Cuando Claudia López asumió el cargo de Alcaldesa Mayor de Bogotá, su grado de favorabilidad estaba en el 67% de acuerdo con la medición que la firma encuestadora Invamer Gallup realizó en febrero del año pasado.
Aunque poco sabía ella lo que se le venía encima, el manejo que López le dio a los primeros días de la pandemia le valieron un sustancial repunte de 22 puntos en las consultas, y en abril del año pasado su popularidad llegó al 89% ( según la misma encuestadora), lo más alto a lo que ha llegado.
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Pero este año los números comenzaron a descender de manera drástica. El pasado 27 de enero el porcentaje de personas que apoyaban la gestión de la alcaldesa descendió 10 puntos cerrados, pasando del 71 al 61% de favorabilidad, y el pasado jueves el índice llegó al 52%. ¿A qué se debe el descenso de la mandataria en las encuestas?
Es cierto que en los últimos dos meses y medio ha habido hechos muy puntuales que golpearon la imagen de la mandataria, tales como la respuesta que le dio a una vendedora ambulante e incluso las protestas que elevaron varios medios de comunicación por el trato a los mismos, pero en últimas esas fueron situaciones mediáticas y superficiales así que vale la pena preguntarse ¿qué está pasando de fondo?
Varios parlamentarios consultados por EL NUEVO SIGLO han descrito varios factores. Señalan que el estado de la economía y el desempleo, la percepción de inseguridad, algunas promesas que se han retrasado y un desgaste natural tanto de la mandataria como de la ciudadanía, podrían estar sido los factores que, sumados, conllevaron a su debilitamiento.
De acuerdo con Andrés Forero, uno de los concejales más críticos de la administración López, la ciudadanía sí le está cobrando algunas situaciones muy concretas tales como el viaje al exterior comenzando el segundo pico, “pero el tema más de fondo es que le están cobrando el mal desempeño en términos sanitarios y económicos. La Alcaldesa planteó un dilema entre vida y economía, pero en ambos aspectos Bogotá no está bien”, comenzó por referir el concejal del Centro Democrático, quien añadió que con la vacunación le está yendo muy bien “y eso probablemente le ayudará con un repunte más adelante”.
El otro aspecto al que se refirió el fue el de la inseguridad que, “sin duda la está afectando y la discusión permanente con el gobierno. Ella debe asumir sus responsabilidades”.
A este respecto se hace necesario citar la encuesta de Percepción y victimización de Bogotá que publicó la Cámara de Comercio en febrero de este año, y que indica que la percepción de inseguridad aumentó en 16 puntos porcentuales, el nivel más alto de los últimos cinco años. Indicó también, de manera preocupante, que 8 de cada 10 mujeres consideran que la inseguridad en la capital aumentó, pasando del 61% al 81%
Economía y desempleo
Otro de los aspectos que se ha enquistado en la realidad y que es un factor determinante a la hora de medir la gestión de la mandataria, es el económico. A este respecto es importante referir que, de acuerdo con cifras socializadas por el DANE el pasado 26 de febrero, durante el mes de enero de 2021 la tasa de desempleo del total nacional fue del 17,3%, lo que significó un aumento de 4,3 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior (13%). Así mismo, esta tasa para Bogotá fue del 24,1%, 6,8% por encima del desempleo nacional.
El representante a la Cámara por el Partido Liberal, Juan Carlos Lozada, indicó que del total de los empleos que se han perdido en el país, el 25% de ellos está concentrado en Bogotá, “luego la situación social es calamitosa. Si bien los bogotanos recibimos de buena gana las medidas de la Alcaldesa y al comienzo de la pandemia ella fue decisiva para tomar decisiones, hoy los bogotanos están sintiendo el tremendo desgaste económico, eso influye en la percepción y los cierres de enero no fueron muy afortunados”.
Lozada también se refirió a algunas salidas en falso, “y a ese carácter que, si bien antes a la gente le parecía parte del encanto de López, hoy aburre ese tipo de lenguaje”.
Por su parte, el gerente de Fenalco Bogotá-Cundinamarca, Juan Esteban Orrego, refirió que evidentemente la gran cantidad de empresas que se han quebrado y la gran cantidad de personas que se han quedado sin trabajo, “ha hecho que muchos no tengan a la Administración en un buen concepto”, manifestó a este Diario.
Un desgaste natural
Ahora bien, es claro que todos estos son factores que han atizado el fuego, pero no puede desconocerse el desgaste natural que todos los alcaldes y mandatarios experimentan tras un año, en este caso 14 meses, en el cargo.
“Todos los alcaldes de Bogotá han sufrido de manera sistemática un desgaste después del primer año. Gustavo Petro llegó a los 18 puntos de aprobación y Enrique Peñalosa llegó a los 16 puntos. Eso no quiere decir que no sea preocupante pasar del 89% al 52% de aprobación”, ejemplificó el representante Lozada.
Por su parte, varios parlamentarios de la Alianza Verde coincidieron en que el resultado de las encuestas responde también a un agotamiento generalizado tanto de la Alcaldesa como de la ciudadanía.
Por ejemplo, de acuerdo con el representante a la Cámara, Mauricio Andrés Toro, “es normal que comenzando el segundo año los alcaldes comiencen a tener un desgaste natural frente a situaciones más puntuales de sus propios comportamientos".
Agregó que tal vez la gente quiere a una persona más conciliadora y menos reactiva. Por otro lado cuestionó que “sin duda irse de vacaciones pudo generar un malestar y fue una mala decisión, sobre todo la forma en la que lo anunció a través de una foto. Ella pudo haber sido un poco más noble en la solicitud de las excusas a los ciudadanos, la gente está sensible, ella ha estado un poco más reactiva y esas cosas comienzan a impactar exageradamente la sensación de descontento pero en principio está cumpliendo”.
Por su parte, el concejal que fue cabeza de lista de la Alianza Verde, Diego Cancino, coincide en que existe un agotamiento de la ciudadanía y también de la Alcaldesa que se ha reflejado en las encuestas.
"Yo creo que ella necesita un descanso urgente para poder volver a centrarse, porque producto de ese cansancio es que se han generado una serie de actitudes que no son recomendables como maltratos o expresiones desacertadas como la que vimos frente a la vendedora ambulante de hace algunas semanas”, concluyó el concejal.