del campo, del territorio excluido, de la democracia y la paz”.