Juan Carlos Esguerra, uno de los miembros de la Asamblea Nacional Constitucional de 1991 que creó nuestra Carta Política, hace un balance de la ley de leyes tres décadas después de su promulgación.
EL NUEVO SIGLO: Este años la Constitución cumple 30 años. ¿Hoy qué balance se puede hacer de nuestra Carta Política?
JUAN CARLOS ESGUERRA: Creo que el balance es amplísimamente positivo, con todos los defectos que pueda tener nuestra Constitución, y con todo lo inconveniente que han sido algunas reformas posteriores. La Constitución colombiana le ha dado un gran avance al país: legitimidad, por la forma como se organizó la Carta y por la atención que le pusieron los diferentes constituyentes al proceso mismo y a la tarea que les encomendó el pueblo.
ENS: En ese orden de ideas, ¿qué es lo más importante que nos ha dejado la ley de leyes en estas tres décadas?
JCE: La reafirmación, la reiteración, la reivindicación de los derechos de las personas, el haber exaltado la condición humana, la dignidad de la persona. Tradicionalmente entre nosotros la Constitución había sido un documento en el que el centro de gravedad era la política, los partidos políticos, la organización de la política, pero a partir de 1991 ese centro de gravedad quedó en la persona humana, en su dignidad. Inclusive la política y lo político quedó al servicio de la persona humana. Para mí eso es lo más importante de todo.
ENS: Una de las figuras más prominentes ha sido la acción de tutela. ¿Esa fue de su autoría?
JCE: Hubo al menos 20 propuestas de figuras similares a la que finalmente se aprobó, casi todas salvo la que yo presenté con la denominación de origen mexicano de derecho de amparo, pero en el fondo todas las propuestas se referían a lo mismo. Pero en efecto, la acción de tutela es una figura que tiene la enorme ventaja de que acerca los derechos a las personas y las personas a los jueces para que les hagan valer unos derechos que antes estaban muy refundidos en nuestro ordenamiento jurídico, muy alejados de los seres humanos, no había ninguna forma de hacer valer derechos absolutamente fundamentales.
Por eso se dice que la tutela es la joya de la corona de la Constitución de 1991 por su celeridad, su sencillez, que ni siquiera requiere de abogado, es más: ni siquiera se necesita saber leer y escribir para acudir ante un juez a reclamar la protección de un derecho fundamental.
ENS: ¿La acción de tutela se ha desdibujado, se ha abusado de ella?
JCE: Yo no utilizaría el término desdibujar, porque me parece que eso no ha ocurrido, en cambio sí creo que se ha abusado de la tutela utilizándola para cosas que no son. Me parece que la tutela ha sido mal utilizada por parte de muchos ciudadanos que creen que esta es la panacea para todo. También de parte de algunos jueces que la han utilizado para tomar decisiones de carácter político y no para reconocer los derechos de las personas.
Me parece también que se ha utilizado mal cuando se busca cambiar vía tutela decisiones judiciales, y en Colombia ha venido haciendo carrera que cada vez que una decisión judicial no gusta se acude a la acción de tutela y por consiguiente tener tres oportunidades más para discutir un mismo asunto. Me parece que se debería volver a lo esencial de la acción de tutela: un instrumento de protección de los derechos que no disponen de otro instrumento para su protección.
ENS: ¿Esta Constitución todavía se parece a la original que ustedes crearon hace tres décadas?
JCE: Muchísimo, siguen siendo casi la original. Si bien se le ha hecho una serie de cambios profundos esas reformas han estado centradas en lo que se llama la parte orgánica de la Constitución, es decir la parte que define y estructura el funcionamiento del poder público, pero lo más importante de nuestra Constitución está en su parte dogmática, en la primera parte que es donde están el preámbulo, su definición, sus principios, la carta de derechos y los instrumentos de protección de esos derechos, y en esas materias no ha habido ninguna reforma fundamental salvo una que fue determinando, en mi opinión, y que se relaciona con volver a la figura de la extradición que no se logró aprobar en 1991.
ENS: ¿En algún aspecto el país, el Gobierno, el Congreso, están en deuda con nuestra Constitución?
JCE: En muchos. Ha habido no pocos casos en los que algunos instrumentos para la protección de ciertos derechos todavía están pendientes de desarrollo en el Congreso de la República. Y en no pocos casos esos desarrollos han corrido por cuenta de la Corte Constitucional, por ejemplo en el tema de la presunción de buena fe, una propuesta que presentó el doctor Álvaro Gómez Hurtado, todavía el Congreso está en deuda con la República.