La nueva variante ómicron del SARS-CoV 2 comenzó un recorrido por el mundo partiendo de Sudáfrica desde hace menos de un mes (24 de noviembre), y con su arribo confirmado al vecindario es solo cuestión de tiempo que se identifique su presencia entre nosotros, pues varios expertos coinciden en que ya debe estar aquí. Frente a la inminencia de su llegada a la capital colombiana, ¿qué tan preparada está la ciudad para afrontarla?
Para responderse a esta pregunta, EL NUEVO SIGLO habló con tres expertos que, con una mirada cautelosa pero optimista, precisaron que el avance en los esquemas de vacunación (al cierre de la semana pasada en Bogotá ya se habían aplicado 10,9 millones de biológicos), el autocuidado y el robustecimiento del sistema hospitalario y de unidades de cuidados intensivos, llevan a pensar que la ciudad indicadores elevadísimos de hospitalizaciones y muertes diarias, “no los volverá a ver”.
Juan Manuel Cordovez
Vicedecano de la Facultad de Ingeniera de la Universidad de los Andes, experto en modelaciones matemáticas de enfermedades contagiosas por vectores
En una primera medida, el Vicedecano dijo que lo primero que hay que decir es que seguramente la variante ómicron ya llegó y eso ya lo escuchó la ciudadanía por parte del Instituto Nacional de Salud y del ministro de Salud, Fernando Ruiz.
Precisó, no obstante, que con seguridad en estos momentos su presencia no debe alcanzar ni el 1% de circulación.
“Lo que uno podría esperar en lo que pasó con la variante delta, es decir, un cambio en las variables que determinan qué tan contagioso es, qué tan rápido se contagia, los síntomas y las capacidades de infección en diferentes grupos de edades. Todas estas cosas preocupan a nivel epidemiológico, de la misma manera en que nos preocupó la llegada de la delta, pero hoy tenemos un contexto mucho más favorable”, sostuvo el epidemiólogo Cordovez.
Y sí que es más favorable, pues el Vicedecano refirió que en estos momentos ya hay un porcentaje bastante grande de la población capitalina con una sola dosis y, de acuerdo con una modelación que él se encuentra adelantando para el Ministerio de Salud, de manera conjunta con el tanque de pensamiento, Colev, eso implica una resistencia del orden del 80% de la protección que estamos asumiendo para la gente que ya tiene la protección de una sola dosis, aclarando que ese porcentaje cambia con relación al grupo etario.
“Eso, sumado a que no solamente te protege de la infección sino que si te da te protege contra la hospitalización y la muerte, esto nos pone en una posición muy diferente a cuando llegó la variante delta. Las vacunas sirven y aún siendo pesimistas, aún si la protección no fuera del 80%, como se tiene calculado, sino del 60%, habría un repunte en el número de infecciones, hospitalizaciones y, por tanto, las muertes, pero aún así esta dinámica de la enfermedad difícilmente nos va a volver a poner contra las cuerdas en la capacidad de respuesta”, agregó Cordovez.
Precisando que las olas de contagios, las hospitalizaciones y las muertes resurgirán y siempre habrá olas, que son naturales por la pérdida tanto de la inmunidad natural como de la adquirida a través de las vacunas, “los números que nos preocupan de cientos de hospitalizaciones diarias no los vamos a volver a ver. Así que Bogotá está preparada y el país está preparado gracias a que avanzó un montón en su plan de vacunación y no hemos perdido la costumbre del autocuidado”, dijo Cordovez.
Andrea Ramírez
Médica, epidemióloga y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes
También resaltando la arraigada cultura del autocuidado que subsiste en Colombia, la epidemióloga Andrea Ramírez dijo a este medio que aún falta evidencia para saber cuáles serán las implicaciones que traerá esta variante que, al parecer, sí es más transmisible, pero aún no hay indicios de que genere más severidad en los síntomas “y hay que ver cuál es la información que están entregando otros países”.
“Hay que esperar. No podría decirte si estamos o no preparados porque realmente no sabemos cuáles son las implicaciones y qué se requerirá cuando se introduzca la variante. Podrían ser más camas UCI o más capacidad hospitalaria. Estamos con estos dos factores fortalecidos y, por consiguiente, no hay razones para pensar que vamos a tener un pico tan fuerte y tan agresivo como el tercero. Esas capacidades se fortalecieron este año y de llegarse a requerir estamos relativamente preparados. Entonces no sabemos cuáles serán las implicaciones, pero con todos los precedentes que hemos tenido, yo pensaría que estamos en una posición favorable”, indicó.
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Con esa salvedad hecha, la médica Ramírez coincidió con el profesor Cordovez en que lo más importante ahorita es la vacunación y el autocuidado, pues entre más altas sean las coberturas de inoculación, se podrá enfrentar más fácilmente la llegada de nuevas variantes y con un poco más de tranquilidad. De hecho, fue clara al advertir que el uso del tapabocas “es lo más importante que hay de la mano con la vacunación”.
“Sabemos que en medio de todo tenemos una inmunidad adquirida a través de la vacunación que nos protege de las formas más severas del coronavirus. Las variantes siguen siendo SARS-CoV 2 con unas características ligeramente distintas, pero no hay nada tan diferente que nos haga pensar que es un virus nuevo”.
Por lo mismo, añadió que “lo más importante, lo reitero, es la vacunación: las variantes van a seguir apareciendo en los lugares en donde no tengamos coberturas de vacunación altas y esa es una realidad. Nunca habíamos visto tan tangiblemente la importancia de las coberturas vacunales porque los lugares en donde no hay vacunados el virus puede hacer de las suyas y va a cambiar muy rápidamente. Y eso nos afecta a todos”.
Carlos Trillos
Profesor y epidemiólogo de la Universidad del Rosario
Finalmente el epidemiólogo Carlos Trillos, frente a la llegada de la variante ómicron, coincidió con los dos expertos antes mencionados en que la ciudad de Bogotá tiene una gran fortaleza que reside en la cobertura de vacunación, del 76,4% con esquema completos y del 91,1% con al menos una dosis al cierre de la semana pasada. Esto, en su opinión, genera una barrera para la circulación viral y limita a la variante, que ha demostrado ser más contagiosa.
“En la actualidad en la ciudad se está dando cumplimiento a la Resolución 2052 del 6 de diciembre de 2021, lo que permite un buen control. Sin embargo, se debe recordar que para enfrentar la llegada es importante tener un control estricto de viajeros en el aeropuerto, con pruebas aleatorias a las personas que ingresen aun si están vacunadas o tienen una prueba reciente de PCR, seguimiento tras el ingreso para verificar su estado de salud y vigilancia genómica”, manifestó el profesor Trillos.
Agregó que algo que se deberá tener muy en cuenta es el control de multitudes, aglomeraciones y reuniones concurridas. “Igualmente, hemos observado que muchas personas se están relajando con la bioseguridad y esto puede ser un punto crítico para un eventual ingreso de variantes más contagiosas, por lo que es necesaria la colaboración de todos”, finalizó.