Indiscutiblemente la década 2020-2030 que está arrancando, estará marcada por el sello indeleble de una pandemia que lamentablemente ha dejado miles de muertes y que, sin lugar a equívocos, agudizará la pobreza y la desigualdad.
Estos dos son factores estructurales detrás de problemas transversales que amenazan la seguridad del continente tales como el narcotráfico, la violencia de las pandillas y las olas migratorias que se mueven a lo largo de América.
En ese contexto una pregunta se hace ineludible: ¿Cuál será el rol que tendrán las fuerzas armadas del continente americano en este escenario?
- Le puede interesar: "2020 no fue un buen año para la Fuerza Pública": Ruiz
Lejos de ser una pregunta modesta, James Stavridis, quien durante su carrera en la Armada de Estados Unidos tuvo la posibilidad de ser jefe del Comando Sur (que se encarga de todas las operaciones militares en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica), ha compilado una serie de reflexiones que buscan dar respuesta a dicho interrogante.
De la mano de expertos de distintos países de la región, su más reciente libro, Desafíos para la Seguridad y la Defensa en el Continente Americano 2020-2030, consiste en una recolección de textos que dan cuenta de los retos que tienen por delante las Fuerzas Armadas de países como Canadá, Estados Unidos y México y los países centroamericanos.
Con relación al Cono Sur este libro analiza los escenarios de defensa que tiene Argentina; la situación de seguridad y defensa de Brasil; la visión que tiene Chile sobre su defensa nacional; la agenda de defensa que tiene el Perú para la próxima década; un análisis sobre cuál es el rol de las Fuerzas Armadas en Venezuela, y por supuesto contempla un análisis sobre la modernización y el futuro de las Fuerzas Armadas colombianas, texto elaborado por el exministro de Defensa Nacional, Juan Carlos Pinzón.
¿Cómo resolverá un país como Colombia tareas que incluyen cooperar con aliados ante amenazas transnacionales; proteger recursos naturales en mares y selvas; ayudar a los ciudadanos en caso de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano, y colaborar con las policías en el marco de procesos interagenciales?
El contexto
El capítulo colombiano, que lleva por titulo Reflexiones sobre la modernización y el futuro de las Fuerzas Armadas de Colombia: visión 2030, comienza por exaltar que las FF.AA. colombianas son heroicas, en la medida en la que han mantenido al país en pie incluso en los momentos más oscuros.
Por hacer mención de un ejemplo, el autor comenzará por referir que entre las décadas de 1980 y 1990, sin apoyo político ni presupuesto, las mismas enfrentaron decididamente a la alianza robusta entre los poderosos carteles del narcotráfico y las guerrillas marxistas, que incluso lejos de desparecer con el fin de la Guerra Fría, se convirtieron en unas de las organizaciones armadas irregulares más poderosas del mundo.
Pero de manera paradójica, señalará el autor, mientras aumentaba la capacidad criminal y violenta de los grupos armados al margen de la ley las autoridades políticas disminuyeron el respaldo a las FF.AA. a niveles críticos, lo que condujo al fraccionamiento del territorio y la toma del control por cuenta de organizaciones guerrilleras y paramilitares aliadas con el narcotráfico.
Ante dicho escenario, prosigue el análisis, comienza un periodo de recuperación de las Fuerzas, siendo el apoyo norteamericano, a través del Plan Colombia (1999), lo que les permitió la reconstrucción de su despliegue y proyección sobre el territorio. Este habría de constituirse como un punto de inicio que le permitió al país superar el contexto de Estado fallido que se estaba configurando.
En el 2007 comenzó un proceso sostenido de transformación y modernización sobre la base de una idea estratégica que se desarrolló de manera adaptativa por 15 años y que definía un horizonte de culminación en 2030.
Así es como las Fuerzas Armadas, con el apoyo sostenido de los gobiernos desde 1998, alcanzaron una indiscutible legitimidad entre la ciudadanía y el respaldo de socios como Estados Unidos, logrando materializar los objetivos estratégicos trazados en 2007 respecto de la construcción de condiciones de estabilidad. No obstante, ¿qué prosigue en el análisis?
Un nuevo debilitamiento
“Decisiones políticas posteriores, dirigidas a garantizar la firma de un acuerdo de paz con una de las organizaciones ilegales más grandes del país, terminaron por ralentizar este proceso de transformación y adaptación permanente que se desarrolló a lo largo de tres lustros, enfrentando a Colombia en la actualidad a un nuevo reto de comprensión de los retos y amenazas que le permita volverse a poner a la vanguardia de los factores de riesgo y estar en capacidad de materializar la visión de defensa nacional definida para el 2030”, especifica el texto.
El autor, a este respecto, será claro al advertir que el escenario posterior a los acuerdos de paz firmados con el grupo terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se ha caracterizado por una dispersión territorial fragmentada de retaguardias y disidencias, con vocación de aprovechamiento de las economías ilícitas y el control social y armado de los territorios donde estas se desarrollan.
Y ello, más la crisis social generada por la pandemia; la desconexión entre ciudadanos e instituciones; el delito transnacional organizado; los desafíos reales frente a la salvaguarda de la soberanía e integridad territorial; las dificultades relacionadas con el cambio climático y los retos de integración territorial; la cobertura de áreas periféricas y el despliegue de una oferta estatal ampliada y el factor venezolano (fuertemente recalcado en el texto), serán, en el contexto de este análisis, los grandes desafíos de las Fuerzas.
De hecho, una de las grandes conclusiones de este análisis será que Colombia enfrenta una amenaza híbrida compleja con patrocinadores externos de alta peligrosidad, y “el interés del régimen venezolano de Nicolás Maduro de debilitar los sistemas democráticos regionales en paralelo con el fortalecimiento de redes de crimen transnacional organizado y el despliegue de actores terroristas subordinados extrarregionales, es una de las amenazas más grandes que enfrenta la nación”.
A grandes rasgos ese es el panorama problemático que se le presentará al lector. ¿Cuál es la solución que se plantea?
Visión 2030
En el marco del proceso de Transformación y Futuro de las Fuerzas Armadas, Colombia definió que cualquier modelo de fuerza hacia el horizonte 2030 debería cumplir con tres principios: adaptabilidad, flexibilidad y sostenibilidad.
Dicho modelo sugiere mantener la capacidad para responder al espectro completo de misiones (desde la seguridad ciudadana hasta la defensa externa), haciendo énfasis en la armonización de estructuras de fuerzas y capacidades con las perspectivas de evolución del escenario estratégico y las necesidades de los colombianos.
Así mismo, el texto también aclara que las FF.AA. en esta visión también desarrollan capacidades que responden a misiones de carácter no principal pero de gran relevancia para el país, como la contribución al desarrollo de la Nación, la cooperación en seguridad regional e internacional, la gestión del riesgo y atención de desastres, y la protección del medio ambiente y los recursos naturales.
Y a este respecto es relevante aclarar que el capítulo colombiano deja claro que, si bien en Colombia el rol de las Fuerzas Militares está enfocado en misiones relacionadas con el control territorial, la seguridad de fronteras, la defensa externa y el desarrollo de misiones internacionales de paz, por la naturaleza de nuestro contexto particular y del sistema de seguridad y defensa nacional, estas también se han visto involucradas en el apoyo a misiones de seguridad interna, la lucha contra el crimen transnacional organizado y la asistencia humanitaria.
Con los problemas diagnosticados y con la visión a largo plazo establecida, este texto concluirá que la década siguiente tiene como reto terminar las tareas pendientes y acelerar el desarrollo de la etapa futura con miras a cumplir los objetivos estratégicos del 2030.