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RETOS COMO “48 Hours Challenge” ponen a los menores en grave peligro, por lo que las autoridades piden a los padres estar atentos a la actividad de sus hijos en las redes. /Fotomontaje ENS.
Fotomontaje El Nuevo Siglo
Jueves, 27 de Abril de 2023
Redacción Nacional

Blanca Myriam* no deja de lamentar el regalo que le hizo a su hijo Juan* de 12 años. Le obsequió un teléfono celular con la única intención que le sirviera para estudiar y, por supuesto, poder hablar y estar en contacto con sus compañeros de colegio. Y, claro, también para que en sus ratos libres jugará… Lo que nunca pensó es que ese teléfono podía llevar a que su pequeño terminara enredado en peligrosas tendencias de retos que, incluso, desembocaron en que se escondiera por más de 40 horas mientras su familia, amigos y hasta la Policía lo buscaban desesperadamente, temiendo lo peor.

En diálogo con EL NUEVO SIGLO la madre señala que su hijo era un buen estudiante, pero poco a poco se “volvió adicto” al celular. Al principio pasaba horas concentrado en juegos virtuales inofensivos, luego con el pasar de los meses se fue enredando en otros más complejos y peligrosos… Todo ello lo llevó a terminar siendo uno más de miles de jóvenes que en Colombia y otras partes del país han terminado arriesgando la vida o metiéndose en graves problemas, cumpliendo “retos” que se pactan a través de las redes sociales.

“Lo más grave es que con sus compañeros de colegio jugaban en línea y abordaron un juego que se llama ‘48 Hours Challenge’, que consiste en desaparecer dos días sin dejar rastro alguno y gana el caso que más trascendencia tenga en las redes sociales y medios de comunicación en su búsqueda. Es decir, el que más escándalo y drama público genere”, explica Blanca Myriam.

Ella no supo nada de esta clase de juegos peligrosos hasta que su hijo desapareció. Al comienzo pensó que se había demorado por algo o estaba escondido en alguna habitación “embobado” con el celular. Sin embargo, con el pasar de un par de horas ya llegó la preocupación y la desesperación. “No aparecía por ningún lado y estaba muerta del susto”, relata.

En medio del desespero acudió a la Policía. En una rápida coordinación, efectivos de Dirección de Protección y Servicios Especiales se hicieron cargo del caso. Tan pronto como la madre les explicó lo que había sucedido, la sospecha de los uniformados sobre la posibilidad de que se tratara no de un secuestro o una desaparición, sino de un “reto”, fue creciendo.

Al final, el menor de edad fue encontrado 40 horas después en la casa de un compañero de colegio. Lo peor es que en el lugar otros dos menores se ocultaban. “Todos hacían parte del reto, que tiene como condición no contestar el teléfono o dejarlo en la casa o el colegio para hacer más apremiante su búsqueda”, explicó uno de los investigadores.

Blanca Myriam, insistió en que hay que alertar a los hijos para que “no participen en estos retos de sus compañeros de colegio, de vecinos o de cualquier persona en las redes sociales… El susto de nosotros fue muy grande, pero terminó bien… Otras familias no han tenido tanta suerte”.

Los peligros de moda

Según los expertos de la Policía hay en estos momentos algunos juegos de retos que son especialmente peligrosos y que se recomienda a las familias y jóvenes estar atentos a no correr riesgos.

Están de ‘moda’ juegos como el reto del “hielo y la sal”; el “Shocking game” (juego de la asfixia); “Knockout game” (juego eliminatorio); “Fire challenge” (desafío del fuego) y el “Balconing” (saltar de un balcón).

Hay otros como el reto de la canela; el que desafía a ingerir gel antibacterial o jarabe para la tos. Igualmente, se ha detectado el “Eyeballing” (ponerse alcohol en los ojos). A todos estos hay que sumar el de las ‘48 horas perdido’, en el que terminó Juan y algunos de sus compañeros de estudio.



Atentos a toda hora

Precisamente, el director de Protección y Servicios Especiales de la Policía, coronel Juan Pablo Cubides Salazar, en diálogo con EL NUEVO SIGLO explicó que “el internet y las diferentes herramientas digitales ofrecen la oportunidad para que los niños, niñas y adolescentes estudien y se mantengan entretenidos y conectados. Pero estos mismos medios sin un control adecuado y responsable, pueden aumentar su exposición a numerosos riesgos”.

Entre esos riesgos, agregó el oficial, se encuentran “la explotación sexual en internet, los contenidos dañinos, la desinformación y el ciberacoso… Todos ponen en peligro los derechos de los niños, así como su seguridad y su bienestar mental”.

“Los juegos pueden ofrecer a los jóvenes una sensación de escape de la realidad y en el aspecto social algunos juegos pueden ayudar a los niños a sentirse parte de una comunidad. Sin embargo, los niños pueden estar expuestos a ciertos riesgos, como el acoso en el juego, el grooming, y en algunos casos extremos a trastornos debidos a conductas adictivas”, explicó el coronel.

Según Cubides Salazar “los cibercriminales buscan intercambiar recompensas como monedas digitales, ‘diamantes’, atuendos y armas para los ‘avatar’ y así mejorar el rendimiento de los personajes (virtuales)… Algunas veces a cambio de recibir información personal o fotografías íntimas y de índole sexual. El objetivo es captar la atención de la posible víctima y obligarlo a mandar dicha información, siempre con la promesa de que recibirán las bonificaciones prometidas. Incluso, estos usuarios invitan a sus víctimas a que continúen su conversación por canales ajenos al juego, como las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea”.

El alto oficial enfatizó en que “los retos virales pueden cautivar a los adolescentes que de por sí tienden a ser impulsivos y sentirse atraídos por comportamientos que llaman la atención, especialmente en las redes sociales… Los retos online para adolescentes, bajo la apariencia de simples juegos entre amigos, se convierten en ocasiones en situaciones de enorme riesgo que producen lesiones graves o incluso la muerte”.

El ‘Momo’

De acuerdo con el director de Protección y Servicios Especiales de la Policía “uno de los juegos más famosos y temidos es, sin duda, el ‘Momo’, que creó recientemente una gran alarma social y provocó que los medios de comunicación pusieran por fin su atención en el peligro que suponen estos retos en la red que se buscan viralizar y llegar al máximo número de adolescentes posible”.

Como se sabe, el ‘Momo’ es una mujer que tiene un aspecto aterrador y es viral a través de WhatsApp. Algunos jóvenes nos contaron que si le enviaban un mensaje a ‘Momo’, ella respondía con imágenes violentas, agresivas, con amenazas e incluso revelando información personal. La Policía advierte de que podría tratarse de algo mucho más serio que un simple juego online.

El oficial advirtió a los padres de familia que en estos juegos aparecen pedófilos, expertos en pornografía infantil e incluso proxenetas, que se identifican como niños e incluso como compañeros del colegio.

“El modus operandi de los pedófilos no es nuevo. Cuando salen a 'buscar' víctimas lo primero que hacen es ganarse la confianza del menor. Y eso requiere tiempo de conexión para ir convenciéndole progresivamente de que participe en las actividades que le proponen, hasta que logran la imagen o vídeo sexual buscado e incluso que implique a algún amigo para salir juntos”, explicó el coronel.

Sobre el desafío de las 40 horas perdido, Cubides Salazar manifestó que “este es un juego que se hizo viral entre niños, adolescentes y jóvenes. Este reto consiste en desaparecer dos días sin dejar rastro y se ha extendido por las redes sociales. El objetivo final es que esa búsqueda se haga viral en las redes sociales y trascienda a los medios de comunicación”.

Ante estos hechos el ICBF, el Centro Cibernético de la Policía y Red PaPaz, a través de las plataformas como “En TIC Confío”, del Ministerio de las TIC, brindan herramientas para evitar que los niños, niñas y adolescentes le sigan el juego a los ‘retos’ peligrosos. Para ello se realizan diferentes campañas y recomendaciones a los padres y cuidadores de los menores y ambientes escolares sobre el buen uso de las redes sociales. Además, se promocionan las líneas de atención frente a casos que se presenten.

Desde el 1 de enero a la fecha se registran 336 denuncias, 269 por el delito de pornografía con menores y 67 por la utilización o facilitación de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales. En la parte operativa se han realizado 24 capturas, 23 por el delito pornografía con menores y 1 por la utilización o facilitación de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales, de acuerdo con el Centro Cibernético Policial-C4.