| El Nuevo Siglo
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Jueves, 27 de Junio de 2019
Redacción Política
Los mecanismos existentes son lo suficientemente efectivos para la solución de controversias y la resolución de determinadas crisis: excanciller Londoño

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El multilateralismo debe entrar al siglo XXI “para darle respuestas a la gente, para sentir sus necesidades, y en ese campo nos queda mucho trabajo”, manifestó ayer en Medellín el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, al instalar la 49 Asamblea General del organismo continental.

Sin embargo, hay otros retos que debe afrontar la organización. Según se lo dijo a EL NUEVO SIGLO el profesor de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo, “desde los 90 se viene discutiendo en la OEA cómo hacerla más relevante. Me parece que el nuevo rol de defensa de la democracia fue exitoso hasta cierto punto. Las medidas deben ir por ahí, la clave es cómo hacer que la OEA tenga mecanismos efectivos para que cuando haya una ruptura democrática se pueda hacer algo. La crisis de los 90, Fujimori en Perú, Jorge Serrano Elías en el 93 en Guatemala, Ecuador en 1999 y Venezuela en el 2002, dejó ver un papel muy pálido de la organización. Lo primero que uno debería ver es una carta interamericana mucho más eficiente”.

El excanciller Julio Londoño le aseguró a este Diario que a la OEA se le han hecho muchísimas reformas, “pero queda claro que los mecanismos existentes son lo suficientemente efectivos para la solución de controversias y la resolución de determinadas crisis que se presentan en los Estados. Lo que pasa es que los organismos internacionales en este momento no prevalecen sobre la voluntad de los Estados. Pueden haber Naciones Unidas u otros organismos de ese tipo, pero resulta muy difícil sin voluntad de los involucrados en el conflicto que un organismo internacional solucione esos problemas”.

 

Derechos humanos

Cabe anotar que más allá del mecanismo interamericano de diálogo entre las naciones, la OEA también maneja el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuya principal función es velar por el respeto y protección de los derechos humanos en el continente americano.

Al respecto, Walter Arévalo, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, hizo hincapié en que se debe “fortalecer el mecanismo de financiación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que lleva años operando con la mitad y hasta menos del presupuesto que necesita, recurriendo a donaciones y otros mecanismos. Es necesario que exista una regularización del fondo de financiación de la organización donde se garanticen los aportes de los Estados miembros a futuro para que la comisión, órgano encargado de encaminar los casos que se presentan ante el sistema tenga los mecanismos de verificación de su función, como los recursos suficientes para contratar el personal que necesita especialmente en materia jurídica”.

En diálogo con este Medio, el experto agregó que “se deben profundizar los mecanismos de monitoreo tanto de la Comisión como de la Corte del cumplimiento de las sentencias. Si bien ya existe, y es una fortaleza del sistema, el sistema de seguimiento de las sentencias, ese sistema requiere de recursos y profundizar en el cumplimiento que los Estados hacen de las sentencias y medidas de reparación que deben cumplir”.

Así mismo, profundizó que el sistema de la OEA “tiene algo que se llama el comité jurídico interamericano que es necesario hacer mucho más público y democrático el modelo de elección de esas personas y debe alinearse la agenda de ese organismo con las necesidades del derecho internacional actual”.

Sin embargo, el profesor Jaramillo aseguró que frente al sistema interamericano hay una complejidad que tiene que ver con la obligatoriedad del derecho internacional, “es decir, cómo hacer que un organismo que defiende y promueve la aplicabilidad de los derechos humanos tenga la aplicabilidad para todos los Estados y esté sobre la soberanía de ellos; este es un poco el problema de los sistemas regionales, la idea es hacerlo vinculante a los Estados que ese derecho pueda en el caso en que se demuestren graves violaciones esté por encima de las naciones”.

“Hay que exaltar que la situación de los derechos de los perseguidos políticos sería mucho más precaria, de no ser por la existencia de la corte. Las medidas cautelares no siempre son vinculantes pero el solo hecho de pronunciarse visibiliza, crea conciencia y crea antecedentes. Este es un derecho muy particular, no hay que juzgarlo por su aplicabilidad inmediata, por los efectos simbólicos y a largo plazo, para la situación de derechos humanos ha sido efectiva”, añadió.

El excanciller Londoño exaltó el papel del sistema interamericana, pero “en el caso puntual de Venezuela, cabe anotar que en el momento en que dejó de ser miembro seguramente será desvinculado de esos organismos incluidas la comisión y la corte”.

Los Estados se preparan para una nueva cita y se espera que estas reformas se aborden para fortalecer un sistema en el que todos los expertos están de acuerdo en que funciona.

 

 

 

Colombia, sede muy merecida de la Asamblea: Almagro

El secretario Almagro hizo una mención especial a los esfuerzos que hecho el país en materia de lucha contra el narcotráfico y soluciones a la crisis que en este momento afecta a Venezuela.

Según Almagro, “Colombia ha hecho más que merecimientos para ser sede de esta asamblea general, sus resultados han sido más que encomiables y tenemos que reconocerlos. Colombia se ha hecho cargo de gran parte de la migración venezolana, de gran parte de la crisis humanitaria venezolana atendiendo en a los venezolanos que cruzan la frontera para ser atendidos en tratamientos médicos o en ayuda humanitaria; además ha sido motivo de elogio en materia de seguridad”.

El funcionario sostuvo que “Colombia, en su compromiso contra el narcotráfico, ha detenido el crecimiento de cultivos ilegales, lo que reconoció hoy la Casa Blanca, un resultado más que encomiable en el contexto en que se da y que muestra, entre otras cosas, el éxito del programa de sustitución de cultivos que pasó de 50.000 hectáreas a 85.000 hectáreas”.

Por último, aseguró que el país mantiene varios desafíos como “los homicidios de líderes sociales y defensores de derechos humanos. Vemos que las cifras nos muestran la reducción de los homicidios y esto tiene que ver con el trabajo territorial que se ha realizado, porque esos asesinatos se presentan en el 4% del territorio nacional, lo que ha dejado libre de ese flagelo al 95% del territorio”.