Principales peros en el Concejo al cupo de endeudamiento | El Nuevo Siglo
En los próximos días la plenaria de la Corporación comenzará con el respectivo estudio de este proyecto de acuerdo.
Foto: ENS/Alejandro Avendaño
Lunes, 30 de Mayo de 2022
Redacción Bogotá

El cupo de endeudamiento que le solicitó la Alcaldía Mayor de Bogotá al Concejo, a comienzos de mayo, tuvo avances sustanciales durante el fin de semana y ahora será votado en la plenaria de la corporación. Aunque aún no hay fecha para tal efecto, las últimas sesiones dejaron varios indicadores que, sin duda, ocuparán buena parte de la atención de los 45 concejales, e incluso algunos de ellos ya indicaron cómo votarán.

De esta manera, con relación al Proyecto de Acuerdo N.º 271 de 2022, “Por el cual se autoriza un cupo de endeudamiento para la Administración Central, los establecimientos públicos del Distrito Capital y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB-ESP)”, ¿cuáles son los peros más grandes con los que llega este articulado a la plenaria?

Principales preocupaciones

Para responder a esta pregunta, EL NUEVO SIGLO habló con Manuel Sarmiento (Dignidad) y Diana Diago (Centro Democrático), dos de los tres concejales que votaron negativamente, y sin duda la mayor preocupación es el grado de endeudamiento en el que pueda quedar la ciudad, tema frente al cual fue hondamente cuestionada la ejecución del cupo aprobado en el 2020 por $10,79 billones.

Así mismo, se consideró la falta de una propuesta educativa sólida y la profundización del negocio privado del transporte público.

“Yo no voy a endeudar a mi ciudad por complacer los caprichos de Claudia López. Considero que la ejecución del cupo anterior dejó mucho que desear. En dos años se ha ejecutado el 42% y endeudar a las próximas administraciones no es responsable aun si las finanzas de Bogotá son sanas y estables”, comenzó por advertir la concejal del Centro Democrático, Diana Diago, y quien también se refirió a la solicitud de recursos para proyectos que no se han madurado.

“La Segunda Línea del Metro de Bogotá, ¿en dónde está el estudio técnico, jurídico y financiero al detalle? No hay. Yo conozco los temas de contratación estatal muy bien y te puedo decir que habrá sobrecostos y prórrogas eternas, y eso no le sirve a la ciudad”, añadió Diago.

También la concejal del MAIS, Ati Quigua, manifestó su preocupación sobre el riesgo fiscal al que estaría expuesta la ciudad de llegar a ser aprobado un nuevo cupo de endeudamiento.

Metro y Transmilenio

Con relación no directamente a la continuación del Metro de Bogotá pero sí del Transmilenio por la Carrera Séptima, el además ponente Manuel Sarmiento presentó una ponencia alternativa a la de la administración, en la que propuso bajar el monto solicitado por $11,7 billones para el sector central a $7,1 billones, “sacando la deuda para tres proyectos que creo son inconvenientes”.

“Después de la presentación de los estudios de prefactibilidad quedó confirmado que sí era un Transmilenio por la Carrera Séptima y la Alcaldesa se comprometió a no hacer eso en campaña. Lo otro que saqué fueron los recursos para privatizar la Segunda Línea del Metro. De acuerdo con los estudios que nos presentaron, esta segunda línea sería igual que la primera, en el sentido de que sería entregada, en concesión, una privatización del transporte público, que es algo con lo que no estoy de acuerdo porque es un fracaso en Bogotá”, le dijo a EL NUEVO SIGLO el concejal Sarmiento.

Y la tercera obra que sacó el ponente Sarmiento en su ponencia fue el billón de pesos que solicitó la Empresa de Acueducto y Alcantarillado para la planta de tratamiento de aguas, PTAR Canoas.

“Esta planta de tratamiento también se entregaría en concesión, lo que significa que sería privada y otra forma de reforzar el modelo de ciudad, en donde unos pocos se enriquecen a punta de negocios de privatización. Esa fue la propuesta que yo hice. Esos proyectos que buscan endeudar a la ciudad para apalancar negocios privados de transporte y de servicios públicos son realmente inconvenientes y no corresponden con los criterios que se fijaron durante la campaña a la Alcaldía de Claudia López”, añadió Sarmiento, quien también aludió a “los riesgos de ese enorme endeudamiento para la ciudad”.



Educación

El cupo de endeudamiento tiene proyectado invertir $2,50 billones en el sector educativo, específicamente en el fortalecimiento y la ampliación de las condiciones de calidad de infraestructura educativa y la dotación de ambientes de aprendizaje. También contempla la construcción de 25 colegios, la apertura de 23.895 cupos escolares, invertir en la reducción de las necesidades de transporte escolar y la generación de 56 mil becas más de educación de calidad, especialmente para jóvenes y mujeres. Esta destinación, no obstante, generó muchos peros. 

“Yo he defendido muchísimo la educación porque me interesa, pero qué pasa: anualmente se gradúan de bachilleres 60 mil jóvenes de los cuales más o menos el 45% pueden acceder a la universidad pública ¿y se van a pagar con deuda 58 mil cupos? ¿Y el resto qué? No hay una política pública de educación agresiva como la que quieren los jóvenes hoy en Bogotá. Todo lo que la Alcaldesa quiere decir es ‘yo hice’, ‘yo dejé’. No considero que en estos momentos la ciudad esté para cumplirle caprichos a la Alcaldesa”, indicó la concejal Diago.

Las abstenciones en comisión

Lo primero que hay que decir es que, de los 15 concejales que conforman la comisión, hubo tres votos en contra, diez a favor y dos abstenciones. Los concejales que lo votaron negativamente fueron Martín Rivera, de la Alianza Verde; el cabildante de Dignidad, Manuel Sarmiento y la concejal del Centro Democrático, Diana Marcela Diago.

Y los concejales que se abstuvieron de hacerlo fueron Diego Cancino (Alianza Verde) y Heidy Sánchez (Colombia Humana-UP-MAIS).

Vale referir que aunque en un principio Diego Cancino había dicho que votaría negativamente este articulado, aludiendo a cómo este cupo dejaría empeñada a la ciudad, a cómo no contempla una apuesta por la educación sostenible y al hecho de que “perpetúa el barril sin fondo del negocio privado del transporte”, al final decidió abstenerse.

Y el concejal Cancino, un par de días atrás, había dicho que entre el 2008 y el 2018, el nivel de deuda nunca había superado los $2 billones anuales. “A marzo de 2022 ya se encontraba en casi $7 billones y, de aprobarse este cupo, podríamos estar hablando de casi $13 billones a final de este año. Es decir, pasaremos de un máximo de $2 billones a $13 billones. Casi siete veces más en cuatro años”, explicó Cancino.

Varias fuentes del Concejo consultadas por este periódico, que pidieron la reserva de su nombre, refirieron que las abstenciones del concejal Cancino y de Heidy Sánchez podrían responder al último guiño que le hizo la Administración Distrital a Gustavo Petro.

Por el contrario, el concejal de Colombia Justa Libres Emel Rojas argumentó a este medio que su voto fue positivo “porque los proyectos son necesarios no solamente para la movilidad, la educación y el tratamiento del agua, sino también para la reactivación económica. El cupo anterior en la práctica se debe declarar agotado y por eso este cupo se suma en $11,8 billones al recoger lo no ejecutado”, dijo a EL NUEVO SIGLO el concejal Rojas.

Cinco claves para entender este nuevo cupo de endeudamiento

  • El nuevo cupo de endeudamiento que presentó Claudia López es por $5,84 billones para la Administración central y $2,8 billones para la Empresa de Acueducto y Alcantarillado. Sumado a lo que no se ha ejecutado del cupo aprobado en 2020, el endeudamiento total de Bogotá será por $11,7 billones.
  • De los $5,84 billones, $2,80 billones estarán destinados para la consolidación de la Segunda Línea del Metro de Bogotá que plantea una solución de conectividad y movilidad a las localidades de Suba y Engativá.
  • Del total solicitado por la Administración Distrital, $2,50 billones serán destinados al sector educativo.
  • El tercer rubro, por $0,54 billones, será destinado para la consolidación de un sistema de cuidado a través de las denominadas Manzanas.
  • La capacidad de endeudamiento de Bogotá es ejemplar, dijo el secretario de Hacienda, Juan Mauricio Ramírez, con un indicador de capacidad de pago que apenas alcanza el 4% en la actualidad, frente al límite que establece la ley en 40% y con niveles de sostenibilidad de deuda cercanos al 47%, ante el límite del 100%.