Esta es la crisis más grave del país. La opinión tiene la lupa sobre los aspirantes a suceder a Duque en 2022 y estos saben que hay mucho en juego ¿Qué han hecho?
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Estados Unidos y Bolivia tienen dos situaciones muy particulares: desarrollan campañas presidenciales en medio de los planes de contingencia para enfrentar la pandemia del Covid-19. En Israel, entretanto, tras los comicios de semanas atrás Benjamín Netanyahu no ha podido formar el gobierno que tiene como prioridad enfrentar la emergencia sanitaria. Tampoco se puede olvidar la crisis venezolana, en donde Washington propuso instalar un gobierno de transición que convoque en pocos meses comicios generales en donde Maduro y Guaidó sean candidatos… Si el régimen dictatorial acepta, se desmontarían algunas sanciones económicas a Caracas y fluiría ayuda para afrontar el Covid-19. Incluso, está el caso de Chile, en donde el plebiscito para la reforma constitucional debe ser aplazado, o de Nicaragua, en donde el gobierno Ortega minimiza la pandemia para evitar que un colapso económico dé más vuelo a la oposición para sacarlo del poder…
En todos esos casos es claro que hay vasos comunicantes directos entre la política y la inédita emergencia sanitaria. Gobiernos y contradictores, candidatos y partidos, saben que de las posturas que asuman en torno a cómo enfrentar esta grave amenaza a la salud pública, la economía y la situación social podría depender la oportunidad de continuar en el poder o llegar a él.
En Colombia si bien es cierto que no estamos en ninguna coyuntura electoral (de hecho al presidente Iván Duque le faltan cuatro meses para cumplir la primera parte de su mandato), hay una nutrida nómina de candidatos y precandidatos a competir por su sucesión en el 2022. De hecho, prácticamente desde el mismo día en que se confirmó la victoria del exsenador uribista, en junio de 2018, apartaron cupo en el partidor de la próxima contienda por la Casa de Nariño el aspirante perdedor, Gustavo Petro; el también excandidato Sergio Fajardo; y la propia fórmula del nuevo Jefe de Estado, la hoy vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. Y como si lo anterior fuera poco, ya el senador del Polo, Jorge Enrique Robledo, confirmó que competirá por la primera magistratura… Y eso sin contar a varios congresistas de distintos partidos que también piensan en precandidaturas. También el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, ha destapado su intención, en tanto se habla de la carta del exalcalde de Barranquilla, Alejandro Char… A esa amplia baraja se sumarían otros nombres de dirigentes políticos y económicos de primer orden.
Las movidas
Como se ve, pese a que Duque apenas si cumplió la tercera parte de su mandato en marzo pasado, precisamente cuando el país entró en emergencia sanitaria al detectarse el primer caso de coronavirus en Bogotá, es claro que muchos de quienes aspiran a competir por la Casa de Nariño saben que la opinión pública, en medio de la incertidumbre por la crisis inédita que llevó a confinar en sus casas a nueve de cada diez colombianos, está mirando con lupa las posturas y la capacidad propositiva e incluso de liderazgo de los presidenciables.
De hecho, las encuestas realizadas en el último mes no solo han coincidido en que la opinión pública califica como positivo el manejo que el Presidente le está dando a la crisis sanitaria, económica y social (al punto que su favorabilidad está en un 63% en promedio), sino que también ha medido a varios de los presidenciables, registrando altibajos.
¿Cómo se han movido los posibles candidatos para 2022 en medio de la emergencia? Petro, de lejos, ha sido el más activo, pese a que en medio de la crisis tuvo que someterse a un complejo procedimiento médico en Cuba. El exsenador y excandidato presidencial ha respaldado a Duque en algunos aspectos del plan de contingencia (incluso el Presidente tuvo una conversación con él al respecto), pero en los últimos días ha subido el tono crítico, sobre todo en temas como el alcance de la cuarentena, los riesgos de una reactivación productiva rápida y los problemas con los programas de subsidios y ayudas socioeconómicas a los sectores más vulnerables.
Sin embargo, la artillería pesada de Petro ha estado dirigida más contra la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el propio Fajardo, es decir contra la principal plataforma política rival que tuvo en 2018 y tendrá en 2022 en la centroizquierda. Han sido muchos los rifirrafes entre verdes y petristas en medio de la emergencia sanitaria, y para no pocos observadores es claro que hay un telón de fondo político.
Aunque Fajardo había tratado de esquivar a Petro, al final tuvo que salir a replicarle duramente. Ello mientras busca desmentir presuntas cuotas en la alcaldía de López, a quien, de paso, ha respaldado en las diferencias de la mandataria con Duque por el manejo de la crisis. Al final de cuentas, se puede decir que frente al Gobierno el excandidato de los verdes ha tenido un tono más crítico que de respaldo, aunque tratando de enmarcarlo dentro de un esquema propositivo.
Robledo, entre tanto, no hay día en que no lance duros señalamientos contra el manejo que le está dando el Gobierno a la emergencia, criticando de forma reiterada el grave impacto laboral y económico para los estratos más pobres y vulnerables.
La vicepresidenta Ramírez, a su turno, ha tenido un protagonismo alto en el plan de contingencia del Gobierno para enfrentar la crisis. Incluso Duque le derivó temas como el de la mujer y la estrategia anticorrupción. Además, no en pocas ocasiones le ha tocado servir de escudera para replicar las críticas al Ejecutivo y explicar las complejas medidas, sobre todo las relacionadas con la cuarentena y la reactivación económica. Sin embargo, en las encuestas le ha ido mejor a Duque, es claro.
Como se ve, la política es un flanco más de la difícil coyuntura que afronta el país. Por el momento, en la mitad de la emergencia, no se puede decir cuál de los presidenciables está moviéndose mejor y a cuál sus posturas le pueden pasar más tarde cuenta de cobro. Lo único cierto es que los aspirantes a suceder a Duque saben que es tiempo de tirar línea y que el país sepa qué piensan y qué harían ante una situación semejante.