La prioridad de la política de seguridad y orden público no solo es neutralizar a los cabecillas de las organizaciones narcocriminales, sino desmantelar sus estructuras. Esto bajo la tesis de que el narcotráfico es el principal factor generador de violencia en el país.
Así lo indicó el ministro de Defensa, Diego Molano, en entrevista con este Diario, en la que habló sobre las metas en erradicación de cultivos, la baja en la tasa de homicidios y el reto de la protección de líderes sociales.
EL NUEVO SIGLO.- La política de Defensa y Seguridad establece, por primera vez en la historia, que el agua, la biodiversidad y el ambiente son asunto de Seguridad Nacional. ¿Cómo va la aplicación de esta política?
DIEGO MOLANO.- La política de Defensa busca proteger el medio ambiente porque ese patrimonio natural es de todos los colombianos y se está viendo amenazado. Por lo tanto, la primera acción en la cual se traduce la Política de Defensa es en la “Operación Artemisa”, que es un esfuerzo interinstitucional de varias entidades del Gobierno y de las Fuerzas Militares y de Policía para desarrollar actividades para prevenir la deforestación y la minería ilegal, sobre todo en la selva amazónica y en los Parques Nacionales Naturales. Eso ha permitido, por ejemplo, que la deforestación en Colombia se reduzca en un 19% en este periodo de tiempo.
ENS.- Varios ministros de Defensa han prometido la captura de ‘Otoniel’, ‘Gentil Duarte’, ‘Márquez’ y la cúpula del Eln, pero fallaron ¿Qué cambia con usted como Ministro de Defensa para que ahora sí caigan estos “objetivos de alto valor”?
DM.- Las prioridades que tenemos en el Ministerio no son solo dar de baja a estos cabecillas narcocriminales sino desmantelar sus estructuras, porque son ellos los que operan el negocio del narcotráfico, que es la mayor amenaza a la seguridad y el combustible que alienta la violencia en Colombia. Es el caso de ‘Otoniel’ en el bajo Cauca antioqueño y en el sur de Córdoba, o las disputas del ‘Clan del Golfo’ en Chocó o las que tiene con ‘Los Caparros’, que tienen de fondo acciones de narcotráfico, microtráfico, extorsión y minería ilegal. Son estos y otros grupos los que están asesinando a los líderes sociales y generando los homicidios colectivos.
Por tanto, no puede haber ningún otro objetivo que desarticular esas bandas y hacerlo implica ir por los cabecillas de estos grupos, buscar el sometimiento o la neutralización de sus integrantes y, por supuesto, combatirlos de manera que no puedan seguir generando esos hechos violentos y creando inestabilidad. Hoy están desplegadas todas las operaciones, como la “Agamenón”, y todo el esfuerzo conjunto de las FF.MM. y de Policía para darles de baja o capturarlos.
Lucha antidroga
ENS.- Este Gobierno recibió en agosto de 2018 más de 200 mil hectáreas de narcocultivos, según el informe de Estados Unidos. Logró frenar la espiral alcista en el 2020 ¿En cuánto aspira a dejar la extensión de éstos en agosto de 2022?
DM.- Colombia tiene que reducir el número de hectáreas de cultivos ilícitos porque esa es la fuente de financiación del narcotráfico y la violencia narcocriminal. El presidente Duque encontró arriba de 170 mil hectáreas, en el primer año logró estabilizar esa extensión, en el segundo bajarla y hoy estamos alrededor de 156 mil hectáreas. El año pasado se hizo el esfuerzo máximo en erradicación manual, 130 mil hectáreas, sumado a la destrucción de laboratorios de coca, más de 5 mil, y la incautación de más de 500 toneladas de cocaína. Se están atacando todos los frentes de la cadena y vamos a profundizar esa erradicación manual, combinándola con desarrollo alternativo y sustitución de cultivos ilícitos, y también allí donde haya que hacer aspersión con precisión, se hará.
ENS.- ¿Es posible reanudar la aspersión aérea con glifosato?
DM.- La prioridad de reducir los cultivos ilícitos involucra varias acciones: la erradicación manual, la sustitución de cultivos y el desarrollo alternativo, pero también la aspersión con prevención, cumpliendo con los seis requisitos que ha señalado la Corte Constitucional en las áreas que corresponden.
ENS.- ¿Es posible detener la racha de asesinatos de líderes sociales?
DM.- A todos los colombianos nos duelen los asesinatos de líderes sociales pero hay que entender el contexto de por qué están sucediendo. Se dan principalmente en los municipios donde hay más cultivos de coca, más laboratorios, que es lo que genera más violencia. Por eso es tan importante la erradicación, la sustitución y golpear toda la cadena del narcotráfico. Se requieren, por supuesto, más mecanismos de prevención individual y colectiva para los líderes sociales. Además, el Ministerio del Interior, con el apoyo de la Fiscalía, montó una estrategia de esclarecimiento de estos homicidios. Hoy más del 63% están siendo aclarados.
ENS.- ¿Las disidencias y las reincidencias de las Farc son hoy más peligrosas que el Eln?
DM.- Creo que las dos son igual de nocivas y amenazantes para la sociedad colombiana porque están metidas en lo mismo. No tienen ninguna diferencia. Son un grupo de narcocriminales que lo único que están haciendo con esas disputas por narcotráfico y rentas ilegales es generar muertes de líderes sociales, inestabilidad regional y amenazas a la tranquilidad de los campesinos.
ENS.- Algunos analistas sostienen que decir que el narcotráfico es el móvil de las masacres termina siendo una excusa simple que esconde la complejidad del reciclaje de la violencia local ¿Qué opina?
DM.- Hay que ir a los hechos. Si usted solo toma, por ejemplo, los homicidios colectivos, 33 solo el año pasado, en trece de ellos, revela la estrategia de esclarecimiento que montó el ministro Carlos Holmes Trujillo, se evidencia que fueron cometidos por el ‘Clan del Golfo’, Eln y las disidencias de las Farc. Y cuando mira los motivos, están las disputas por el narcotráfico, disputas de rentas ilícitas e inclusive temas de microtráfico. O sea que la evidencia es tozuda.
Tasa de homicidios
ENS.- En el 2020 bajó la tasa de homicidios ¿Este año, que se espera no haya una cuarentena tan larga, se podrá mantener esta tendencia?
DM.- Sabemos que este año es un reto porque el año pasado hubo una pandemia, pero también la tasa de homicidios venía reduciéndose antes de esta. De hecho, en 2019 ya había caído a la más baja en 35 años y en 2020, con pandemia, fue la más baja en 46 años. El reto que tenemos todos en el Ministerio de Defensa, las FF.MM. y Policía, y particularmente con alcaldes y gobernadores, es mantener esa tendencia a la baja.
ENS.- ¿Cómo le fue en la reunión con la alcaldesa Claudia López, sobre todo después de las polémicas pasadas?
DM.- El propósito de la seguridad es el que nos une a todos y, particularmente, en este caso la seguridad de los bogotanos. En la reunión lo que trabajamos fue el propósito de incrementar el pie de fuerza y que Bogotá se uniera a esta iniciativa del nuevo director de la Policía y el Ministerio de Defensa de poner 33 mil hombres en las calles para más seguridad ciudadana.
Fue una reunión muy positiva en la medida en que se anunciaron 1.500 uniformados para la capital a partir de marzo y septiembre. Además, la Policía va a sacar siete mil hombres a las calles a nivel nacional y para su reemplazo las alcaldías financiarán los cargos administrativos que ellos dejan en las oficinas. En Bogotá se van a financiar 200 cargos y entonces 200 uniformados saldrán a las calles. Hay un nuevo esquema a nivel nacional en el que alcaldes y gobernadores que financien la formación de policías, podrán esos uniformados permanecer y reforzar allí la seguridad ciudadana después de que se gradúen. En el caso de Bogotá serán 4 mil. Finalmente se acordó también la entrada de 4 mil auxiliares bachilleres para que hagan presencia en entornos escolares y parques.
ENS.- Hay quienes dicen que una de las causas que aumentó la inseguridad es que los policías se dedicaron a hacer cumplir las normas de bioseguridad y cuarentenas…
DM.- El manejo del comportamiento ciudadano es un manejo de convivencia y seguridad. Un deber de la Policía es garantizar que los ciudadanos cumplan con esas normas sanitarias y se garantice la convivencia porque hay acciones que atentan contra la salud pública y la seguridad de todos los ciudadanos. Entonces, es el papel que le corresponde. Pero no solo estuvieron en ese rol: también ayudaron a distribuir alimentación, la entrega de ventiladores, de material médico en todos los hospitales…