El Gobierno ha decidido que el proyecto es inconveniente: Valencia
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Se hundió la reforma constitucional que le entregaba una quinta parte del presupuesto al Congreso.
Y no naufragó con grandes aspavientos, como lo hicieron las reformas constitucionales del Gobierno. Este proyecto murió por tiempos rodeado de un silencio incómodo.
Estaba previsto que la iniciativa, que fue aplazada el miércoles, se discutiera ayer por la mañana. Sin embargo, la plenaria del Senado fue citada a la misma hora. Según algunas voces de la Comisión Primera del Senado, esto se hizo a propósito para impedir que se le diera trámite al proyecto. La ley establece que la célula legislativa no puede sesionar mientras lo hace el pleno de la corporación.
Para los suspicaces, una prueba de la intención de citar la plenaria ayer por la mañana es que no se logró conformar quorum, por lo que fue necesario levantar la sesión y citar para el martes a las 3 de la tarde.
El mes pasado, al ser aprobado en sexto debate, el proyecto levantó ampolla pues algunos consideraban que se trataba de una iniciativa antitécnica y otros sostenían que era la institucionalización de la llamada ‘mermelada’.
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El autor de la iniciativa, Representante por Bogotá, Germán Navas, del Polo Democrático, aseguró que no concibe “a un Congreso reptando ante el Ministerio de Hacienda mendigando unos recursos para invertir en las regiones. Eso le quita al Congreso la dignidad de representantes del pueblo. Yo quiero sacarlos de ahí para que ellos puedan ordenar el gasto”.
Así mismo, expresó que es claro que el Gobierno tomó la decisión de hundir el proyecto: “El Ministro de Hacienda terminó preocupadísimo porque de ser aprobada la reforma perdía el poder para manejar el Congreso. Los mejores parlamentos del mundo nos dan ejemplo. Hace 15 días el presidente Trump había dispuesto que le recortaran la partida presupuestal a Colombia y el Congreso de ese país ordenó ese gasto”.
Navas consideró que la asignación de recursos por parte del Gobierno permitió “que el Plan de Desarrollo se aprobara fácil. Ellos necesitaban las ayudas del Ministro de Hacienda”.
Era lo peor
Sin embargo, los contradictores de la iniciativa crecieron. El exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, le dijo a EL NUEVO SIGLO que “el presupuesto de inversión para el 2019 era de $46,8 billones. Si se divide en más o menos 300 congresistas, a cada uno le tocaría $30.000 millones. Eso es darle una empresa cada año de $30.000 millones a un congresista para que reparta”.
Y agregó que ante la perspectiva de que haya $9 billones para que los congresistas digan dónde invertirlos, “la gente va a matar por un puesto en el Congreso”. Consideró Echeverry que “esta sería la peor decisión económica en medio siglo desde el presidente Carlos Lleras”, que fue quien reglamentó la relación de los auxilios parlamentarios con el Congreso.
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El viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, apuntó que el valor del Congreso es muy grande, “pero creemos inconveniente que se apruebe esta reforma porque genera descontrol en el manejo de la inversión pública del Estado, que se coordina con un Plan Nacional de Desarrollo (PND), que los congresistas aprobaron”.
Agregó que “apoyamos y aplaudimos la iniciativa parlamentaria en el sentido de proponer obras, lo que no puede ser es que ello no se acuerde con el Gobierno nacional”.
‘Mermelada’
Las propuestas de archivo ya se habían hecho sentir. El también Representante por Bogotá, Gabriel Santos, del Centro Democrático, presentó el debate pasado una proposición de hundimiento que no prosperó y advirtió que este proyecto era la “la normalización y constitucionalización de la ‘mermelada’, y eso tendría unas consecuencias nefastas desde el punto de vista que se mire, incluso de la renovación política”.
Sin embargo, el ponente del proyecto, senador Roosvelt Rodríguez, del Partido Social de Unidad Nacional (La U), le explicó a EL NUEVO SIGLO que “aquí no se pretendía aumentar el monto del presupuesto que establezcan las comisiones conjuntas. Tampoco afectaría el marco fiscal ni se golpeaba el principio de legalidad, porque las partidas incluidas son para proyectos dentro del Plan de Desarrollo. Esto solo tiene el propósito de quitarle manejo al Ejecutivo sobre el Congreso”.
Y agregó que “hoy muchos senadores no pueden incluir partidas, por pequeñas que sean, para la reparación de una escuela, si el Gobierno no le da el visto bueno. La Cámara había modificado el proyecto para que las partidas se distribuyeran a través de audiencias públicas. Esto no era a las espaldas de nadie, como se hace hoy”.
A su turno, la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, confirmó que se había cambiado la intención de voto de su partido por una decisión del Gobierno para dejar hundir la iniciativa.
“El Gobierno ha decidido que el proyecto es inconveniente. Ellos han dicho que no les parece que sea adecuado y como este es el partido del Presidente, sigue sus instrucciones. Yo he venido defendiendo que el Congreso necesita iniciativa de gasto, pero el Gobierno tiene la preocupación de que la opinión pública identifique eso como la asignación de ‘mermeladas’. Para evitar suspicacias con una oposición destructiva, se ha tomado la decisión de no acompañarlo”, precisó.
Como lo informó ayer este Diario, el Consejo Gremial se pronunció el miércoles pidiendo el hundimiento de la iniciativa, pues “esta reforma tiene un antecedente importante, los llamados auxilios parlamentarios de la reforma constitucional del año 1968, los cuales fueron suprimidos por la Asamblea Constituyente de 1991 en vista del mal manejo que los parlamentarios daban a esta partida, fomentando la corrupción y el clientelismo de la época. Esta medida abre la posibilidad a que la inversión por iniciativa congresional desarticule los objetivos que el Gobierno busca alcanzar”.
Por ahora se puede decir que la iniciativa duerme el sueño de los justos y seguirá así hasta el próximo 20 de julio, cuando el Representante Navas la vuelva a radicar.