El lunes se votará para buscar la salida de la Ministra de Transporte, como lo pretende la oposición. No obstante, todo indica que no será aprobada, como ya ocurrió en esta administración con los titulares de Hacienda y Defensa
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El lunes en la plenaria del Senado será votada la tercera moción de censura a integrantes del gabinete del presidente Iván Duque, en esta oportunidad la ministra de Transporte, Ángela María Orozco.
No obstante, está cantado que no pasará, como ya ocurrió con los intentos que la oposición hizo en los casos de los titulares de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y Defensa, Guillermo Botero.
Este mecanismo fruto de la Constitución del 91 es en la práctica la sanción efectiva que tiene el Congreso en su labor de control político al gobierno de turno o sus funcionarios, pues de aprobarse significa ni más ni menos la salida del cargo de los ministros, superintendentes y directores de departamentos administrativos por asuntos relacionados con funciones propias del cargo o por desatención a los requerimientos y citaciones.
Sin embargo, en 28 años de vida de la actual Constitución, no se ha presentado el primer caso de que el Congreso cobre la cabeza de un Ministro, Superintendente o Director de departamento administrativo. Se presagia que sucederá lo mismo mañana con la titular de Transporte, quien según la oposición debería salir por la relación que tuvo antes de llegar al cargo con el sector financiero y especialmente porque planteó la posibilidad de un acuerdo para la liquidación del contrato de la Ruta del Sol II, de pagar a los bancos $1,2 billones de la deuda de $1,9 billones que se tiene con el concesionario por el 52% de las obras que alcanzó adelantar hasta que estallara el escándalo de corrupción de Odebrecht, al descubrirse que esta multinacional acudió a coimas multimillonarias para quedarse con este y otros contratos.
La ministra Orozco había dicho que el acuerdo con los bancos como a creedores de buena fe era un buen arreglo porque al pagarles $1,2 billones, el Estado se ahorraría cerca de $230 mil millones por los intereses causados. No obstante la propuesta que venía estructurando la funcionaria se cayó como un castillo de naipes a principios de agosto pasado, cuando un tribunal de arbitramento determinó la nulidad de este contrato y que el valor de los reconocimientos que el Estado (la ANI) debía hacer a la concesionaria sería solo de $211.273 millones.
Entonces los partidos de la oposición pidieron la cabeza de Orozco, pero el presidente Duque salió en su defensa señalando que “desde luego respaldo y ratifico a la Ministra de Transporte, ella ha actuado apegada al ordenamiento jurídico. Sus decisiones han soportado las políticas definidas por nuestro gobierno de lucha en contra de la corrupción y ha actuado de manera diáfana y coherente”.
La moción de censura fue propuesta por el senador Jorge Robledo, quien contó con la firma de respaldo para su realización de 18 parlamentarios, en su mayoría de oposición. “La moción apunta a que la Ministra salga del cargo por su actuación en el fallido acuerdo con los bancos del caso Odebrecht”, indicó el Congresista del Polo.
Esta semana durante el debate de moción de censura la Ministra dijo que “hemos recibido ataques, injurias y ofensas pero siempre lo hemos hecho con cabeza fría para no responder a ellas (…) Mi hoja de vida, mis actuaciones en cargos públicos y privados, han sido sometidos al escrutinio público, como debe ser”.
Frente a esta moción de censura algunos parlamentarios de partidos independientes manifestaron su desacuerdo. El senador liberal Luis Fernando Velasco dijo que “cuando un solo senador (Robledo) quiere liderar una moción de censura, está poniendo los reflectores en él y no en el problema y yo sí quisiera que en adelante las pensáramos mejor, porque lo que va a pasar es que la proposición se va a presentar y la misma no va a prosperar”.
Mientras que el senador Germán Varón, Cambio Radical, dijo que “hay un debate y el mismo tiene un ingrediente político más en etapa preelectoral, no creo que deba hacerlo y no creo que la moción vaya a ser aprobada”.
Pulso político
Con el previsible hundimiento en Senado de la moción de censura a la Ministra de Transporte se confirmaría que este instrumento más que un juicio de sanción política, como es su espíritu en la Constitución, ha degenerado en un simple pulso político entre la coalición de Gobierno y las fuerzas de la oposición.
Ello se habría exacerbado en el actual Congreso porque la oposición, integrada por la Alianza Verde, el Polo, la Lista de la Decencia, el MAIS y el Partido Farc, cuenta con cerca de 50 parlamentarios entre Senado y Cámara, lo cual si bien no le garantiza las mayorías para hacer aprobar la moción de censura, sí le da para proponerla pues para ello se requiere que coincida la décima parte de los miembros que componen la respectiva Cámara.
No obstante, luce muy difícil que en corto tiempo salga a flote una moción de censura en el Congreso, esto a pesar de que el Acto Legislativo 01 de 2007 flexibilizó los requisitos al establecer que una sola cámara, en la que sea radicada la iniciativa, se votará la moción de censura.