La intención de nominar a Philip Seth Goldberg como embajador de Estados Unidos en Colombia fue anunciada ayer por el presidente norteamericano Donald Trump.
El gobernante hizo lo mismo con relación a Jessica Lapenn como embajadora ante la Unión Africana.
Goldberg, que habla un perfecto español y ya estuvo en la Embajada en Bogotá como coordinador del Plan Colombia, nació en Boston el 1 de agosto de 1956.
Según la información suministrada por la Casa Blanca, Goldberg es embajador de carrera, el rango más alto del Senior Foreign Service; se ha desempeñado como encargado de negocios interino en Cuba, embajador en Filipinas y Bolivia, así como jefe de la misión en Kosovo.
También ha servido a su gobierno como subsecretario de Estado (Inteligencia e Investigación) y como coordinador del Departamento de Estado para la Implementación de la Resolución 1874 de las Naciones Unidas sobre las sanciones de Corea del Norte.
El presidente boliviano Evo Morales expulsó en 2008 a Goldberg acusándolo de apoyar un supuesto complot de la derecha local. El Departamento de Estado respondió de igual manera por reciprocidad, tras negar presuntas maquinaciones políticas. Desde entonces las dos representaciones diplomáticas han permanecido sin embajador.
El Mandatario boliviano expulsó ese mismo año a la agencia antidrogas estadounidense DEA y en 2013 al programa de cooperación Usaid, bajo el mismo cargo de conspiración.
El actual embajador Kevin Whitaker debió quedarse más tiempo del presupuestado en la representación diplomática norteamericana en Bogotá luego de que en enero Trump tuvo que retirar la nominación de Joseph Macmanus, presentada en noviembre de 2017, pasando a consideración del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en febrero siguiente, donde fue bloqueado por un grupo de senadores que objetaron su cercanía con la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, y su rol en el manejo del ataque al consulado en Bengasi, Libia.
Uno de los más activos opositores a que Macmanus llegara a Bogotá fue el senador republicano por Utah, Mike Lee, quien lo calificó como “el hombre equivocado para Colombia” por no compartir la visión de “Primero Estados Unidos” que impulsa la administración de Trump.
Así, Macmanus integró la lista de funcionarios que nunca recibieron el visto bueno del Congreso y por lo tanto quedó en el limbo.