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Padre Nelson Celi, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe
Cortesía
Sábado, 21 de Enero de 2023
Redacción Bogotá

Uno de los mayores retos que ha enfrentado el padre Nelson Celi, como párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, ha sido la indiferencia de las entidades encargadas del cuidado y la protección del templo, que se constituye en un verdadero emblema religioso de la capital del país.

En conversación con EL NUEVO SIGLO, el sacerdote se refirió al avanzado estado de deterioro que presenta la iglesia, así como a parte de la historia del templo y la comunidad, fundada hace 63 años por la Congregación de Padres Somascos, de origen italiano.

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en Rionegro, Bogotá, fue fundada el 29 de diciembre del año 1959. Desde entonces, ha estado dirigida por la Congregación de Padres Somascos, bajo el carisma de San Jerónimo Emiliani.

“Somos una orden religiosa cuyo carisma es el trabajo y servicio a la niñez y juventud abandonada, así como a la población más vulnerable de la sociedad”, explicó el padre Nelson Celi.

Hasta el 2021, el padre Artemio Viale, clérigo regular Somasco, estuvo al frente de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. No obstante, el 10 de enero de ese año falleció. 

“La gestión del padre Artemio Viale, así como la de los Padres Somascos que han pasado por la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe (párrocos y religiosos), ha sido el trabajo, la formación y la promoción de la niñez y la juventud; la pastoral de la salud, especialmente de los enfermos; la vida sacramental y el embellecimiento del templo”, recordó el párroco Nelson.

El padre Nelson estudió filosofía, teología y pedagogía reeducativa. Señala que su proceso de formación espiritual se dio en un periodo de 11 años, con acompañamiento profesional y académico, tanto en el seminario como en el campus universitario.

“El mayor reto que he tenido durante mi gestión como párroco ha sido darle manejo al proceso legal en el que se encuentra nuestro templo (Acción Popular, juzgado 54 Administrativo de Cundinamarca) debido al daño estructural como resultado de múltiples factores que a la fecha lo tienen en un estado crítico de deterioro. Sobre todo, la indiferencia de las mismas entidades encargadas de su cuidado y protección”, aseveró el sacerdote. 

Comunidad de Padres Somascos

Los Padres Somascos son una congregación religiosa fundada por San Jerónimo Emiliani en el año 1532, en Somasca, pequeño pueblo del norte de Italia, donde quien fue luego santificado pasó los últimos años de su vida ejercitando la caridad con los huérfanos y los enfermos.

“Siguiendo el ejemplo del fundador, vivimos en comunidad y lo ponemos todo en común, perseverando concordes en la oración y en las obras. Juntos, sacerdotes y hermanos, tendemos a la perfección de la caridad con humildad de corazón, mansedumbre y benignidad, amando la pobreza y el trabajo y dedicándonos, especialmente, a la formación humana y cristiana de la juventud, con preferencia hacia la más necesitada”, relató el padre Nelson. 

Los Padres Somascos se dedican principalmente a servir a los pobres y a la juventud, con una atención especial para cuantos viven en condiciones de abandono y desamparo. Esta es la razón por la cual, en las distintas partes del mundo donde están repartidos, han ido asumiendo múltiples tareas: asistencial, educativa, de prevención, de promoción humana y cristiana; dando siempre la preferencia a los niños y a los jóvenes.

El padre Nelson explicó los campos de acción en los que centran su gestión como comunidad. “Todas estas tareas, que nosotros asumimos como experiencia comunitaria, se agrupan en los siguientes tipos de obras: casas para menores en situación de orfandad o abandono, centros de enseñanza, centros de pastoral juvenil y animación espiritual, Ministerio Parroquial y recuperación y reinserción de drogadictos”, señaló. 


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La llegada de la comunidad al país

La llegada de la Comunidad de Padres Somascos a Colombia fue una iniciativa de la Orden de los Padres Somascos, tomada desde la Curia General, según explicó el padre Nelson. 

“La iniciativa se dio desde la Curia General, es decir, el gobierno legislativo en Italia, quienes responden a la solicitud de ‘la Pontificia Commissio pro América Latina’ para que extiendan la labor y el Carisma Somasco en el sur de América Latina”, explicó. 

En el caso de Colombia la llegada de los primeros Sacerdotes Somascos fue el día 17 de octubre de 1964, pero solo asumen la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe hasta el día 24 de octubre, es decir, siete días después de la llegada a Colombia. Los tres sacerdotes que llegaron aquel día fueron: Bruno Schiavon, Domingo Framarín y Bernardo Vanossi.

Impacto en la ciudad

El padre Nelson Celi señala que la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe representa para los bogotanos un modelo de atención y servicio de la niñez y la juventud a nivel pastoral. 

Asimismo, señala que a nivel espiritual es un lugar de oración mariana cuya advocación posee un alto grado de acogida, admiración y devoción. 

Finalmente, a nivel local constituye un templo guadalupano y un bien material, catalogado como patrimonio cultural de conservación integral.

La juventud y la iglesia

El párroco de Nuestra Señora de Guadalupe explicó que existen tres factores principales en lo que respecta a la brecha etaria en torno a la asistencia a la iglesia: “Lo cultural vs. lo pastoral juvenil, la doctrina vs. el lenguaje juvenil y la normatividad vs. las nuevas realidades y culturas juveniles”. 

No obstante, el sacerdote recordó a la comunidad que las puertas de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe están abiertas, y que el despacho parroquial está disponible de lunes a viernes en horarios de 2:00 a 5:00 p.m. 

Asimismo, las celebraciones eucarísticas se llevan a cabo de lunes a viernes a las 7:00 a.m. y a las 6:30 p.m.; y los domingos a las 8.00 a.m., 10:00 a.m., 12:00 p.m. y 5:00 p.m. 

Los interesados en realizar eucaristías con fecha fija deberán pagar un valor total de  $55.000. En los casos de las eucaristías sin fecha fija el valor será de $25.000 y para las eucaristías exequiales se efectuará un pago de $178.000. 

Para mayor información, los ciudadanos pueden comunicarse a través de las líneas telefónicas 3152178695 y (601) 6509396.