| El Nuevo Siglo
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Martes, 9 de Febrero de 2021
Redacción Política

El 20 de julio de 2021 los desmovilizados de las Farc tendrán la oportunidad en el nuevo Congreso -que se elegirá en marzo del año entrante- de vivir su segunda experiencia legislativa. Como sucede actualmente, en esa nueva composición del Parlamento colombiano tendrán aseguradas diez curules (cinco en Senado y cinco en Cámara) en virtud del Acuerdo de Paz.



La pregunta que desde ya surge es a qué le apostará el Partido Comunes (hoy todavía partido Farc) para llenar esos escaños en aras de la conveniencia política, teniendo en cuenta lo polémica que ha sido esta participación porque la mayoría de sus actuales congresistas fueron combatientes y aún no han recibido por la JEP las sanciones que les correspondería por los delitos en que se vieron incursos como miembros de esa organización.

Tres escenarios se vislumbran para el Partido Comunes de cara a  ocupar esas diez curules: designar a los actuales parlamentarios considerando que ya cuentan con experiencia sobre lo que es la función legislativa; tener una bancada mixta, es decir, con algunos de los actuales y traer gente nueva (ya sea de los excombatientes o líderes de organizaciones comunales que hacen parte de la colectividad); o jugársela por renovar la bancada.

Incluso el Partido Comunes podría verse en la necesidad de tomar una decisión al respecto en el actual Congreso en caso de que la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) aplique sanción alternativa u ordinaria a los senadores Carlos Lozada y Pablo Catatumbo Victoria, quienes están entre los ocho exmiembros del ‘Secretariado’ de las Farc a los que imputó crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra dentro del caso 01, ahora denominado Toma de Rehenes y otras Privaciones Graves de la Libertad.

Los ocho exdirigentes de las Farc imputados tienen 30 días para reconocer los hechos, a partir de lo cual recibirían una sanción propia de restricción de la libertad, que no consiste en cárcel, y con el compromiso de realizar una labor social o comunitaria. Este tipo de sanción no es incompatible con la función de congresista.



En ese escenario y sobre el papel, Lozada y Catatumbo podrían seguir en el actual Congreso y ocupar curul en el nuevo legislativo si reconocen los hechos y, como consecuencia, reciben una sanción propia.

Distinto es si ellos no reconocen los hechos, por lo cual de ser vencidos en juicio la JEP les aplicará sanciones alternativas u ordinarias, las cuales tiene cárcel y por lo tanto tendrán que dejar la curul.

En días pasados el presidente Duque dijo con referencia a los procesos que sigue la JEP a los firmantes del Acuerdo de Paz y máximos responsables de graves delitos, “que quien es sancionado por crímenes de lesa humanidad no puede revictimizar a quienes ha flagelado ostentando poder político y, sobre todo, en las más altas cumbres del poder legislativo”.

Análisis de politólogos

El académico y politólogo Rubén Sánchez dijo a EL NUEVO SIGLO mirando a las curules que tendrá Comunes en el próximo Congreso: “Visto desde fuera consideraría que los que están ahora no debieran estar porque generan una resistencia enorme en la opinión pública y fuera de eso están sujetos a una serie de procesos que va a emprender la JEP”.

Agregó que si esta colectividad no hiciera renovación en su representación “daría una mala señal porque indicaría que solo hay ocho cabezas pensantes, y el resto de la organización ¿no piensa, no tiene responsabilidades, no fue formada en todos estos años?”, se preguntó.

Consideró también sobre una bancada mixta que “esa mezcla tampoco es conveniente”.

Por su parte el politólogo Néstor Rosanía dijo que como ha sucedido en otros países en los que se ha acordado una salida negociada al conflicto, los que estaban en armas primero resuelven su situación ante la justicia transicional y luego sí pueden hacer política. Pero en Colombia por las demoras en el montaje de la JEP, los exFarc llegaron directamente al Congreso, lo que ha despertado tantas críticas.



En cuanto a las curules en el próximo Congreso, Rosanía consideró que “la estrategia de ellos va a ser fortalecerse con una figura mixta, creo que no van a estar el cien por ciento de los que están y van a intentar poner nuevas caras, en el sentido de fortalecer y empezar a tapar los huecos de los que ya se están volviendo disidencia política dentro del mismo partido”.

Entonces, agregó, “vender gente más nueva, que no tenga historia de guerra sino que haga trabajo político, y eso como que los puede oxigenar”.

Aunque señaló que algunos de los históricos dentro de la organización como Carlos Lozada no van a querer perder las curules. “Entonces creo que van a empezar a hacer esa transición a figura mixta”.