| El Nuevo Siglo
Cortesía Alcaldía de Bogotá
Lunes, 14 de Noviembre de 2022
Redacción Nacional

Durante la semana pasada la Secretaría de Hacienda dio a conocer los resultados del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), que muestran en detalle el comportamiento actual de las finanzas de la ciudad y el panorama para los próximos 10 años (2023-2033). Las proyecciones indican, palabras más palabras menos, que el año entrante habrá una desaceleración económica.

Este será el escenario tras la rápida recuperación de la actividad económica observada tras la pandemia, resultado de políticas monetarias y fiscales expansivas y de un mayor dinamismo de la demanda, que en el caso bogotano han permitido a la ciudad recuperar su nivel de PIB, superando incluso los observados antes de la pandemia.

EL NUEVO SIGLO entrevistó al secretario de Hacienda, Juan Mauricio Ramírez, quien explicó cómo será el comportamiento de la economía bogotana en 2023 si las proyecciones se cumplen, y les respondió a los concejales que han manifestado su preocupación frente a la financiación del gobierno del alcalde que asuma las riendas de Bogotá en 2024, teniendo en cuenta que esta Alcaldía solicitó el cupo de endeudamiento más grande en la historia del país y un presupuesto para el año entrante por $26,1 billones de inversión. 

EL NUEVO SIGLO: La Secretaría de Hacienda indicó la semana pasada que las proyecciones del año entrante indican que la economía bogotana decrecería. ¿Cuál es el estado de la economía bogotana?

JUAN MAURICIO RAMÍREZ: No decrecería. No es que vaya a caer en términos absolutos, sino que del alto crecimiento que ha mostrado la ciudad de Bogotá, que por ejemplo en el último trimestre de medición fue del 15 %, tres puntos porcentuales por encima de lo que creció la economía colombiana, vamos a pasar a crecer probablemente alrededor del 2,5 % a 2,8 % el próximo año.

Esa desaceleración del crecimiento va a tener lugar y le va a pasar a Bogotá, a Colombia y al mundo, y lo que nosotros tenemos, y esa es la fortaleza de la capital, es un gobierno local que está en una muy buena situación fiscal. El Distrito Capital puede mostrar una inversión de $26 billones para 2023, que va a ayudar a sostener la economía.

En este sentido hay que recordar que durante el primer semestre de este 2022 las obras civiles crecieron en un 250 % en la ciudad. Eso, sin lugar a dudas, jalonó el crecimiento de la construcción en un 47 %, mientras que a nivel nacional crecía solo un 7 %. Todo lo que estamos viendo y que sin duda nos está incomodando, es lo que nos va a ayudar a sostener la economía en 2023.

Así mismo, Bogotá recuperaría la dinámica en 2024, año en que retomará una senda de crecimiento superior al 4 %, impulsada en parte por el choque de inversión pública local.



ENS: Varios concejales han manifestado temor ante el hecho de que la próxima Alcaldía no tenga con qué financiar su Plan Distrital de Desarrollo, refiriéndose al cupo de endeudamiento, el rescate social, etc. ¿Qué les responde?

JMR: Cuando uno mira la historia de Bogotá en lo corrido de este siglo, en realidad los indicadores fiscales han sido buenos y están bien, muy bien, pero la realidad es que la ciudad capital no había invertido. La última intervención de infraestructura en movilidad fuerte la dejó contratada el alcalde Lucho Garzón y la ejecutó Samuel Moreno, que fue el Transmilenio por la Décima.

Desde entonces, prácticamente 22 años, no había habido ninguna inversión en la infraestructura, sobre todo vial, de la ciudad. Tenemos un problema de movilidad enorme que no nos puede extrañar, dado que no hemos invertido en esto así que, ¿qué hicimos? Nos endeudamos. Estamos invirtiendo, pero los indicadores de capacidad de pago están perfectamente bien.

Basta un solo ejemplo de ello: el pago de intereses como proporción del ahorro. El líimite de la ley es 60 %, es decir, que no podríamos superar ese tope. Bogotá lo tenía entre el 1 % y el 2 % y en este momento estamos en el 4 %. Máximo llegaríamos al 10 %, así que el próximo alcalde, la próxima administración, tiene la posibilidad de salir y utilizar la tarjeta de crédito como ya lo he señalado.

ENS: ¿Una cosa que, de acuerdo con usted, tenga que quedar contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo para Bogotá?

JMR: Quiero señalar la importancia de que se mantenga un programa de transferencias monetarias como el de Ingreso Solidario, con el nombre que quieran, eso es lo menos relevante. Es muy potente el efecto de combinar las transferencias monetarias de Bogotá en el Ingreso Mínimo Garantizado, con las transferencias monetarias de la Nación para la población más pobre y vulnerable, porque ese sigue siendo el principal reto: el de reducir la pobreza y la pobreza extrema, que sigue muy por encima de los niveles de prepandemia.

ENS: En ese sentido, ¿le pediría al Gobierno que revalúe el ajuste que anunció que le haría al Ingreso Solidario?

JMR: Sin duda. Como lo señaló la alcaldesa, hay que llegarles a las mujeres cabezas de familia en condición de pobreza, pero hay que hacerlo bien. Una cosa es una madre que tiene un hijo, y otra una que tiene tres. Por eso nosotros en los montos que entregamos tenemos en cuenta la demografía, el tamaño del hogar, el grado de pobreza (si es o no extrema) y la condición de vulnerabilidad. Así que hay que diseñar muy bien el programa, porque de lo contrario se pierde el efecto sobre la pobreza. Pero se tiene que mantener.