| El Nuevo Siglo
EL EXPRESIDENTE Álvaro Uribe y el excandidato presidencial Germán Vargas Lleras
Foto montaje ENS
Jueves, 18 de Febrero de 2021
Redacción Política

En los comicios parlamentarios de 2018 votaron 17.818.185 personas dentro de un censo electoral que llegaba a los 36.493.318 de colombianos habilitados para sufragar. Sin embargo, por candidatos o partidos se registraron 14.474.450 sufragios.

A menos de trece meses de la próxima cita a las urnas, los partidos saben que la votación en marzo de 2022 podría estar por encima de los 16 millones, teniendo en cuenta no solo la evolución poblacional sino que después de la pandemia, al decir de muchos analistas, se podría dar un fenómeno de proactividad política y electoral, una circunstancia que ha sido tradicional en muchos países que logran superar una tragedia o crisis de alto impacto, en este caso la pandemia del covid-19, que ha cobrado casi 60 mil vidas de colombianos en un año.

En ese orden de ideas, si el Plan Nacional de Vacunación contra el coronavirus da los resultados programados, es decir que 35 millones de colombianos estén inmunizados antes de diciembre próximo, los comicios congresionales y presidenciales del próximo año podrían ser los que registren un récord en participación ciudadana.

Por lo mismo, los partidos ya están, calculadora en mano, proyectando cuántos votos tendrían que sumar para poder, por lo menos, no disminuir el número de curules que hoy tienen en Senado y Cámara.

Esos cálculos se hacen, sobre todo, teniendo en cuenta la votación más amplia, es decir la de Senado que tiene una circunscripción nacional.

Es evidente que si se prevé que habrá no menos de 16 millones de sufragios por partidos y candidatos (sin contar blancos ni nulos), entonces el esfuerzo proselitista debe ser muy alto, y más aún para las colectividades que desde ya se sabe que perderán algunas de sus más importantes figuras y ganchos electorales.



Toldas uribistas

En marzo de 2018 el partido más votado fue el Centro Democrático, que sumó 2.513.320 respaldos en las urnas, lo que les permitió acceder a 19 escaños en Senado. Sin embargo, una tercera parte de ese potencial lo sumó el cabeza de lista y líder natural de la colectividad, Álvaro Uribe Vélez, que obtuvo 875.554 votos.

Como se sabe, la posibilidad de que el exmandatario pueda volver a encabezar la plancha en 2022, como lo hizo en 2014 y 2018, es muy complicada, debido al proceso penal que hoy le siguen en la Fiscalía, el mismo que en agosto pasado lo obligó a renunciar a su curul en el Senado para que la investigación pudiera salir de la esfera de la Corte Suprema de Justicia.

¿Cómo reemplazar a un candidato que no solo puso la tercera parte de la votación de la lista sino, un dato clave, el 5,71% de todos los sufragios en las parlamentarias? Esa es la gran pregunta en un partido en donde la segunda votación fue la de la senadora Paola Holguín, que sumó 58.005 votos. Es decir, apenas el 6,6% de los votos del expresidente.

“… Es claro que la votación del expresidente es el principal gancho electoral de la lista del Centro, pero suele desconocerse en esta clase de analistas un dato clave: por solo la lista hubo 522.030 votos, muchos de los cuales son del propio Uribe pero la gente (sobre todo en áreas rurales) no supo cómo marcar directamente la casilla del 1 o pensaban que era como en el 2014, una lista cerrada en donde todos los votos se sumaban a Uribe… Entonces, el reto del Centro no es cómo no perder los 875 mil votos de Uribe sino ese otro medio millón… El hueco en la lista, si no vuelve el expresidente o buscan un gancho electoral fuerte, puede ser cercano a 1,4 millones de votos, un potencial que no puede pensarse que se suplirá solo con ser partido de gobierno o tener la burocracia que no tenían en 2014 o 2018, cuando venían de varios años duros de oposición”, precisó un experimentado estratega político que ha asesorado varias campañas al Congreso y la Presidencia.

Más allá de que en el Centro Democrático anden ‘reclutando’ nombres para la lista al Senado o que se insista en postular a Tomás Uribe como cabeza de misma, lo cierto es que en el partido hay optimismo en torno a que Uribe pueda, en el transcurso de este año, demostrar su inocencia ante la Fiscalía y volver a postularse en 2022.

Incluso algunas voces al interior del Centro insisten en que mientras no tenga ninguna limitación legal puede ser candidato. Recuerdan, incluso, el caso de Antanas Mockus en la lista de los verdes, pues antes de marzo de 2018 ya había alertas sobre una presunta inhabilidad en su caso. Sin embargo, siguió adelante, sacó 540 mil votos, jalonando no menos de cinco curules y tiempo después el Consejo de Estado le anuló la elección, pero su partido no perdió los escaños.

¿Y Cambio Radical?

En segundo partido más votado para Senado hace tres años fue Cambio Radical, que sumó 2.155.487 votos, lo que le permitió hacerse a 16 curules. En los últimos días se ha especulado que esta colectividad podría perder para los comicios del próximo año a senadores que, sumados, tendrían más de 400 mil votos.

Sin embargo, fuentes de la colectividad consultadas por EL NUEVO SIGLO sostienen que, por ahora, la única baja confirmada es la de Rodrigo Lara, que renunció efectivamente al partido. Como cabeza de lista sumó 90 mil votos en marzo de 2018.

También se habla de que Luis Eduardo Díaz-Granados y Germán Varón Cotrino, no se postularían el próximo año. El primero tuvo 112.591 y el segundo casi 65 mil sufragios.

Si se confirmaran esas bajas serían casi 270 mil votos en peligro. Sin embargo, una alta fuente del partido indicó que “… es ingenuo creer que Varón o Díaz Granados, en caso de no seguir en sus curules, dejarían sus votos sin titular ni relevo… Esa cifra de 280, 300 o 450 mil votos que dicen que perdería Cambio es mentirosa, como también las versiones que circulan en torno a si Arturo Char (la mayor votación con 126 mil respaldos) no repite Senado por aspirar a la Gobernación del Atlántico en 2023, la familia no lanzaría a otro de los suyos para mantener la curul, esto en caso de que Alejandro sea candidato presidencial o vicepresidencial… Falta realismo en esos cálculos”.



Sin embargo, un factor que sí se considera que podría debilitar la votación de Cambio, que hoy tiene dos ministros en el gabinete del gobierno Duque, es la ausencia de la figura de Germán Vargas Lleras en la plaza pública.

“… No se puede desconocer que la lista de Cambio sorprendió en 2018 y pocos aspiraban a que le fuera mejor que a los conservadores, liberales e incluso La U, que venía desgastada por el tema del apoyo al acuerdo de paz del gobierno Santos… La clave fue que Vargas Lleras era candidato presidencial y llegaba a los comicios parlamentarios con chance real de competir por la Casa de Nariño… Una lista con candidato presidencial viable a bordo tiene ventaja frente a otra que no lo tenga, eso es de simple lógica… No se olvide que la lista al Senado sacó 600 mil votos más que Vargas en la primera vuelta (1.407.840), y que las versiones sobre un divorcio entre Vargas y la casa Char, que jalona votos en ocho departamentos, al final de cuentas no se concretaron, al menos en lo que a Congreso se refiere, ya que en la puja por la Presidencia otro gallo canta”, señaló el estratega consultado, que pidió la reserva de su nombre.

Es precisamente por este tipo de argumentos que en algunos sectores de Cambio Radical consideran que Vargas Lleras debería, en caso de que no lance una nueva candidatura presidencial, liderar la lista al Senado en marzo de 2022, bajo la tesis de que no estando Uribe jalonando la del Centro Democrático, un perfil como el del exvicepresidente podría llevar a una votación por encima de los 2,5 millones o más, poniéndolo a pelear por la colectividad con más curules.

Sin embargo, como bien lo indicara un análisis de este Diario la semana pasada, Vargas Lleras continúa dedicado a labores profesionales en el sector privado y habría dicho a sus allegados que no estaría interesado en volver a lanzarse en 2022. Sin embargo, por ahora no hay ninguna respuesta oficial del exvicepresidente y excandidato presidencial.