La Defensoría del Pueblo insistió en la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en Cali y el Valle del Cauca por la persistente violencia que genera temor en los habitantes de esa región del país, particularmente con la ocurrencia de homicidios.
Precisamente en los últimos días se han registrado hechos preocupantes que alteran el orden público. En la madruga de este jueves se registró un atentado con granada en contra del CAI del barrio Obrero de la ciudad de Cali, en el que una patrullera sufrió lesiones leves. Dos hechos más se presentaron en Jamundí: la explosión de un vehículo en la vía que de ese municipio comunica con el corregimiento de Potrerito y que, según las autoridades, habría sido obra de las disidencias de las Farc y la explosión de un artefacto, una granada, en el polideportivo del barrio El Jordán.
Aunque las autoridades de Cali destacan la disminución en el número de homicidios registrados, de acuerdo con las cifras reportadas por la Policía Metropolitana de Cali que indican que entre el 1 de enero y el 11 de diciembre de 2022 se registraron 921 homicidios en la capital del Valle del Cauca, 21% menos frente al mismo periodo del 2021 cuando se presentaron 1.159 homicidios; la cifra registrada sigue siendo muy alta y en algunos casos con violencia extrema.
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En el transcurso del 2022 se han registrado por lo menos cuatro asesinatos en donde las víctimas han sido desmembradas y otros casos en los que las personas han sido torturadas y empacadas en bolsas plásticas. Es importante entender que la comparación cuantitativa deja por fuera elementos relevantes para el análisis y la sensación de inseguridad en la población civil, particularmente cuando los crímenes denotan sevicia y tortura, posiblemente relacionados con ajustes de cuentas entre organizaciones ilegales.
En ese sentido se solicita a las autoridades que cumplan las recomendaciones hechas en las Alertas Tempranas para esa ciudad emitidas por la Entidad. Los riesgos de acciones violentas han sido expuestos para la ciudad de Cali en la Alerta Temprana Estructural 001 de 2022, en el cual se advertía el riesgo por la presencia de disidencias de las Farc y la guerrilla del ELN en zonas suburbanas, así́ como en algunas comunas en donde también operan grupos de delincuencia común y organizada asociados al narcotráfico, cuya violencia configura una grave amenaza para los derechos de la población civil.
Cali es una muestra clara de la dinámica criminal del Valle del Cauca. El indicador de homicidios es igualmente alto en municipios afectados históricamente por el narcotráfico como Cartago, Obando y El Águila, así como en el centro del departamento, especialmente en Guadalajara de Buga; municipios que en el 2022 han sido escenario de masacres.
Finalmente, la Defensoría del Pueblo señaló que la ciudad es epicentro de operaciones y actividades ilícitas como el lavado de activos de los grupos de delincuencia organizado y del narcotráfico, el préstamo de dinero o “gota a gota”, entre otras.