El Ministerio de Educación radicó en el Congreso la tan demorada y prometida reforma al proyecto de ley por el cual se establecen alivios, incentivos, estímulos y mecanismos para mejorar condiciones de acceso a la educación superior por medio del Icetex. Justo dos semanas después que Revista Semana publicó un artículo que indicaba que al inicio de la nueva administración en agosto de 2018 se creó una comisión para la reforma del Icetex y concluía que dos años y medio después los cambios eran pocos y las discordias muchas.
Y es que el objetivo central, como pasó en casi todos los sectores de la educación, era destruir lo construido en la administración anterior, sembrar un manto de duda sobre las acciones desarrolladas y afirmar que se tenía que hacer algo diferente. Así la propuesta avanzada de diseñar un modelo de financiación dependiente al ingreso se tiró por la borda y se creó una nueva comisión para hacer las reformas que tanto esperan el sistema, los beneficiarios y deudores de los créditos educativos.
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Las promesas que presentó el gobierno al inicio de la administración era que sería una reforma participativa, se definieron cinco ejes de transformación con proyectos específicos, que aportan al objetivo de hacer del usuario el centro de la entidad. Dichos ejes se construirían con los aportes y propuestas realizadas en las más de 20 sesiones de trabajo sostenidas con los integrantes de la comisión de la reforma, con usuarios, rectores, expertos, académicos nacionales e internacionales, el Gobierno Nacional y el equipo interno de la entidad, entre otros.
Los mismos incluían: Financiación y características de su portafolio de servicios, Acompañamiento al estudiante: Implementación de cambios en el modelo de atención al usuario; procesos de asesoría y mentoría para mejorar la toma de decisiones, Planes de alivios e Incentivos: Cambio en las políticas de cobro y puesta en marcha de planes especiales para atender a quienes se encuentran en dificultades con sus obligaciones, Inversiones tecnológicas que brinden mayor agilidad, autonomía y confiabilidad en los procesos y Gobernanza y Estructura, mejores prácticas de gestión, ajustes en la estructura organizacional y mejoras en las acciones de relacionamiento con sus públicos de interés.
Sin novedad
No se sabe si por la presión o la premura de tiempo se presenta ahora un proyecto de Ley que no tiene nada de novedoso y sobre todo le cambia el nombre a la financiación contingente para presentarla de otra forma, es decir se perdieron tres años donde ya podía existir una política más clara sobre la forma de financiar y hacer sostenible el modelo del Icetex. Desde hace años se ha demostrado que la forma de mantener el sistema, hacerlo viable y robusto es con el compromiso de que los beneficiarios aporten al sistema con recursos procedentes de sus ingresos laborales y que, si la promesa de valor de emplearse no es posible, no tengan que quedar afectados por deudas e intereses que crecen de forma imparable.
Los alivios a los que hace referencia el proyecto de Ley se centran en las tasas de interés con la apropiación de recursos del presupuesto general para subsidios a la tasa, nada novedoso ni innovador. Los incentivos se centran en la definición de instrumentos de los cuales se destaca mantener el ahorro para el fomento de la educación superior y la creación de un fondo de excelencia y mérito. Sin embargo, llama la atención que genera incentivos en las deducciones de renta y de acuerdo con el estatuto tributario, sorprende en este aspecto la incongruencia que hay entre la Ley presentada para modificar el Icetex con la Ley de reforma tributaria que lo que propone es eliminar las exenciones sobre las cuentas AFC. Tampoco es innovadora la propuesta.
Se establece también una modificación sobre la gestión y la gobernanza del Icetex con la creación una junta directiva en la cual se incluyen unos delegados independientes con experiencia y conocimientos en temas de educación, el sector financiero y en donde estaban presentes los sectores como las universidades públicas, las universidades privadas, el Consejo Nacional de educación superior, el sector productivo y un representante de las comisiones asesores permanentes.
Las comisiones asesoras y permanentes se dividen en temas de fomento, transparencia y gobierno corporativo es importante resaltar que está consignando dentro de la participación del gobierno uno corporativo un representante de la Federación Nacional de Departamentos, de uno de los gobernadores y personas independientes. Pero en este tema ¿realmente el problema de gestión y gobernanza es la Junta Directiva? Todo se soluciona con la incorporación de algunos agentes a la Junta, si eso fuera así ¿por qué la solución no se tomo antes? La verdad es que la institucionalidad del Icetex requiere una modernización integral, su planta funcional, sus capacidades, sus servicios de atención al usuario, un sistema de información de costos reales del sector, en fin, esta propuesta no solo no es novedosa si no corta con el problema real.
¿Y los convenios?
Del proyecto de Ley llama la atención la mención que se hace al fomento de la internacionalización y la cual se centra en la cooperación internacional y el trabajo articulado con el gobierno, pero se establece como único fin la formación del talento humano altamente calificado en el exterior, e ignora la posibilidad de desarrollar convenios que incrementen la formación de talento humano de extranjeros en el país. Es decir, un fomento de internacionalización de doble vía. Algo que las universidades requieren en un contexto de pandemia, reducción de matrículas y necesidad de tener estudiantes extranjeros en el país. Una verdadera internacionalización.
El proyecto de Ley establece el programa especial CES, que en la práctica no es nada más de lo que ya está regulado en la Ley de financiación contingente al ingreso, aquí con una apariencia de que sea para garantizar el acceso a la educación superior de poblaciones vulnerables pues establecen el pago de una contribución especial que reconozca los beneficiarios de los beneficios obtenidos por los programas la cual será exigible en el momento en que los beneficiarios ingresen al mundo laboral o productivo y mantengan la remuneración descrita en la Ley. Nada nuevo, solo que no se ha querido implementar.
De la revisión de la presente Ley quedan varias preguntas entre ellas ¿se requiere un proyecto de Ley para adoptar las medidas consignadas en el documento? ¿Por qué tanta demora para un proyecto de Ley que lo que hace es dar un maquillaje al Icetex? Y pareciera más bien por cumplir con un compromiso con las diferentes marchas y con los diferentes grupos líderes de las marchas que han planteado serias dificultades y observaciones frente a los créditos del Icetex.
¿Cuánto cuesta la implementación de este proyecto de Ley el país? ¿Cómo se va articular el proyecto de Ley con la nueva reforma tributaria? La propuesta de Ley no es lo que necesita una entidad de este tipo y con la responsabilidad real de modernizar la estructura para que responda a una necesidad institucional y no más bien a una necesidad política de conceder algunos cupos en el manejo de una institución tan importante para los colombianos. Así que es evidente que ni los incentivos, ni los alivios y por último ni los mecanismos generados, requieren de un proyecto de Ley. A la presente gestión del Ministerio y del Icetex se le devolvieron las críticas que hicieron cuando llegaron y perdieron una gran oportunidad que es, la transformación del Icetex.
*Especialista en educación