Después de cuatro años y ocho meses de permanecer secuestrada a manos de una filial del grupo terrorista Al Qaeda en Malí, África, la monja Gloria Cecilia Narváez regresó anoche a Colombia. La religiosa fue liberada el pasado 9 de octubre.
Narváez llegó al Aeropuerto Internacional El Dorado en un vuelo proveniente desde Roma y que hizo escala en Madrid, España. En la central aérea la esperaban sus familiares, representantes de la Iglesia y autoridades nacionales, así como una comisión de la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía Nacional, que estuvo adelantando labores para lograr la libertad de la monja colombiana.
"Bienvenida, bienvenida, nuestro corazón te da la bienvenida", cantó al unísono una decena de religiosas que la esperaba en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, mientras la hermana Gloria Narváez abrazaba a cada una de ellas.
La miembro de las hermanas Franciscanas de María Inmaculada de Colombia permanecerá en la capital colombiana hasta el próximo domingo para luego partir hacia Pasto (Nariño) de donde es natal. En esta ciudad se espera una caravana desde la terminal aérea hasta el centro de la ciudad en honor a Narváez, de 57 años.
"El señor me dio la alegría de tener hermanos y hermanas (...) de todo corazón les agradezco", dijo conmovida la religiosa en medio de una veintena de monjas y policías. Algunos de ellos exhibían carteles que decían "Te esperamos con alegría" y "Bienvenida a la libertad".
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"Me asombra su fortaleza (...) usted en ese inclemente desierto, lo que tengo es admiración", le confesó el coronel Gustavo Camargo, subdirector de la policía antisecuestro que estuvo en Malí para presionar por su liberación.
Finalmente, la religiosa colombiana recordó que "Yo pensaba en todos los sufrimientos que pasa la gente cuando está secuestrada aquí mismo en Colombia, en el mundo entero, allá en Malí, cuántas personas todavía han quedado", lamentó la monja.
Hay que recordar que la religiosa -antes de partir hacia Colombia- estuvo una corta temporada en el Vaticano, en donde conoció al Papa Francisco y también coincidió con la vicepresidenta y canciller María Lucía Ramírez.
La feligrés había sido secuestrada el 7 de febrero del 2017 en la localidad de Koutiala, al sur de Malí, cuando hombres armados irrumpieron en la casa de Narváez, quien era la superiora de un grupo de religiosas colombianas y otro de Burkina Faso que cumplían una misión humanitaria en la región.