Durante más de seis años trabajando con la localidad de Suba, Diana Arenas logró capacitar en diferentes temáticas de tecnologías a más de 5.000 capitalinos por año. A través de iniciativas como SubaCamp, cursos SubaTIC y SubaLAB, la “Mujer TIC” ha aportado al cierre de la brecha digital en Bogotá.
Diferentes organizaciones alrededor del mundo entendieron que la conectividad se convirtió en la clave para la educación, la productividad, el trabajo, la economía, entre otras tantas áreas. Sin embargo, aún persiste la brecha digital y para promover una verdadera inclusión se necesita más que una cobertura de servicio; implica impulsar la accesibilidad a los medios y el promover los conocimientos y habilidades que respondan a las bondades que brindan las tecnologías.
Bajo esta premisa, la ingeniera Diana Arenas, actual coordinadora de SubaLab y SubaTIC, ha liderado con entereza estos dos proyectos diferentes que promueven espacios, actividades y capacitaciones que facilitan el cierre de brechas digitales, generan innovación, transformación digital, y promueven un impacto positivo en la población tanto laboralmente como en el desarrollo de proyectos de tecnología.
¿Quién es?
Esta líder es reconocida como una promesa en el sector, en donde ya se ganó la categoría de “Mujer TIC, vida y tecnología”. Se destaca su amplia experiencia académica y su trayectoria laboral a nivel distrital. Resaltan, en su hoja de vida, su paso como asesora de Gobierno Digital en el Ministerio de las TIC y la amplia variedad de proyectos en los que se encuentra trabajando con la alcaldía de Suba en materia de innovación y tecnología, además de hechos como el de trascender a las esferas distritales con programas como GoLab y TIC Local, ahora desde la Secretaría Distrital de Gobierno.
“Mi mayor motivación como Mujer TIC es poder generar un impacto positivo y cerrar las brechas digitales con una fuerte apropiación digital, ya que considero es la clave para el buen uso y aprovechamiento de las TIC que existen actualmente en Bogotá, para que luego estas ideas sean replicadas en otras regiones de Colombia”, comentó.
Agregó que también espera “poder dar a conocer mis ideas y mi trabajo en colegios y comunidades de jóvenes mujeres, con el fin, de ser la chispa para que se interesen por el uso de las tecnologías, la aplicación de las matemáticas, de la ciencia, entre otras áreas, y lograr promover oportunidades con el fin de que ingresen en carreras tech y tengan mayores salidas laborales, darles un propósito y las herramientas digitales que necesitan”.
La importancia de la transformación
De acuerdo con ONU Mujeres, la transformación tecnológica, el aprovechamiento y el uso de los medios digitales ofrecen oportunidades sin precedentes para el desarrollo de los territorios. Incluso, un estudio referenciado por el director de Google Colombia prevé que el país generaría US$114.000 millones adicionales si logra una acertada transformación digital de aquí a 2030, lo que se traduciría en un impacto cercano al 22 % de su Producto Interno Bruto (PIB).
Lo cierto es que a pesar del crecimiento de los índices de conectividad, aún la brecha digital en Colombia es del 34,4 % debido a la falta de habilidades digitales, cifra que está por encima del acceso a equipos (32,6 %), el aprovechamiento (29,4 %) y la motivación (3 %), de acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de las TIC.
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Por esa razón, Arenas está convencida de que el establecimiento de esquemas que faciliten la migración de los colombianos hacia nuevas tecnologías móviles no basta, ya que deben existir los estímulos para que puedan utilizar este tipo de sistemas y aprovecharlos en diferentes áreas.
Es por ello que programas como SubaLab son tan significativos para la ciudadanía, puesto que son un espacio de capacitación gratuita para fomentar la cultura de la innovación mediante la gestión del conocimiento, la consolidación de grupos de interés y la generación de espacios para la cocreación y la experimentación a través de entornos participativos en los que se pueden encontrar cursos de seguridad y convivencia; buenos hábitos con animales o veedurías ciudadanas, entre otros.
Alternativas
Por su parte, SubaTIC es una alternativa de capacitación que está más enfocada en mejorar las competencias laborales de la comunidad de Suba por medio de cursos que son certificados por el SENA y otros aliados, y en donde se pueden ver clases de fotografía, posproducción, Excel, programación, inglés e incluso comportamiento emprendedor.
Estos dos proyectos logran capacitar a más de 5.000 personas anualmente. “Pienso que durante mi gestión se ha dejado un legado y una huella grande, pero hay que seguir creciendo. Lo importante es que estos proyectos le queden a la ciudadanía, que los conserven y los sigan cuidando y trascendiendo”, señala Arenas, quien agrega que espera en un futuro muy cercano poder apostarle a trabajar en espacios en donde logre impactar con nuevas iniciativas a toda Colombia.
Si bien la industria y el Gobierno colombiano siguen avanzando en su carrera por ser los protagonistas de la transformación digital en la región, el buen ritmo no puede dejar de lado otro tipo de poblaciones como las rurales, los estratos bajos o los pueblos indígenas y afro, quienes también deben ser parte de la verdadera inclusión digital.
En diálogo con EL NUEVO SIGLO, la ingeniera Arenas enfatizó en la importancia del trabajo mancomunado de las instituciones estatales para promover la inclusión digital.
“Es nuestro deber desde las instituciones estatales velar por la inclusión de la sociedad en todos los frentes; uno de ellos es el acceso a la conectividad. En un mundo globalizado, en el que la cuarta revolución industrial afecta a la economía y el bienestar de las sociedades, es importante que los trabajadores del Estado impulsemos los proyectos que promuevan la inclusión social y las oportunidades que vienen a través del acceso a las TIC”, explicó la ingeniera Diana.
En lo que respecta a los retos de las localidades de Bogotá en materia de innovación, Diana Arenas señaló que están relacionados con los procesos de inteligencia colectiva.
“Hay un reto profundo que es atender a una gran cantidad de personas para que en procesos de inteligencia colectiva se puedan dar soluciones a través de la innovación y la tecnología como herramientas que propenden a la solución y que apalancan y dan sostenibilidad a todo proyecto que se materialice”, enfatizó.
La participación ciudadanía
La forma en la que la ciudadanía puede participar en estrategias para mitigar la brecha digital está orientada a la conexión con el Estado.
“Hay que cerrar la brecha entre la administración pública y la ciudadanía para que trabajen de manera colaborativa, de tal forma que entre ambos se pueda construir tanto desde la parte de los fondos de inversión, que son quienes manejan los proyectos que benefician al territorio, como de la ciudadanía que conoce las necesidades reales en el territorio y que sabe también de qué manera se pueden resolver”, explicó la “Mujer TIC”.