Un año sin Roberto Zarama | El Nuevo Siglo
Domingo, 14 de Febrero de 2021
Mario F. Hurtado

A finales de 2020 se graduaron cientos de beneficiarios del programa Ser Pilo Paga, quizá la última gran apuesta por la transformación de la educación que ha tenido el país. Esos jóvenes a los que les cambió la vida, les faltó el abrazo, así fuera virtual del ideólogo del programa, Roberto Zarama.

Roberto también fue un gestor de la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación. Motivó los proyectos de inversión en ciencia y tecnología de las regiones. Como Director del departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Los Andes logró el salto a convertirla en una de las mejores de América Latina. Sin contar con el reconocimiento que tuvo en universidades de Francia, Suiza, Estados Unidos, Chile y otra veintena de países.



Hoy que el país vive una profunda crisis en el sector de educación, con ausencia de programas de formación de talento humano, con un debilitamiento de las universidades, sin proyectos en función del cierre de brechas desde la educación, algunas de ellas profundizadas por la pandemia del covid-19. Por eso, se extraña más la actitud propositiva, crítica y proactiva de Roberto pues como él decía desde los sistemas complejos, una gota del océano puede generar las más grandes transformaciones.

Algunas de las personas que han trabajado cerca de él y miembros de la Fundación Ceiba de la que fue su fundador hace 14 años expresaron porque se extraña tanto a Roberto.

Alfonso Reyes rector de la Universidad de Ibagué afirma que el país perdió prematuramente a alguien legítimamente interesado en ofrecerle a decenas de miles de jóvenes talentosos la posibilidad de estudiar en las mejores universidades del país. Perdió a alguien capaz de concebir y diseñar en detalle un sistema para que esto fuera posible. Pero, aún más, perdió a una persona capaz de estructurar un mecanismo para hacerlo económicamente viable. Y, finalmente, perdió a alguien capaz de defender con la misma convicción, intensidad y entusiasmo este proyecto, con igual éxito, en escenarios académicos y políticos. En síntesis, perdió a un verdadero transformador de la educación superior.

Para Wei Maa Hung, Roberto fue un faro. Su visión, su capacidad de crítica y de construcción, sus dichos y enseñanzas son un legado. Su interés por promover el acceso a la educación superior para cientos de miles de jóvenes contagia de tal manera que manera que con el tiempo se convirtió en el proyecto que hoy guía mi vida.

Paulo Orozco, director de la Fundación Ceiba, dice, extraño de Roberto entre muchas cosas sus oportunas frases sabias utilizando dichos y modismos populares. Siempre era una oportunidad para reír y aliviar la tensión de una conversación.

Wilson Flórez, diputado de la Asamblea de Cundinamarca, expresa que de Roberto extraña su inteligencia y agudeza para resolver problemas complejos, al igual que su gran compromiso con quienes no tienen oportunidades en el país. Toca conformarse con sus enseñanzas y sus anécdotas que nos acompañarán siempre.



Pablo Navas, ex rector de los Andes afirma qué, cuando trabajábamos con Roberto, siempre estuvimos conscientes no solo de su afabilidad, humor y competencia sino de su especial manera de conseguir logros. No sabíamos, sin embargo, que todas esas características juntas eran tan difíciles de replicar, o de subsanar. ¡Que falta la que le hace al país Roberto Zarama!

Natalia Ariza ex viceministra de Educación, escribe que Roberto Zarama tenía la capacidad de mirar hacia atrás, hacia el lado y hacia adelante. Su capacidad intelectual y la valentía de sus ideas le permitían imaginarse a Colombia siempre adelante, basado en la experiencia del pasado y en lo que pasaba en el mundo. Con él se nos fue no solo un buen narrador de la historia, sino aquel quien nos inspiraba a imaginarnos con elementos reales como ir hacia el futuro. Aprendí de su valentía y me sentí segura con la confianza que depositó en mí. Perdí a un mentor de las ideas que quiero seguir desarrollando, pero también uno de mis alicientes para trabajar duro. Ahora me enseña a vivir con la esperanza al lado y con su recuerdo.

Fernando Rojas quien trabajó con Roberto la implementación de SPP, afirma que no imagina lo que Roberto hubiera pensado y propuesto en una cuarentena. Su visión, su empuje y sus planteamientos hacen falta todos los días. No quiero sentir que lo extraño porque me da tristeza profunda, pero si imagino lo que nos estaría planteando desde el caos, la educación y la ciencia.

Para Diana Basto, directora de la Fundación Fullbright, hace falta su liderazgo, su energía, su capacidad de pensar fuera de la caja, de cambiar el statu quo, su facilidad para tejer redes y conectar ideas y personas en pro de la educación. Fue un honor haberlo conocido, haberlo tenido como mentor, como amigo y maestro. Me quedo con una frase de un libro que me regaló: "Sancho, dejad que los perros ladren, es señal de que cabalgamos"

Pablo Medina expresa, Roberto traía esperanza por lo entusiasta y optimista que era. Siempre animándonos a estar en estado de máxima alerta, y Felipe Montes expresa este año he intentado tomar decisiones basándome en la formación que me dio, con una invitación a soñar en grande, en equipo, y con el rigor que cada pequeña decisión se merece.

Algunos funcionarios de Ceiba lo recuerdan así: Jorge Villalobos, hace falta esa chispa propia para darle vuelta a las conversaciones. Me falta su guía permanente, Cami Bohórquez, extraño las conversaciones de su mente infinita, y su presencia y su mirada profunda mientras hablaba. Juan Penagos, lo que más extraño es su consejo amable, cálido y generoso. Pocas personas he visto interesarse genuinamente en los demás, especialmente en la de los menos favorecidos. Gladys Amaya, él será recordado siempre, porque donde pisaba dejaba huella, con sus enseñanzas, sus aprendizajes, donde marcó memorias que nadie podrá borrar. Pilar León, extraño su sueño de ayudar y formar mejores seres para el futuro y su amor a la ciencia y la educación.

Para cerrar este corto homenaje que mejor que las palabras de la Secretaria de Educación de Bogotá Edna Bonilla. Hay preguntas sencillas, cuyas respuestas revisten una gran complejidad. Implican reflexiones profundas o remueven fuertemente los sentimientos.

El 6 de febrero de 2020, ante mi pregunta a Roberto sobre cómo se sentía, me respondió:   "¡Bien!, con toda energía pa´lante. Te adoro en mi silencio mudo" Ese era Roberto: una mezcla de buen ser humano, inteligencia, habilidad, disciplina, perspicacia, disciplina, pero, sobre todo, afecto. Extraño todo eso de Roberto. Extraño a Roberto.