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Martes, 28 de Mayo de 2019
Redacción Política
El 20 de julio las bancadas independientes (Partido Liberal y Cambio Radical) asumen las presidencias del Senado y la Cámara

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El Gobierno nacional no la ha tenido fácil en el Congreso pese a que un miembro de su partido, Centro Democrático, lleva las riendas del Senado desde el 7 de agosto.

La verdad es que la presidencia del senador Ernesto Macías no ha servido para que los proyectos prioritarios del Gobierno pasen con facilidad. El descalabro de la reforma política y de las objeciones a la JEP, la reforma a la justicia casi hundida y algunos proyectos como el que acaba los beneficios de casa por cárcel para los corruptos, pasan factura a pocas semanas de que se acabe la primera legislatura.

Está prevista hasta ahora que el congresista que reemplazará a Ernesto Macías en la presidencia del Senado será Lidio García, del Partido Liberal, y quien ocupará la silla del presidente de la Cámara, dignidad actualmente ejercida por el liberal Alejandro Carlos Chacón, será Carlos Cuenca, de Cambio Radical.

Con este relevo, el Gobierno pierde la cabeza del Senado, pero puede ganar un poco más de gobernabilidad dejando atrás los roces que ha tenido con los dos partidos que asumirán la presidencia luego del 20 de julio.

Cabe anotar, que, por ahora, en el horizonte político, no se ven nubarrones que permitan presagiar el boicot a los acuerdos que realizaron los partidos a principio de la legislatura. Pese a ello, todo puede pasar tal como como sucedió en 2009 cuando Javier Cáceres, de Cambio Radical, terminó como presidente del Senado cuando según los pactos de la época le correspondía a Gabriel Zapata, de Alas Equipo Colombia, asumir la dignidad.

La costumbre legislativa sugiere que este tipo de actitudes solo se presentan en la última legislatura, como en el caso citado que sucedió finalizando el gobierno de Álvaro Uribe.

Ahora, con estos dos presidentes (García y Cuenca), el Gobierno tiene una nueva oportunidad de lograr acuerdos políticos que permitan la aprobación de sus proyectos.

Gobernabilidad

Jorge Iván Cuervo, docente e investigador de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, dio por sentado en diálogo con EL NUEVO SIGLO que la gobernabilidad se verá en problemas pues “el Centro Democrático no es mayoría absoluta en el Congreso y el hecho de haber tenido la presidencia de Senado le ayudaba a tener mayor influencia gracias a las prerrogativas que tiene el cargo. Ahora la discusión será cuesta arriba”.

No obstante, Yann Basset, director del Observatorio de Procesos Electorales de la Universidad del Rosario, sostuvo que la presidencia de Macías fue contraproducente para el Gobierno.

“El problema fundamental fue que el partido Centro Democrático trató de adelantar su agenda con el tema de la paz y así presionar al Gobierno, pero esto generó parálisis y con estas nuevas presidencias al partido no le va a ser tan fácil adelantar su propia agenda”, le precisó Basset a este Diario.

Así mismo, consideró que esta podría ser una oportunidad para el Ejecutivo, pues “más allá de la agenda de paz, el presidente Duque también necesita pasar a los temas tributarios, pensionales y sociales que aparentemente no le interesan tanto al Centro Democrático. Con estas presidencias estos temas pueden tramitarse mucho más fácil”.

En ese sentido, Rubén Sánchez, profesor de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, juzgó que las nuevas presidencias “en vez de menguar la relación con el Ejecutivo, la fortalecerán. La confrontación no será tan radical como la que se presentó con el Presidente del Senado actual, porque el Partido Liberal como Cambio Radical le bajarán la temperatura a una situación que no resolvió, durante un año, los problemas de fondo que tiene el país”.

Según dijo, la actual parálisis legislativa “tiene origen en la relación del actual Presidente del Senado con el jefe político del Centro Democrático. El nuevo Presidente del Congreso no será tan cercano al senador Uribe, lo que va a hacer más fácil la interlocución entre el Gobierno y el Legislativo. En ese propósito, la personalidad de los dirigentes cuenta muchísimo. Lidio García es una persona que genera consensos, al que no le gustan las confrontaciones directas. Ambos partidos buscarán el diálogo”.

Agendas

En cambio, el profesor de comunicación política de la Universidad Externado de Colombia, Carlos Arias, le indicó a este Medio que el actual Gobierno no tiene suficiente legitimidad “y eso lo ha demostrado durante su primer año, por lo que las nuevas presidencias no llegarán a hacer simples transacciones con el Ejecutivo. Hay toda una dinámica política que trasciende este momento. Cambio Radical y los liberales empujarán más la agenda de políticas públicas, pues las elecciones de 2019 se acercan y a ellos les interesa mostrar su gestión”.

Arias agregó que “los tres partidos –Cambio Radical, los Liberales y el Centro Democrático– están haciendo alianzas en los distintos municipios y departamentos del país para llegar en conjunto a las gobernaciones y alcaldías, lo que va a impulsar la agenda social en el próximo periodo de gobierno”.

Con todo ello, anotó, el Gobierno tendrá que entrar a negociar con los dos nuevos presidentes, cuyos partidos se han quejado de la poca participación que tienen en el gabinete.

Basset expuso que “luego de posesionados los presidentes, el Gobierno va a tener que elegir entre seguir impulsando la agenda del Centro Democrático en materia de paz o ir hacia adelante. Lo que supone algún tipo de acuerdo con los dos partidos y con los independientes”.

En ese sentido, Cuervo señaló que al Gobierno no se le puede acusar si en algún momento decide entregar participación a las colectividades en el Ejecutivo.

“Se viene un cambio de gabinete. El Gobierno podría abrir un frente con cualquier partido para que tuviera representación política y eso no puede llamarse mermelada: eso hace parte de la normalidad política. Si el Presidente dice que no va a dar representación a ningún partido y que los que lleguen al Gobierno, como el caso de Olga Lucía Velásquez, que llegaría a la Superintendencia de Vigilancia, no lo hacen a título del partido, eso va a complicar la gobernabilidad porque la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo se resuelve con ese tipo de acuerdos”.