Como suele ocurrir al despuntar un nuevo año, las administraciones acostumbran hacer uno que otro cambio en sus gabinetes, pues los desgastes propios de gobernar generan la necesidad de introducir sangre nueva a los equipos.
No obstante, las ‘cirugías’ que hizo el jueves en horas de la tarde la alcaldesa Claudia López a su equipo de trabajo fueron más bien cambios menores, que tienen tres lecturas. Por lo tanto, no se puede hablar de un remezón, ni mucho de un timonazo a la gestión de la mandataria distrital.
En primer lugar, es claro que el relevo operado en la Secretaría de Gobierno, de donde salió Luis Ernesto Gómez para ser reemplazado por Felipe Jiménez Ángel, busca mejorar el clima de gobernabilidad de la Administración Distrital en general, pero sobre todo tiene la intención de mejorar las difíciles relaciones que hay entre el Palacio Liévano y el Concejo Distrital.
Para nadie es un secreto que la interacción entre el secretario saliente y el cabildo distrital, que ya eran de por sí complicadas, se vieron aún más golpeadas luego de que se le vencieran los tiempos a los proyectos del Plan de Ordenamiento Territorial y al presupuesto general para la vigencia de este año, y que por consiguiente ambos tuvieran que ser emitidos por decreto.
De hecho, días atrás EL NUEVO SIGLO planteó que una de las cinco prioridades que tendría que atender la Administración de Claudia López este año sería la de reparar los cortocircuitos con el legislativo distrital.
Y podría decirse que, si bien desde que se discutió el Rescate Social varios concejales manifestaron su incomodidad porque el secretario se estaba inmiscuyendo de más en los asuntos de la corporación, sin lugar a dudas el punto de quiebre se dio transcurridos algunos meses, cuando Gómez anunció, desde las instancias del mismo cabildo, que denunciaría al concejal de la Alianza Verde Martín Rivera por injuria y calumnia.
Esta acción, además de suspender la votación del articulado del POT, presupuestado para que comenzara en la mañana del día siguiente, fue visto por varios como una provocación al Concejo en su totalidad.
Ahora bien, la llegada de Felipe Jiménez Ángel, que buscará ante todo hacer que la relación vuelva a fluir, ha tenido un buen recibo por parte de algunos concejales de oposición que fueron muy críticos de Gómez.
Jiménez, vale referirlo, es profesional en gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia, tiene una especialización en Estadística Aplicada y es Magíster en Políticas Públicas de la Universidad Externado en conjunto con Columbia University. También fue coordinador del Observatorio de la Democracia de la Misión de Observación Electoral y se ha desempeñado como consultor de finanzas territoriales en el Ministerio de Hacienda. Hasta hace algunas horas trabajó como Jefe de Gabinete, cargo que ahora asume, repotenciado, Luis Ernesto Gómez.
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Una vocería sin precedentes
Una segunda lectura de los nuevos nombramientos es la que recae sobre Luis Ernesto Gómez, quien a partir de ahora se desempeñará como nuevo jefe de gabinete de la Alcaldía y como vocero de la misma.
En esta calidad, él coordinará todos los planes de infraestructura y de ejecución de obras de Bogotá, y con relación a su otro nuevo frente de trabajo, el de vocero, es indiscutible que con este nuevo cargo el ahora exsecretario de Gobierno se posicionó aun más en una Administración que se ha caracterizado por ser altamente mediática.
De hecho, Gómez ya no solo hablará con los medios de comunicación y la ciudadanía en nombre de una cartera, sino de toda la Administración Distrital en complemento de la Alcaldesa; por ejemplo, podrá socializar con amplio micrófono la defensa al Decreto 555 del Plan de Ordenamiento Territorial.
Poniendo en evidencia que no hay antecedentes en las últimas alcaldías de que un burgomaestre designara a un alto funcionario como vocero único de la Administración, desde ese punto de vista Luis Ernesto Gómez fue promovido.
No pocos analistas han sostenido que Claudia López ha sufrido un alto desgaste propio tras dos años de gobierno, como lo evidencian las últimas encuestas, en donde ha bajado su nivel de aprobación y favorabilidad y es apenas claro que tener un vocero único le servirá para no tener, a todo momento, el foco mediático encima y ser el principal blanco de las críticas por parte de sus opositores.
Reafirmar el rumbo
Y una tercera lectura corresponde al cambio en la Secretaría de Movilidad, en el que probablemente será uno de los años más complejos en materia de tráfico y congestión vehicular, considerando que en la ciudad ya hay por lo menos 12 frentes de obra que serán altamente disruptivos para aquellos que se desplazan en vehículos particulares.
No obstante, el cambio que se realizó en Movilidad no responde a la necesidad de ajustar el rumbo de esta cartera, pues las razones que llevaron al secretario saliente, Nicolás Estupiñán, a dejar la Administración, son de índole personal.
“Para mí este es un día difícil. Solo gratitud, cariño y admiración con usted, Alcaldesa. Trabajar por Bogotá fue un sueño cumplido y trabajar con este gabinete ha sido un honor. Me duele pero la familia es la familia y a veces toca tomar decisiones”, indicó el secretario saliente el jueves en la tarde, quien retornará a Buenos Aires, en donde viven su esposa e hijos.
Adicionalmente, y a manera de mensaje sobre cómo la Alcaldía seguirá asumiendo la movilidad como se ha venido manejando hasta ahora, su reemplazo viene del mismo gabinete: se trata del gerente de Transmilenio, Felipe Ramírez Buitrago, y quien es muy cercano a la alcaldesa.
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“Felipe conoce los temas de movilidad, de transporte público, lleva dos años en la gerencia de Transmilenio, hace parte del sector y como lo conoce bien puede hacer un empalme rápido y oportuno. Conoce todas nuestras apuestas y proyectos y toda mi gratitud por haber sacado adelante a Transmilenio y por la creación de La Rolita, nuestra nueva operadora pública de transporte público de Bogotá”, indicó la mandataria sobre el nuevo secretario de Movilidad.
Ramírez Buitrago es ingeniero civil e industrial egresado la Universidad de Los Andes, y cuenta con dos Maestrías, una en Ingeniería y gerencia de proyectos de la misma universidad, y otra en Planeación urbana y regional del London School of Economics and Political Science. Vale referir que él llegó a Transmilenio en el 2016.
Será reemplazado por Álvaro Rengifo, quien hasta hace algunas horas se desempeñó como subgerente general de Transmilenio. Él es especialista en Gerencia de Negocios Internacionales de Icesi y Magíster en Ingeniería de la Universidad Javeriana. Tiene dos diplomados, uno en Analítica y grandes volúmenes de datos de Icesi y otro en Gerencia de proyectos de enfoque PMI de Sestra Consulting.
Los últimos diez años de su trayectoria profesional los ha dedicado al mejoramiento del servicio de transporte público de los sistemas masivos del país, primero en Metro Cali S.A. y después en Transmilenio.
“Vamos a enfocarnos en mejorar el servicio al usuario. Ese va a ser el gran reto de este año”, indicó el nuevo gerente, Álvaro Rengifo.
Por último, los otros cambios fueron cirugías menores que en poco o nada alteran la imagen de la Alcaldía Mayor de Bogotá y que responden a las movidas de fichas típicas de todos los gobiernos, transcurrido algún tiempo. Se trató del nombramiento de Alejandro Rivera como director del IPES y de Juan Carlos Thomas, economista, filósofo, máster en Economía internacional y desarrollo en la HTW de Berlín, y quien ahora es el nuevo subsecretario de Hacienda.