Una aclaración entregó el director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, Camilo Gómez, sobre la controversia que dejó su decisión de retirarse de la audiencia que se adelanta en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el caso de la periodista Jineth Bedoya.
Gómez explicó, en dialogo con LA FM, que el Estado colombiano recusó a los jueces Elizabeth Odio Benito, Patricio Pazmiño Freire, Eugenio Raúl Zaffaroni, Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot y Ricardo Pérez Manrique porque consideró que "estaban prejuzgando".
En ese sentido, señaló que al ver que no se resolvió la recusación y se continuó la audiencia, decidió retirarse de la misma.
“Hicieron preguntas a las víctimas en la que prejuzgaban que Colombia era responsable. Uno como abogado del Estado dice: si aquí ya estoy condenado, esto no es un juicio", aseguró y agregó que un juez "no puede tomar partido y ayer lo hicieron".
A su vez, dijo que, en la audiencia, los magistrados de la CIDH hicieron preguntas en las que aseguraban que en Colombia hay sistematicidad en la violencia contra las mujeres y agregó que como defensor "no puede permitir que al país lo traten de esa manera".
"Todos nos solidarizamos con Jineth, pero los jueces deben formular preguntas de forma objetiva", aseguró y aclaró que su posición contra los jueces no quiere decir que el Estado no reconozca lo sucedido con la periodista.
"Mi discusión no es con Jineth sino contra la posición de los jueces, que perdieron ser objetivos e imparciales", concluyó.
Caso de Jineth Bedoya
La periodista, Jineth Bedoya, víctima de violación, tortura y secuestro, le pidió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), aceptar su caso y abrir el capítulo sobre violencia sexual, hecho que ha afectado mayoritariamente a las mujeres del país.
“Mi caso no ha sido reconocido por la JEP. Está en justicia ordinaria. La petición básicamente es que el caso de violencia sexual se abra, creo que darles posibilidad a las víctimas que puedan acceder a la verdad es indispensable para empezar a cerrar esos ciclos de violencia que hemos enfrentado, durante tatos años. Que el caso de violencia sexual sea abierto en la Jurisdicción Especial para la Paz”, dijo Bedoya.
La comunicadora fue secuestrada, torturada y violada el 25 de mayo del 2002 cuando esperaba la confirmación de una entrevista a las afueras de la cárcel Modelo.
Ella asegura que las ordenes de hacer el atroz hecho fueron dadas por una persona que tiene mucha influencia y poder en Colombia, y por esta razón su caso ha quedado impune.
“Considero que esa persona que ha sido señalada, la han protegido constantemente porque es una persona influyente, que tiene amigos influyentes, porque es amigo de muchas personas de los diferentes gobiernos que han pasado en Colombia desde mi secuestro, porque es una persona que aún tiene poder en Colombia, pero que, además, sigue teniendo nexos muy fuertes con personas que en algún momento pertenecieron a la Policía Nacional, para mí esto demuestra la corrupción no solamente en este caso, sino la corrupción en general ligada al narcotráfico”, dijo
Asimismo, Bedoya pidió protección para su familia tras las declaraciones que entregó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya que recibió amenazas desde un teléfono desde el extranjero.