Bogotá está a tres días de cumplir dos meses desde que comenzó el denominado paro nacional el pasado 28 de abril. Aunque en el resto del país las protestas ya culminaron, salvo en puntos aislados de Cali y uno que otro municipio, en la capital del país los disturbios se mantienen e incluso esta semana –en algo que no había ocurrido a lo largo de este ola de protestas- se perdieron dos vidas: una el lunes en la localidad de Usme y otra el martes en la localidad de Suba.
¿Qué está pasando en la ciudad? ¿A qué se debe la persistencia de las protestas y quiénes están detrás, más aún porque el Comité Nacional del Paro ya dejó claro que no tiene nada que ver con las manifestaciones ni disturbios en la ciudad?
La respuesta a estos interrogantes es muy complicada. El escenario es muy voluble. Por ejemplo, esta semana el director de Derechos Humanos de la secretaría de Gobierno, Andrés Idárraga, decidió apartarse de la Administración una grave diferencia en cuanto a la protección de las garantías fundamentales.
Igualmente, se presentó un nuevo cruce de duras acusaciones entre la alcaldesa Claudia López y el senador y candidato presidencial Gustavo Petro teniendo como telón de fondo el origen de los disturbios y sus promotores.
Como si fuera poco, la mandataria también entró en controversia –el miércoles- con la Policía Metropolitana por el manejo de las protestas. Todo ello en medio de un clima de desorden público muy preocupante, a tal punto que la noche del miércoles se registró la destrucción a gran escala del portal de Suba…
¿Qué dice la Administración? De un parte, los voceros distritales reconocen que hay vandalismo y motivos oscuros en algunas de las protestas.
De otra, durante toda la semana tanto el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, como la Alcaldesa han dado su palabra de que el Distrito irá hasta las últimas consecuencias para saber quién cometió dichos asesinatos, al tiempo que exigen a la Fiscalía la respectiva judicialización de los criminales.
“En los casos excepcionales en los que algún miembro de la Policía desconozca las instrucciones y protocolos, estamos comprometidos con que haya una investigación disciplinaria y sanción ejemplar”, dijo este jueves la alcaldesa López a la salida del Consejo de seguridad extraordinario.
Durante toda la semana la mandataria ha recordado que la respuesta de su Alcaldía a la crisis social es la inversión social, recordando que en los últimos 15 días se han implementado programas de educación superior, empleo joven y emprendimiento. Todo ello en el marco de la estrategia de rescate social por $1,8 billones lanzada por la Administración y a consideración del Concejo.
“La crisis social que ha profundizado la pandemia no va a ser respondida ni con represión ni con rebelión. Y mucho menos vamos a aceptar el vandalismo. La Alcaldía reconoce que está es una crisis social que necesita respuestas de inversión social y por eso las estamos haciendo”, añadió este jueves la mandataria.
Fuertes críticas
Varias personalidades tanto de la política nacional como distrital se han referido a los acontecimientos de los últimos cuatro días en la ciudad. Hay tres posturas: de un lado, están los que consideran que la radicalización de la protesta social en estos últimos días ha sido resultado, primero, de la falta de autoridad por parte de la Administración López. Segundo, de la desatención de la misma a la juventud, que es la que se encuentra protestando en las calles. Y por último, es evidente que hay una politización en los diagnósticos, como queda claro tras la dura controversia entre la Alcaldesa y Petro.
Este jueves, por ejemplo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez dijo que “allí en donde los alcaldes o alcaldesas no ejerzan autoridad, el Gobierno Nacional debe hacerlo, a tiempo, para evitar destrucciones como las padecidas en tantos sitios de la Patria”.
Punto seguido, Uribe Vélez se refirió directamente a Bogotá. “La Administración es un juego engañoso de palabras y de resultados nefastos; en ocasiones posa de autoridad para no ejercerla, dice proteger a los jóvenes y finalmente permite que vándalos destruyan la ciudad”, recalcó.
Este tema del vandalismo, que esta semana ha tenido graves dimensiones, generó debate también en el Concejo. La cabildante Lucía Bastidas refirió este jueves que lo que está viviendo Bogotá esta semana dista mucho de ser una protesta pacífica. Añadió que los perpetradores de los últimos actos tienen más características de una guerrilla urbana “que de cualquier otra cosa”.
“Los vecinos de los portales de Usme, Suba y Kennedy se sienten abandonados por la administración Distrital y por el Estado, y sin duda son grupos radicales, organizados, con bombas incendiarias, machetes y cascos que han sido financiados por algunos políticos, los que están generando este caos. Estos grupos tienen más características de guerrilla urbana que de cualquier otra cosa. Anoche (el miércoles) acabaron con el portal de Suba, han ido acabando con el portal de las Américas y hay que decirlo: han ido acabando con los vecinos. Mientras destrozaban el portal de Suba, la gente llevaba horas caminando para llegar a sus casas”, indicó Bastidas a EL NUEVO SIGLO.
En esto coincidió el concejal conservador Néstor Cubides, quien atribuyó al escalamiento de la violencia de esta última semana a una transformación, ya no de protesta social, sino de otro tipo de violencia con una mejor organización.
“Inevitablemente cuando una tensión social se vuelve constante en el tiempo siempre pasan una de dos cosas: o hay un agotamiento de las partes o un escalamiento de la violencia para llamar la atención. Lo que parece ocurrir es que con la baja de la protesta social está escalando otro tipo de violencia que ya no está asociada con esa protesta social convencional con la cual comenzó el paro. Esto es muy preocupante porque eso significa que hay mayor organización y estructuración para ese tipo de actividades y creo que ese es el peligro que tenemos para los siguientes días”, le dijo este jueves a EL NUEVO SIGLO Cubides.
Desconexión con jóvenes
De acuerdo con la concejal de la coalición de Colombia Humana-UP-MAIS, Susana Muhamad, hay un efecto de una administración, tanto Nacional como Distrital, que no le ha puesto atención y no ha escuchado a la juventud popular.
“Hemos entrado en un círculo de violencia que habría podido atajarse hace semanas. Si la Alcaldesa se sienta con esos jóvenes populares que viven entre el abuso de la Policía y el acoso de las mafias, y si le hubiera puesto un freno a la Policía y hubiera implementado una estrategia diferente a la de enviar indiscriminadamente al Esmad a estas zonas, la situación no habría escalado así”, le dijo este jueves a este Diario Muhamad.
Advirtió que entre más tiempo pase habrá más radicalización. “Si usted está pidiendo hace más de un mes, en las calles, que lo escuchen y nadie lo hace, en un contexto tan complejo como el de los barrios populares” ¿qué esperan que pase?, precisó.
La pelea López-Petro
Como se dijo, al indagar sobre lo que pasa en la ciudad, no se puede dejar de lado la politización y el fondo electoral. Por ejemplo, el nuevo round entre la Alcaldesa y Petro.
A este respecto, si bien algunos concejales consideran que esta ha sido una de las razones por las cuales se radicalizó la situación en la ciudad, otros creen que esta es una cortina de humo de la Administración Distrital para desviar la atención de su mala gestión.
“Esas declaraciones son una cortina de humo que no va a resolver el problema. La que tiene el poder de resolverlo es ella. Ella es la alcaldesa Mayor de Bogotá y esto está pasando en su ciudad y con la juventud que vive aquí. Ella es la que está politizando el tema de forma grave, porque además no asume ninguna responsabilidad. Ella está mandando mensajes de que la Policía no le hace caso y no está cumpliendo los protocolos, y eso es muy grave porque se lo advertimos desde el principio del paro”, añadió Muhamad.
Por el contrario, de acuerdo con la concejal de “Bogotá para la Gente”, Marisol Gómez, el resultado de la radicalización de esta semana responde a la suma de dos hechos: a que, por una parte, la Administración Distrital no ha sido suficientemente contundente con la Policía Metropolitana; y a la pelea que han sostenido la Alcaldesa con Petro.
“Gustavo Petro hace muy mal en echarle leña al fuego porque mucha gente que lo sigue (aclaro, no toda) es muy radical y en este momento el discurso que está circulando es que a la Alcaldía no le importan las muertes provocadas por la Policía cuando se excede en la fuerza. Cuando un líder político como Gustavo Petro comienza a vender la idea de que la alcaldesa no está siendo lo suficientemente estricta con los abusos policiales, la gente en las calles se radicaliza. La protesta social se ha ido degenerando, hay provocadores y grupos ilegales pescando en rio revuelto”, puntualizó la concejal.