La votación de las objeciones presidenciales al proyecto de ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) en la plenaria del Senado sigue empantanada.
En la sesión de hoy, que empezó pasado el mediodía, se tenía previsto que los senadores realizaran una segunda votación del informe presentado por los congresistas de izquierda Alberto Castilla e Iván Marulanda que pide que se nieguen las objeciones y la iniciativa pase de inmediato a control de la Corte Constitucional y luego a sanción presidencial.
Esa segunda votación del informe se hacía necesaria por cuanto en la accidentada plenaria del martes, ya entrada la noche, una primera votación había dado como resultado 47 votos a favor del hundimiento de las objeciones y 34 en contra. El presidente del Senado, Ernesto Macías, fue claro en explicar que dicho informe se entendía como no aprobado ya que no había alcanzado la mayoría necesaria, que era de 48 votos. Indicó que la cámara alta tiene 108 escaños y les había sido aprobado el impedimento a 14 senadores. En ese orden de ideas, la Ley Quinta de 1992, o reglamento interno del Congreso, establece que todo lo relacionado a un proyecto de ley estatutaria requiere la aprobación de la mitad más uno de los integrantes actuantes del Senado. Como eran 94 los congresistas habilitados para votar, entonces la mayoría calificada sería de 48.
Esa segunda votación no se pudo llevar a cabo en la plenaria del martes porque se generó un gran debate entre el bloque a favor de hundir las objeciones y el que pide aprobar al menos dos de ellas. Del primero hacen parte los partidos de izquierda, La U, Cambio Radical y los liberales. Y del segundo el Centro Democrático, conservadores y los partidos de origen cristiano.
Para los partidarios de hundir las objeciones no había necesidad de una segunda votación porque la mayoría, en su opinión, era de 47 votos y no 48, según su interpretación de la Ley Quinta. Sin embargo, Macías y el uribismo insistieron en que se requerían los 48 votos y, por lo tanto, el informe de Castilla y Marulanda debía ser votado de nuevo. Como era obvio que el resultado de una segunda votación sería el mismo, el bloque a favor de hundir las objeciones se retiró del recinto y rompió el quórum para evitar una derrota.
Ante ello, Macías decidió levantar la sesión y citarla para hoy a las 10 am. Sin embargo, como él mismo lo reconoció hoy, se cometió la noche del martes un "error involuntario", puesto que se anunció para ser discutido hoy el proyecto del Plan Nacional de Desarrollo pero no se tuvo en cuenta sumar a ese orden del día el tema de las objeciones. La Ley Quinta es clara en que toda iniciativa que vaya a ser analizada por la plenaria o una comisión tiene que haber sido incluida con antelación en el orden del día.
Objeciones no afectan la paz
Al reiterar que cuando formuló las seis objeciones al proyecto de la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) lo hizo “con criterio patriótico y pensando en lo mejor para el país”, el Presidente Iván Duque Márquez afirmó que ninguna de estas afecta la construcción de una paz con legalidad.
“Ninguna de estas objeciones afecta estructuralmente que se construya una paz con legalidad; por el contrario, reafirma la construcción de una paz con legalidad”, subrayó el Jefe de Estado este jueves ante los medios de comunicación, luego de visitar la exposición fotográfica del Museo de Claustro de San Agustín, en Bogotá.
Así mismo, aseguró que el único sentido de las objeciones es garantizar “verdadera justicia, verdadera reparación, verdadera no repetición, además de garantizar la verdad por parte de todos los victimarios”.
Además, invitó al Congreso de la República a deliberar y reiteró que está atento a la decisión que tome.
Hoy tampoco
Así las cosas, cuando Macías inició hoy la sesión y planteó la posibilidad de hacer un receso de media hora para que ambos bloques buscaran algún tipo de acuerdo político alrededor de aprobar una o dos de las objeciones, el senador Roy Barreras, de La U y principal vocero de los contradictores de los reparos presidenciales a la JEP, le advirtió del error cometido en la plenaria del martes en cuanto al orden del día de hoy. Por lo tanto, dijo, las objeciones no podían ser tratadas este miércoles. También insistió Barreras, quien fue negociador de paz gubernamental en el gobierno de Santos con las Farc, que la tesis del presidente del Senado sobre la mayoría aprobatoria de los 48 votos estaba equivocada y apeló la decisión tomada por la mesa directiva al respecto.
Lo cierto es que el receso para buscar ese acuerdo político se decretó hoy antes de las 2 de la tarde y en el recinto se reunieron congresistas de todos los partidos en busca de un consenso. Si bien hubo diálogos constructivos y se bajó la tensión y beligerancia verbal entre un bloque y otro, no se logró pacto alguno al respecto. De allí que pasadas las 5 de la tarde, Macías no tuvo otro remedio que reanudar la sesión y citar para reanudar la discusión de las objeciones mañana a las 9 am, pero esta vez sí se tomó la precaución de incluir el tema dentro del orden del día.
Mientras que el senador y expresidente Uribe indicó que su partido y el Gobierno seguirían buscando hasta última hora la posibilidad de un acuerdo para, al menos, aprobar la objeción que busca impedir que la JEP termine siendo utilizada por narcotraficantes y otros delincuentes comunes para evadir la extradición, senadores de izquierda así como La U y los liberales insistieron en que deben hundirse todas las objeciones.
Así las cosas, se espera que mañana, por tercer día consecutivo, el Senado asuma la votación de las objeciones presidenciales a la JEP. Sin embargo, varios congresistas dijeron esta noche que no será fácil acelerar este debate, ya que persiste la polémica en torno a si debe votarse o no por segunda vez el informe de Castilla y Marulanda. El uribismo insiste en que esta segunda votación debe darse y si los contradictores de las objeciones no logran la mayoría calificada, entonces debe pasarse a debatir el informe mayoritario que pide aprobar las objeciones y que estas sean discutidas una por una.
Como ya se sabe las objeciones fueron negadas en la primera semana de abril en la Cámara y resta lo que defina el Senado al respecto.
Lo cierto es que en el Gobierno existe alta preocupación por cuanto no solo se podrían hundir las objeciones, que considera urgentes para corregir falencias de la justicia transicional, sino que el empantanamiento de este debate en la plenaria del Senado tiene frenada la discusión del proyecto de ley sobre el Plan Nacional de Desarrollo, al que le quedan solo cinco días para ser aprobado o será asumido por decreto.