Científicos colombianos desarrollaron la primera vacuna contra múltiples variantes del virus Sars-Cov-2, causante del covid 19.
Este nuevo biológico se creó bajo el direccionamiento de los profesores Manuel Alfonso Patarroyo y Manuel Elkin Patarroyo y el equipo de científicos de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (FIDIC).
De acuerdo con la revista científica Frontiers in Immunology, en este importante avance inunológico también tuvo aportes del grupo de Inmuno-virología de la Universidad de Antioquia, dirigido por María Teresa Rugeles y la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA).
Esta nueva vacuna está un paso adelante de las importadas, pues ya tiene encuenta las variaciones genéticas, de alta transmisión del virus como beta, delta, p, y mu, y las combate en todas sus formas. Este avance se dio gracias a la plataforma de síntesis química (creada por el FIDIC).
De acuerdo con la publicación científica, los expertos tomaron como base el proyecto COLSARSPROT, por Colombian SARS Protection, de las mismas instituciones, que elaboró una vacuna química contra el Sars-CoV-2 y demostró una capacidad inductora de anticuerpos protectores entre 33.5% y 48.5% y con una duración de 6 a 3 meses.
Esta vacuna fue denominada SM (por Supramutational) y los resultados, probados en laboratorio, fueron avalados por un panel de expertos en vacunas, lo que permitió su publicación en la prestigiosa revista científica.
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Detalles de la investigación
La FIDIC analizó las distintas variantes genéticas del virus y la caracterización de sus mutaciones. Posteriormente, tomó los fragmentos donde mutaba y mediante técnicas bioinformáticas identificó los aminoácidos con los cuales el virus cambiaba.
En este sentido, bajo la premisa de que dicha mutación, con ciertos aminoácidos, podría ser nociva para la estructura viral, continuaron con el trabajo.
En este punto de la investigación, los científicos tomaron la metodología utilizada en el desarrollo de la vacuna contra la Malaria, del científico Manuel Elkin Patarroyo, donde reemplazan el aminoácido en cuestión por otro muy similar en masa, volumen y tamaño, pero con carga eléctrica y polaridad opuesta, lo que arrojó buenos resultados el primer ensayo.
Este primera sintetización se denominó B-21, el cual contó con 50 fragmentos de 20 aminoácido, los cuales fueron probados con las respectivas modificaciones en animales de laboratorio, con características genéticas muy similares o iguales a la del humano, los cuales debido a sus reactividades inmunológicas fueron muy indicativos de la factibilidad de la idea y del proceso.
Luego vino el ensayo C-21 con 53 fragmentos, muchos comunes con B-21, donde los científicos mutaron las mutaciones, es decir, usaron aminoácidos con los cuales el virus no podía mutar.
De acuerdo con los profesores, los anticuerpos producidos con estas vacunas reconocían las moléculas originales en las que se habían hecho los cambios y en colaboración con el grupo de Inmunovirología de la Universidad de Antioquia se determinaron los títulos o cantidad de anticuerpos dirigidos contra cada una de estas variantes y su capacidad de neutralizar la infección por el virus correspondiente, es decir, de neutralizar su capacidad de infectar.