| El Nuevo Siglo
LA BARAJA de precandidatos y candidatos presidenciales sigue aumentando a trece meses y medio de las consultas interpartidistas
/ENS
Sábado, 30 de Enero de 2021
Redacción Política

Trece meses y medio. Ese es el tiempo que falta para las elecciones parlamentarias de 2022. Una cita a las urnas en la que no solo estarán en juego las más de 270 curules de Senado y Cámara, sino que será determinante para la sucesión de Iván Duque en la Casa de Nariño.



Si algo dejó en claro la contienda presidencial de 2018 es que ya no se puede pensar que la competencia tiene apenas dos vueltas, según lo dispone la Constitución y la ley desde hace 30 años.

Es más, no resulta exagerado asegurar que quienes aspiren al Solio de Bolívar deben fijar una estrategia para salir airosos en tres citas en las urnas. La primera se da en las consultas interpartidistas que suelen realizarse el mismo día de las parlamentarias para escoger los candidatos únicos de las coaliciones que se hayan formado para llegar a la Presidencia.

La mayoría de los analistas coincide en que en Colombia no hay un partido que tenga la suficiente estructura, potencia electoral propia y capacidad de arrastre proselitista para jugarse de manera individual en la conquista de la Casa de Nariño. Una prueba de ello, precisamente, es el mapa político del Senado, que es una elección de orden nacional. El partido que más escaños tiene no alcanza ni el 20% de estos. De hecho, los últimos gobiernos han tenido que conformar coaliciones parlamentarias multipartidistas porque ninguno de los llamados “partidos de gobierno” tenía las suficientes curules para dominar la agenda legislativa por sí solo.

Escenario clave

Pero no es este el único elemento que justifica por qué se señala, en la práctica, que la campaña presidencial ahora tiene tres vueltas. Los análisis sobre lo que pasó en la contienda presidencial de 2018 coincidieron en que fue un error craso de candidatos como Germán Vargas Lleras y Sergio Fajardo no haber participado de las consultas interpartidistas de marzo de ese año.



Como se recuerda sólo hubo dos coaliciones que se midieron en las urnas para elegir a su respectivo candidato presidencial único. De un lado, el uribista Iván Duque, la conservadora Marta Lucía Ramírez y el candidato independiente Alejandro Ordóñez pusieron sus nombres en juego ante el electorado. Ganaría el primero con más de cuatro millones de votos, en tanto la segunda sumó 1,5 millones de respaldos y el exprocurador casi llegó a los 400 mil.

En la otra consulta interpartidista, el aspirante de Colombia Humana, Gustavo Petro, sumó más de 2,8 millones de votos en tanto Carlos Caicedo superó los 500 mil.

Fue evidente tras esos resultados que tanto Duque como Petro salieron muy fortalecidos del ejercicio electoral, pese a que bien pudieron no haber participado pues eran los claros favoritos dentro de sus respectivos bloques de centro derecha y centro izquierda.

Sin embargo decidieron ir a las urnas. Y no sólo probaron su potencial electoral sino que aprovecharon un gran despliegue mediático, promoción publicitaria y toda una vitrina proselitista y programática muy significativa. En el entretanto, los candidatos que no fueron a las consultas y apostaron por ir directamente a la primera vuelta quedaron prácticamente que de espectadores de la contienda por dos meses, lo que les pasó una costosa factura en materia política, electoral y de posicionamiento ante la opinión pública.

Por ejemplo, si se hace una revisión de las encuestas entre las consultas interpartidista de marzo 2018 y la primera vuelta electoral de mayo siguiente, se puede ver a las claras que Petro y Duque nunca soltaron la punta de los sondeos y el resto de candidatos empezó a perder terreno semana tras semana.

Visto lo anterior, resulta obvio que en la próxima campaña no sólo se vislumbran coaliciones sino que quienes quieren integrarlas están decididos a ir a consultas interpartidistas en marzo, ya que no hacerlo sería muy riesgoso.



El ajedrez

A trece meses y medio de las urnas ya se están confeccionando distintas coaliciones aunque el arranque es bastante complicado.

El ejercicio más avanzado es el de los sectores políticos que quieren plantear una plataforma de centro alrededor de la candidatura casi segura de Fajardo, que en la primera vuelta de 2018 sumó 4,6 millones de votos.

Ya se han venido realizando muchos acercamientos al respecto. El último fue el jueves pasado y asistieron Fajardo; el candidato presidencial de “Dignidad” (ex Polo), Jorge Enrique Robledo; el excandidato presidencial liberal Humberto de la Calle; el exministro liberal Juan Fernando Cristo y el exsenador Juan Manuel Galán; los senadores verdes Angélica Lozano y Antonio Sanguino; y el senador (ex de La U) Roy Barreras.

Según trascendió, la idea es avanzar para que los verdes definan rápidamente su candidato presidencial (posiblemente antes de junio), de forma tal que a la consulta interpartidista de marzo de 2022, cuyas reglas del juego están por establecer, vayan posiblemente Fajardo, Galán, Robledo, el aspirante verde y otros perfiles con los que hay conversaciones.

Sin embargo, los debates y discusiones están a la orden del día. Salvo la coincidencia en que debe ser una coalición de centro político, alejada de la marcada polarización del escenario nacional y partidista, persisten fuertes diferencias de táctica y estrategia electoral, e incluso de vetos entre los impulsores del proyecto.

Por ejemplo, la principal diferencia gira en torno a si en esta coalición debe ser o no incluido Petro. Como se sabe, Fajardo se opone totalmente a esta posibilidad en tanto el dirigente de Colombia Humana sostiene que si la centroizquierda no se une y presenta un aspirante único será imposible forzar un cambio en el poder.



Por lo pronto todo apunta a que Petro tendrá que encabezar su propia coalición, teniendo como principal plante los 8 millones de votos que sacó en la segunda vuelta presidencial de 2018 cuando perdió con Duque, que ganó con más de 10 millones de respaldos.

Aunque Petro ha sufrido recientemente bajas en su movimiento político, como la de su ex fórmula Ángela María Robledo, también ha sumado. Por ejemplo, el senador Armando Benedetti salió de La U y fue a recalar en esas toldas de izquierda. Se dice que el partido Farc, una parte de la UP y el Polo y otros sectores quieren unírsele también.

Lo cierto es que sea como sea, en la consulta de Fajardo y compañía o en una propia, Petro buscará la forma de participar en las consultas internas, consciente de que no les puede dejar ese escenario libre a sus principales rivales.

La otra orilla

Más cruda está la ruta para una coalición de centroderecha. Aunque el uribismo quiere reeditar el ejercicio de 2018, no la tiene nada fácil.

El expresidente Uribe ha sondeado con sectores de los partidos Conservador, La U, Cambio Radical e incluso del liberalismo para plantear las bases de una posible plataforma política y electoral lo suficientemente fuerte que permita superar a Petro y Fajardo en la primera vuelta y llegar con la suficiente ventaja a la segunda.

Sin embargo, en ninguna de esas colectividades hay claridad ya sobre cuál debe ser su estrategia para 2022. Los conservadores siguen pendientes de una posible renuncia de Ramírez a la Vicepresidencia antes de marzo. En Cambio Radical no se sabe qué determine Vargas Lleras, jefe natural del partido. En La U siguen analizando el escenario político y los contactos con los liberales aún no avanzan… A ello se suma que nombres como los de Federico Gutiérrez y Alejandro Char están tratando de posicionarse en el arranque de la campaña…



Ni siquiera en el Centro Democrático hay una hoja de ruta definida para escoger a su candidato único. Tras la muerte de Carlos Holmes Trujillo perdieron a una de sus cartas más fuertes y deben barajar de nuevo. Se insiste en el nombre del excandidato presidencial de 2014 Óscar Iván Zuluaga, pero no se tiene respuesta alguna de él ni tampoco del mecanismo que se utilizará para escoger aspirante único y proyectarlo hacia una coalición.

Cómo se ve, a 13 meses y medio de la primera competencia clave por la sucesión de Duque, hay poco claro, salvo que habrá dos o tres coaliciones y qué estás definirán, haya o no favoritos cantados, su aspirante en consultas interpartidistas de marzo, que serán la ‘primera’ de las tres vueltas presidenciales.