Excongresista conservador presentó dos veces un proyecto para eliminar la figura
EL NUEVO SIGLO: En su momento, ¿qué lo motivó a presentar esta propuesta?
TELÉSFORO PEDRAZA: Yo presenté el proyecto de acto legislativo para volver a la figura del primer designado en 2012.
Hay que recordar que yo como Senador apoyé la figura de la séptima papeleta y la Constitución derivada de allí. En muchos de los casos esta es una Constitución que infortunadamente la han vuelto como un plato de stroganoff. La Constitución ya lleva más de 40 enmiendas. Es increíble. Mientras que la Constitución de Estados Unidos, que tiene más de 200 años, tiene solo 25 enmiendas.
Ahora, en el tema de la Constitución como tal, trajo cosas buenas y otras que le han hecho, a mi manera de ver, mucho daño al funcionamiento de la democracia. Una de esas fue la que introdujo la elección de los senadores por circunscripción nacional, cuya reforma yo presenté en su momento, teniendo en cuenta que la constituyente del 91 elevó a departamentos las antiguas intendencias y comisarías, pero por el volumen de votación no son capaces de elegir un senador, por ejemplo, de San Andrés y Providencia, que hoy no tienen senador. Naturalmente en un país bicameral es importante que todas las regiones del país estén representadas en el Senado. Esto ha hecho más corrupta y costosa la elección de todos los congresistas.
Ahora bien, otra cosa que le ha hecho daño a ese funcionamiento, en donde pudo haber sido bueno el espíritu del constituyente, pero contrario a la realidad, es la creación de la figura de la Vicepresidencia.
ENS: ¿Pero la figura ha sido recurrente en nuestra historia?
TP: Nosotros, luego de la independencia, heredamos muchas cosas del sistema de Estados Unidos y de su Constitución; entre otras, el sistema bicameral del Congreso y por supuesto, la figura de la Vicepresidencia.
En el país del norte esa figura es producto de la Guerra de Secesión. Luego de ese enfrentamiento se creó para unir el norte liberal con el sur conservador, por eso, se estableció la figura de la Vicepresidencia.
Aquí, la historia de la Vicepresidencia en el Siglo XIX fue motivo de muchos conflictos, no solo en Colombia sino en muchos otros países con esta figura.
En nuestro país, a partir de 1914, se creó la figura del designado a la Presidencia y eliminó la Vicepresidencia hasta el año 91. No hubo ningún problema. Tal vez el único problema sucedió que cuando el Presidente se alejaba por 2 o 3 días, el designado se posesionaba con todo el bombo y quedaba como expresidente con todos los honores y dignidades. Por eso, tenemos expresidentes que ejercieron solo 2 o 3 días. Sin embargo, hay que decir que el designado no tenía despacho ni sueldo. Nada. Y no se presentó ningún conflicto entre el presidente y el designado. El designado no tenía el boato que tiene hoy.
ENS: ¿Eliminar esa figura no iría en contra de la Constitución?
TP: La verdad no. El constituyente dijo que el presidente podía designarle al vicepresidente las funciones que él considerara. Y hoy, hay que ver los costos que eso significa. Hoy fácilmente la Vicepresidencia de la República con todas sus arandelas puede estarle costando al Estado $20.000 millones o $25.000 millones.
Y me parece que la figura del designado es muy útil para dirimir esas diferencias que, por ejemplo, en su momento se presentaron entre el exvicepresidente Angelino Garzón y el entonces presidente Juan Manuel Santos.
ENS: ¿Estamos hablando de un ahorro real cuando el Presidente puede crear figuras como altas consejerías y gerencias?
TP: No. Aquí hay que ver este asunto desde el punto de vista macro, de entidades. Lo que elegimos es al Presidente de la República, si bien, el vicepresidente va en la papeleta, aquí no elegimos dos presidentes. Esa figura de las consejerías se implementó desde el gobierno del presidente Lleras Restrepo.
Desde el punto de vista de la funcionalidad del Estado, hay que decir que no se elimina la figura de la Vicepresidencia en el periodo actual. Es decir, este acto legislativo no atacaba a la persona, sino que quería cambiar la figura. En su momento, el vicepresidente podía terminar su periodo. No era que se aprobaba el acto legislativo y se sacaba a la persona. Ni más faltaba.