¿Debe un agente de la Policía conducir a una persona que sale ebria de un bar a su casa? Esa fue la polémica entre la alcaldesa Claudia López y la vicepresidenta de la República, Marta Lucía Ramírez, luego de que la última precisara lo siguiente: “Cuando en un establecimiento haya un consumo de alcohol excesivo, pues inmediatamente se pedirá el acompañamiento de la Policía para que puedan llevar a esa persona hasta su casa".
Continuó Ramírez diciendo: "Se le va a pedir a la persona que facilite el número de algún familiar o responsable para poder advertir que está con un exceso de licor, de tal manera que entre todos nos podamos cuidar, haciendo especial énfasis a las mujeres y a nuestra juventud”.
Frente a dicha declaración, ayer en horas de la mañana la alcaldesa López refirió que esta sería una medida inadecuada, pues en el caso de Bogotá, la ciudad tiene un déficit de policías por cada 100.000 habitantes (como lo establece la norma internacional) y cada uno de los efectivos que haya deberá ser empleado en seguridad ciudadana.
“La Policía tiene que concentrarse en seguridad ciudadana, prevención del delito, captura de delincuentes y desarticulación de bandas criminales. Bogotá necesita al menos 10.000 policías más. Distraer a los pocos que tenemos en temas al margen de sus prioridades no tiene sentido”, dijo la mandataria.
No obstante, uno de los asistentes a dicha reunión le dijo a EL NUEVO SIGLO que las palabras de la Vicepresidenta jamás estuvieron orientadas a ponerle a la Policía un rol de “conductor elegido”, sino que aluden al Artículo 155 del Código de Policía que indica que las personas que se encuentren en estado de vulnerabilidad por exceso de trago, serán trasladadas por la Fuerza Pública "en cuanto fuera posible a su domicilio".
“Cuando la vida e integridad de una persona o de terceros esté en riesgo o peligro, el personal uniformado de la Policía Nacional, podrá trasladarla para su protección o la de terceros, en los siguientes casos: Cuando deambule en estado de indefensión o de grave alteración del estado de conciencia por aspectos de orden mental, o bajo efectos del consumo de bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas o tóxicas, cuando el traslado sea el único medio disponible para evitar el riesgo a la vida o integridad de la persona o los terceros”, indica el código.
Es importante referir, además, que esta normativa plantea que, primero la autoridad policial entregará la persona a un allegado o pariente que asuma la protección. De no contactar a nadie será trasladado a un centro asistencial o de protección, de salud u hospital o a un lugar especialmente destinado para tal fin por la administración municipal o “en cuanto fuera posible, se intentará llevarla a su domicilio”, finaliza el artículo arriba citado del Código de Policía.
Labores civiles
En el marco de esta discusión, el experto en seguridad y director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, Néstor Rosanía, explicó porqué, en el marco del escenario de seguridad actual de la ciudad, los agentes policiales deben ser empleados exclusivamente para temas de seguridad ciudadana.
“Bogotá tiene un déficit de policías, de acuerdo a los estándares internacionales, por lo cual no podemos invertir el esfuerzo en otras efectivas que no sean para seguridad ciudadana. Bogotá tiene un problema histórico y es que la Policía se ha empleado para actividades distintas a combatir el crimen, entonces hay un altísimo nivel de Policía en acciones administrativas y en otras como en escolta y seguridad de dignatarios en donde se pierde un volumen altísimo de agentes que deberían estar en las calles”, comenzó por explicarle a EL NUEVO SIGLO el experto Rosanía.
Añadió que en la capital se ha evidenciado una desviación de roles y funciones de la Policía y que además en la ciudad más que aumentar el pie de fuerza lo que se requiere es fortalecer los cuerpos de inteligencia de la misma para que puedan identificar y desarticular las bandas delincuenciales que han llegado a un elevado grado de sofisticación.
“Si te fijas, una de las políticas con las que llegó Hugo Acero era la de profesionalizar más a la Policía y que se enfocara solo en seguridad ciudadana. Esto es algo que ya estamos viendo: están desmontando y quitando a la Policía muchas cargas administrativas y operativas que pueden cumplir funcionarios civiles para ganar funcionarios en las calles como contestar la línea 1,2,3”, finalizó el experto.