| El Nuevo Siglo
Foto Archivo EL NUEVO SIGLO
Domingo, 21 de Marzo de 2021
Redacción Política

Acontecimientos como los ocurridos la semana pasada, con proyectos de ley presentados por congresistas, que rápidamente son desautorizados por sus propios partidos, son síntomas de problemas más graves que han llevado a que la ciudadanía desconfíe de las organizaciones políticas.

Para Javier Ignacio Niño, decano de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, “los partidos políticos están desconectados de la realidad social”, una idea que comparten, aunque de otra forma, Alejandra Barrios, directora nacional de la Misión de Observación Electoral (MOE), y Carlos Augusto Chacón, director académico del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga (ICP), con quienes dialogó EL NUEVO SIGLO sobre este tema.

Posiciones

Chacón, por ejemplo, sostuvo que “la ciudadanía ha perdido la confianza en los partidos políticos y en el Congreso. Los partidos no se han democratizado en su interior ni se identifican relevos generacionales. Tampoco son muy claras sus posiciones políticas tanto en el debate electoral como en el ejercicio del poder en los espacios de toma de decisiones, lo que hace que no representen bien las preferencias de sus electores. Más allá de temas de forma y de los personalismos, en el fondo la gran mayoría de partidos comparten posición en cuanto a las políticas económicas, muchos tienden al proteccionismo e intervencionismo del Estado en la economía, y abogan por más gasto público. Desde luego existen partidos con posiciones más radicales y cuyas propuestas se orientan a cambiar la estructura institucional y el modelo económico”.

Al respecto, Barrios anotó: “¿Qué es lo que nosotros tenemos y no nos ha ayudado a resolverlo tampoco nuestro sistema electoral que es con listas abiertas? Lo que nosotros tenemos es una sumatoria de individualidades exitosas en campañas políticas que llegan al Congreso y dentro del mismo, se supone que teniendo que trabajar bajo una ley de bancadas, toman la decisión si lo hacen o no lo hacen, de manera completamente individual. Eso es lo que nos ha permitido construir partidos. Y si a eso sumamos que hemos venido flexibilizando las normas para poder hacer coaliciones, entonces hay departamentos donde tienes un gobernador o municipios donde tienes un alcalde que ha salido elegido con cuatro logos, además en muchísimos casos completamente en orillas opuestas de sus posturas ideológicas y en últimas quien está gobernando es la persona y no un partido político al que le puedas hacer rendición de cuentas. Y eso es gravísimo, porque la organización política no puede mostrar resultados ni tampoco tienes cómo poder en el siguiente proceso electoral premiar o castigar determinada gestión”.



Sin diálogo

Ese es el punto en el que Niño enuncia que “lo que veo en Colombia es que los partidos políticos están desconectados de la realidad social, están desconectados de los problemas sociales. No hay un diálogo entre los líderes de los partidos políticos y los voceros de la sociedad. Los veo como unas máquinas electorales, básicamente, que funcionan o se articulan en torno al mantenimiento del poder. Y esa es una razón importante y esencial de los partidos, obviamente, permanecer en el poder, pero la razón de permanecer en el poder es básicamente dar respuesta a una problemática social, a través de políticas públicas”.

Para el catedrático, “los partidos representados en los gobiernos y los partidos que están en oposición o que quieren llegar al poder no leen esas problemáticas sociales para convertirlas en propuestas para que los ciudadanos voten por ellos. Desafortunadamente vemos otros mecanismos más nocivos para la búsqueda del poder: las clientelas, la vinculación con empresarios o proveedores para que garanticen las campañas o votos, pero no realmente la solución de problemáticas que son la génesis de los partidos políticos”.

Populismo

Esto acarrea un peligro, en opinión de Barrios, pues “cuando se deja de creer en los partidos políticos como la correa de transmisión de los intereses y las necesidades de los colombianos, terminas en gobiernos populistas”.

Pero, apuntó Niño, “los partidos también pueden ser populistas”; replicando que “el populismo, desafortunadamente, tiene una raíz en la ignorancia de la población, del conjunto de la población, en la falta de acceso a la información”.

Y puso como ejemplo uno de los incidentes ya mencionados, el del proyecto para aplazar las elecciones. “Sería interesante hacer una encuesta global en el país a personas a partir de 14 años”, sugirió, para preguntar “quiénes conocen acerca de la prolongación del periodo presidencial, de la unificación de las elecciones” y saber “cuántas personas tendrán acceso a esa información, cuántas conocen el debate”, anticipando que seguramente será “un grupo muy reducido de personas”.

Hablando específicamente de esa propuesta, Barrios señaló que “lo primero que queda en evidencia es que no hay un trabajo de bancadas, que las iniciativas son individuales”, creándole incluso un problema al “Gobierno, porque de acuerdo con la propuesta uno de los beneficiarios era el Gobierno, pero también las altas cortes y los organismos de control, alcaldes, gobernadores, es decir todos los de elección popular, incrementándose dos años el periodo, pero de manera inconsulta con los partidos políticos”.

De fondo, agregó, “propuestas de ese tamaño, de ese calado, con ese impacto que tienen en las reglas de juego de la democracia, en los acuerdos constitucionales que hay, no son proyectos que puedan salir de la manga de un congresista o de dos congresistas, o donde toman la decisión de poner su firma sin mirarlo con la bancada. Falta disciplina de partido”.

“Allí hay una alerta para los partidos políticos, porque lo que terminan denotando –y eso es lo que les genera falta de credibilidad– es indisciplina, falta de planeación, de los impactos de las propuestas que hacen, que eso es gravísimo”.

Efectivamente, citó Chacón, “según la más reciente encuesta de Invamer, de enero a febrero de 2021 la imagen favorable del Congreso cayó de 16% a 12%. Y la imagen desfavorable subió de 78% a 81%. Por su lado, la imagen favorable de los partidos políticos cayó de 10% a 9%. Y la imagen desfavorable subió de 83% a 86%”.

Partidos

Ahora bien, a todas estas, ¿son necesarios los partidos? “La democracia necesita de partidos políticos fuertes, con ideas claras y posturas programáticas definidas, con una legitimidad que trascienda los procesos electorales. De no fortalecerse los partidos políticos terminarán por convertirse en organizaciones que expiden avales y cobran la reposición de votos, dejando la representación ciudadana desdibujada”, expuso Chacón.

“Los partidos son fundamentales”, precisó Niño. “Los partidos son una institución fundamental para el desarrollo de la democracia, para el funcionamiento de los gobiernos democráticos, son esenciales para identificar las problemáticas sociales. Los partidos políticos realmente lo que tienen que hacer es tratar de leer la problemática social y convertir esa problemática, digamos hacer un diagnóstico de cómo está la situación de Estado o si es a un nivel local, municipal o departamental, incluso partidos a nivel internacional que puedan manifestarse frente a una problemática común en los diferentes países donde son gobierno o son oposición. Lo primero que tienen que hacer es identificar problemas y frente a esos problemas ofrecer un diagnóstico muy claro. Y al interior del partido empezar a debatir posibles respuestas. Eso es lo que tienen que hacer”.

“De la misma manera deben ser articuladores de intereses, es decir de grupos de interés”, añadió, destacando que “los partidos tienen que leer las problemáticas de sectores específicos; por ejemplo, de las personas adultas mayores que se encuentran con pensión o sin pensión; frente a problemas como la educación, qué hacer en ese sentido para mejorar los niveles de educación, el acceso a la educación; o la infraestructura de un país, el no tener puertos, el no tener carreteras”.



Militancia

Barrios comentó que “uno de los mayores retos que nosotros tenemos es poder configurar partidos políticos y la configuración de partidos políticos no es eso que normalmente se sale a criticar, que es lo que llaman ‘disciplina para perros’. No, una organización política, que trabaja como partido político es un colectivo que se identifica a través de unas posturas ideológicas y que tiene una agenda y propone una agenda de gobierno, y esa agenda de gobierno para un país, para un departamento o para un municipio, deriva en una responsabilidad política en las decisiones que toma”.

No obstante, observó, cuando en una elección una candidatura tiene en el tarjetón “seis logos para una Gobernación hay que tener a todo el mundo ahí metido con posturas totalmente distantes en lo ideológico, pero eso muestra un acuerdo netamente electoral para la consecución de votos y que se traduce en una gobernabilidad a través de la repartición de las secretarías”.

“Y si a eso le sumamos la falta de rigurosidad, debido a que no tenemos un sistema de inscripción de militantes en los partidos –que ya está obligado por ley y se supone lo contrató el Consejo Nacional Electoral hace años y nunca puso a funcionar–, aquí pasamos de ser partido político, inclusive directivo reconocido de un partido político, a recoger firmas como si no perteneciera ni tuviera ninguna responsabilidad con ningún partido”, manifestó.

Acerca de esto, Niño indicó que “sería interesante mirar, yo no conozco los datos, ¿cuántas personas están afiliadas al Partido Liberal en Colombia, cuántas personas están afiliadas al Partido Conservador, cuántas personas están afiliadas al Partido de La U, a Cambio Radical, al partido Alianza Verde, inclusive al de las Farc? ¿Cuántos afiliados hay? Yo me atrevería a intuir que realmente es un porcentaje muy bajo, cuando en la mayoría de los países donde realmente funciona la democracia los partidos cobijan al conjunto de la población”.

“Y eso me remite a otro problema en los países en vías de desarrollo como el nuestro frente a los países industrializados: los bajos niveles de asociatividad. En países del norte de Europa, incluso en los mismos Estados Unidos, Japón, la gente hace parte de diferentes asociaciones”, expresó.

Crisis

De otra parte, Niño aclaró que la crisis no es “solo en Colombia, es en el mundo. De hecho, es tal la desconfianza que la mayoría prefiere ser ‘outsider’, es decir, prefiere lanzarse a una candidatura con recursos propios, por firmas”.

En Colombia, recordó, “en las pasadas elecciones había 27 candidatos que querían inscribirse a la Presidencia por firmas. Es una desconfianza total de los partidos. Es una desconfianza total del sistema electoral y entonces prefieren ellos mismos fundar su propio partido”.

Frente a otra iniciativa que pretende eliminar del artículo 262 de la Constitución la expresión “que sumados hayan obtenido una votación de hasta el 15% de los votos válidos de la respectiva circunscripción” respecto de los partidos y movimientos políticos con personería jurídica que podrían presentar listas de candidatos en coalición para corporaciones públicas, Barrios explicó que “hoy tenemos coaliciones para corporaciones públicas con un límite establecido en el Estatuto de la Oposición con un objetivo: que, si bien no está pidiendo identificación ideológica, sí pone como exigencia que sea uno de los partidos minoritarios. ¿Cuál es el espíritu del Estatuto de la Oposición? Poder garantizar la diversidad y la existencia de partidos pequeños que se declararan en oposición”.

“Si quitamos esa barrera, ahí lo que entramos completamente es al mundo de que los mismos que están en alianza para la Gobernación pueden hacer alianza con la oposición para las asambleas, pueden establecer alianzas completamente diferentes para las alcaldías y ser oposición al Gobierno nacional”.