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Martes, 29 de Enero de 2019
Redacción Política
El Jefe de Estado aún tiene pendiente definir el que será el tema bandera de su administración: analistas

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Que el presidente Iván Duque Márquez haya sido el candidato ‘que dijo Uribe’ en la pasada campaña presidencial, no deja la menor duda. Y que en estas primeras de cambio de su administración haya copiado parte del modelo de gestión de su mentor político, pues tampoco.

Pero que ambos tengan modelos diametralmente opuestos de gobernar, es algo que aún no se sabe, aunque el propio Jefe de Estado se ha encargado de dar algunas pistas que -como dicen los expertos en moda- “le dejan mucho a la imaginación”.

Y no les falta razón, pues a seis meses de haber iniciado su periodo constitucional, el presidente Duque no ha definido un modelo único y original de gobernar, a pesar de que su talante es absolutamente contrario al del hoy director del Centro Democrático: el Presidente de la República es un hombre conciliador por naturaleza, a diferencia de quien encarnó el gobierno de la ‘Mano dura y corazón grande’.

Y así lo ha demostrado, como cuando convocó a los promotores del referendo contra la corrupción que perdieron por estrecho margen esa consulta, para que entre todos diseñaran un paquete de normas para luchar contra ese flagelo.

O cuando en un tiempo relativamente corto –dos meses- logró concertar el levantamiento de la protesta de los estudiantes universitarios que exigen solución a una crisis en la educación pública enquistada a lo largo de décadas.

Sin embargo, es claro que en seis meses al frente de los destinos del país, el presidente Duque no ha consolidado un estilo de gobierno, pues un poco de heredado, un poco de continuista y un poco de propio.

Algo de heredad

Duque, al igual que Uribe, ha continuado desarrollando los consejos de gobierno en las regiones bajo el rótulo de ‘Talleres Construyendo País’, en los que se analizan las problemáticas de cada zona para escuchar a la gente y plantear alternativas de solución.

También se destaca el hecho de que la actual administración se ha concentrado “más en el discurso y la retórica que en los resultados”, al decir de los expertos, una característica que le había sido muy criticada al expresidente Uribe por la forma de soslayar algunos temas delicados para la nación.

Algo de continuismo

Para el analista John Mario González, es claro que el Mandatario Nacional les ha dado continuidad a algunos modelos que vienen de la administración anterior, como, por ejemplo, la implementación del proceso de paz.

“Lo fundamental es que Duque ha respetado el Acuerdo de Paz con las Farc, así en campaña se haya dicho que lo iba a volver ‘trizas’ y que le iba a hacer cambios estructurales, porque se dio cuenta de que era incierto llevar al país a la incertidumbre”, advierte el experto.

En ese orden de ideas, González dice que algo similar ha pasado con temas como el desarrollo de las grandes obras de infraestructura vial nacional o temas de economía ortodoxa.

Por su parte, el catedrático Jairo Libreros, agrega que en materia de política exterior, los cambios frente al gobierno de Juan Manuel Santos son mínimos: se mantiene la cercanía estratégica con Estados Unidos, las buenas relaciones comerciales con Europa, y el distanciamiento con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

“El tema de la democracia en Venezuela le ha ayudado mucho a Duque, pero es más o menos la misma postura que tenía Santos contra la dictadura de Maduro”, afirma Libreros.

Estilo definido

Los analistas consultados por EL NUEVO SIGLO consideran que seis meses es poco tiempo para que el Primer Mandatario tenga definido un estilo propio y único de administrar, y menos cuando aún ni siquiera se ha presentado al Congreso el Plan Nacional de Desarrollo, que es la hoja de ruta de cualquier gobierno.

Aun así, Libreros recuerda que cuando Álvaro Uribe era candidato presidencial ya era conocido por su política de seguridad democrática, y Juan Manuel Santos apenas comenzó a perfilar su política de paz un año después de estar en el poder.

“El proceso de identificación temática de un Gobierno demanda más que seis meses, porque se trata de políticas públicas de grandes repercusiones”, advierte Libreros.

Mientras, González sostiene que el presidente Duque “apenas está consolidando su estilo de gobierno acorde a su personalidad. Parece que hasta ahora está aprendiendo de temas de Estado y del manejo de un equipo grande de gobierno. Se le ve timorato, discreto”, sostiene el catedrático.

Duque, con estilo propio

En estos primeros seis meses los observadores coinciden en que el Jefe de Estado, en aras de consolidar un estilo propio que marque distancia tanto de Uribe como de Santos, ha cometido errores.

Se refieren a casos puntuales. “Con el Eln, Duque perdió una gran oportunidad de transmitirle al país un mensaje contundente tras el atentado terrorista contra la Policía. En vez de lograr un fortalecimiento del consenso político sobre la lucha contra la amenaza terrorista, lo que hizo fue enredarse en la polémica de desconocer los protocolos con una tesis equivocada”, al decir de John Mario González.

También, indica que “es equivocada” la tesis de gobernar “sin mermelada”, es decir, sin darles representación a quienes lo acompañaron en campaña, a pesar de que Duque logró consolidar el apoyo mayoritario de una bancada legislativa que, hasta ahora, lo ha respaldado en casi todo.

Por otra parte, una de las líneas que comienzan a perfilarse como propia del Presidente colombiano es la de la legalidad, un aspecto que según el analista Librero “puede ser efectiva, como en los casos de Venezuela o el ELN, pero que demandará de más tiempo para consolidarse”.

Eso sí, se destaca su estilo jovial y su proclividad por los temas mediáticos, algo que para muchos es propio de su juventud y que va muy con su personalidad, pero que también le ha traído más de una crítica por ser quien es.