Al cierre de esta edición, aparte de algunos funcionarios regionales, de quienes se presume que dejan sus cargos en dependencias municipales y departamentales para sumarse a las listas que para el Congreso se pondrán a consideración de los electores exactamente dentro de un año, no se presentó el alud de renuncias en el alto gobierno que se preveía.
Aunque el plazo vencía a medianoche y era posible que altos funcionarios del orden nacional procedieran a dejar sus actuales tareas para postularse al Congreso el próximo año, ninguna señal al respecto se conocía anoche.
Aunque persiste un debate al respecto, varios juristas e incluso exmagistrados dan por sentado que el funcionario público que quiera aspirar a la Presidencia de la República debe dimitir al menos un año antes de la elección. En este caso la primera vuelta será el 29 de mayo de 2022, pero lo más seguro es que prácticamente todos los precandidatos deban participar en alguna de las diferentes consultas interpartidistas del 13 de marzo, por lo que esas personas, si desempeñan actualmente alguna función oficial, deberían haber dejado sus cargos.
Se decía que darían un paso al costado los ministros de Comercio, José Manuel Restrepo; de Vivienda, Jonathan Malagón; y del Deporte, Ernesto Lucena. Sin embargo, anoche los tres continuaban en sus cargos y, de hecho, en los corrillos políticos se indicó que habían descartado ya cualquier intención electoral de llegar al Congreso el año entrante.
El caso de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez es distinto. Primero porque, de renunciar, se postularía a la Casa de Nariño y no al Congreso. En otras palabras, todavía tendría tiempo para renunciar hasta mayo, aunque algunos exmagistrados y juristas insisten en la tesis ya explicada en torno a que, si quiere participar en las consultas interpartidistas de marzo de 2022, debió renunciar ya.
Algunos analistas traen a colación que en marzo de 2017 renunció el entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras y que igual debería funcionar para Ramírez. Sin embargo, el líder de Cambio Radical fue candidato presidencial directo a primera vuelta y no participó en las consultas interpartidistas de marzo de 2018, en donde sí estuvieron Iván Duque, Ramírez, Alejando Ordóñez (coalición de centro derecha) y Gustavo Petro y Carlos Caicedo.
Como lo publicó EL NUEVO SIGLO hace más de un mes, nadie duda que Ramírez buscará la Presidencia en 2022, pero que ha sido cautelosa.
En enero le dijo al diario El Tiempo que “el único futuro en el que pienso es el presente y cómo salir fortalecidos como sociedad de esta pandemia. Estoy dedicada a trabajar por Colombia desde mi rol como vicepresidente, acompañando al presidente Iván Duque en este gran compromiso de sacar adelante el programa de Gobierno para el cual fuimos elegidos”.
“Cada día trae su afán y esta no es una idea a la que le haya dedicado tiempo de mis responsabilidades como vicepresidente”, agregó.
Y empezando febrero sostuvo que “desde hace años Colombia ha debido tener una mujer presidente. En este momento, mi prioridad es hacer bien lo que estoy haciendo y acompañar al Presidente en este desafío enorme de la reactivación económica, generar más empleos, reducir la informalidad y lograr una Colombia en paz, justa, incluyente y emprendedora”.
Quien sí dio puntadas sobre este asunto es el propio presidente Duque. En reciente entrevista con Noticias Caracol, expuso que “Colombia está preparada para tener una mujer presidente. La doctora Marta Lucía Ramírez es una mujer que tiene las condiciones para aspirar. Sin lugar a duda tiene las condiciones, el talante, el talento y la integridad para hacerlo. La decisión es de ella. Yo estoy contento de que ella me acompañe como vicepresidente en la gestión de nuestro Gobierno, pero esa decisión de si va a aspirar o no a la Presidencia es de ella”.
El caso es que ya sea que la vicepresidenta Ramírez pueda presentarse por el Partido Conservador, lo tenga que hacer por el Centro Democrático (pues se inscribió bajo esa personería jurídica después de marzo de 2018) o empiece a recoger firmas, lo cierto es que el debate sobre cuándo debe o debió renunciar sigue abierto.
Consultas
En los corrillos políticos se insiste en que ella entrará al abanico de precandidatos de la centroderecha, en el que podría estar el exministro Óscar Iván Zuluaga, quien ha venido adquiriendo viabilidad al interior del Centro Democrático.
El uribismo da por descontado que Zuluaga sufrió un raponazo y fue el verdadero vencedor del balotaje en 2014, después de haber ganado la primera vuelta al entonces presidente Juan Manuel Santos. En esa dirección, Zuluaga ya obtuvo casi 7 millones de votos (6.905.001) y también goza de simpatías por fuera de su propio partido. Muy cercano al fallecido Carlos Holmes Trujillo, ha sabido guardar un prudente silencio luego de su sorpresivo deceso, pero fuentes de este Diario en el Centro Democrático confirman que será la carta para jugar en un futuro cercano.
Para otros, en cambio, la figura emergente sería Federico Gutiérrez, quien ha estado muy activo dialogando con los también exalcaldes Enrique Peñalosa y Alejandro Char. En su momento Gutiérrez no le aceptó el Ministerio de Defensa al presidente Duque, manteniéndose a la expectativa política. Zuluaga, por su parte, alcanzó a ser mencionado como director del referendo que propuso el expresidente Uribe hace unos meses, pero que paulatinamente se ha venido dejando de lado para no incidir en la gestión del presidente Duque frente a la crisis originada por la pandemia del coronavirus.
De otra parte, hay sectores del Centro Democrático que han dicho que no se cansarán de insistirle a Tomás Uribe que asuma la posta de su padre. Aunque él ha manifestado que no estará en las presidenciales ni como cabeza de lista del Senado, la presión interna es bastante para que tome uno de los dos caminos. En la baraja uribista también están las senadoras Paloma Valencia, María del Rosario Guerra y Paola Holguín, así como el exviceministro Rafael Nieto.
¿Cabría la vicepresidente Ramírez en ese contexto? A su favor tiene haber sido ministra de Defensa durante el primer gobierno de Uribe, desde donde diseñó la Política de Seguridad Democrática. Del mismo modo ha sido fiel escudera del presidente Duque, liderando varias iniciativas. De hecho, algunos conservadores cercanos al expresidente Uribe consideran que el tiquete presidencial debería ser Ramírez-Gutiérrez.
Mujeres
Como también lo ha dicho este Medio, por cuenta de las renuncias de altos funcionarios que no querían inhabilitarse electoralmente se preveía un remezón en el gabinete que sería aprovechado por el presidente Duque para ajustar el Consejo de Ministros a ley de cuotas.
Las varias demandas por incumplimiento de la ley de cuotas, acorde con los últimos nombramientos en el gabinete, así como la investigación al respecto por parte la Procuraduría General de la Nación han prendido las alarmas sobre esta situación al interior de la Casa de Nariño.
El gobierno Duque arrancó con un gabinete paritario, sobre pasando con creces lo estipulado en la ley para la representación de las mujeres. Pero hoy en día el balance se encuentra desdibujado, apenas llegando al 27%, por debajo del umbral normativo del 30%, con cinco mujeres entre los 18 cargos ministeriales.