| El Nuevo Siglo
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Domingo, 18 de Diciembre de 2022
Redacción Nacional

Aunque Rosario siempre le insistía a su hermano y sus amigos que no tomaran ese aguardiente porque era muy fuerte y con solo media botella ya estaban borrachos, poco caso le hacían. Pero de la preocupación recurrente pasó a la alarma cuando tras una nueva ‘tomata’, su hermano tenía la cara muy roja, con “ronchitas” que le aparecieron en el rostro, pero pronto se le extendieron al cuello, los brazos y luego a todo el cuerpo.

En diálogo con EL NUEVO SIGLO, ella recuerda que su hermano Luis compró la botella de aguardiente a un vendedor ambulante a muy bajo precio en uno de los barrios de Soacha, en Cundinamarca. Le dijeron que estaba de “promoción” por el inicio de las fiestas de Navidad y año nuevo.

“Luis invitó a Enrique y Carlos, dos de sus compañeros de trabajo que viven cerquita a nosotros. Estaban muy contentos pero noté que se embriagaron muy rápido. Yo no probé ese trago porque con solo olerlo era muy fuerte. Ellos no lo notaron e incluso ya antes se habían tomado varias cervezas”, explicó.

Rosario señala que “cuando se sintieron mal, una enfermera vecina les hizo tomar un remedio que los envió al baño y luego les dio un aguardiente comprado en un centro comercial. Es decir, del bueno, y eso creo que fue lo que los salvó”.

La mujer habló con este Diario a condición de no dar su apellido porque “teme que esa gente que está vendiendo ese trago pueda tomar represalias porque los denunciamos… No queremos que otras personas caigan con ese licor barato y adulterado… Nosotros la sacamos barata pero vea la cantidad de familias de Soacha y Bogotá que en los últimos días han tenido que llorar y enterrar a sus padres, hermanos y demás…”.

La alarma no es para menos. En el último mes en la capital y el municipio anexo más de 28 personas han muerto por consumir licor adulterado, sobre todo de dos marcas pequeñas pero con licencia en regla del Invima. Ante esta situación tan grave las autoridades prendieron alertas y ya han realizado capturas y decomisos de miles de botellas.

¿Qué está pasando?

EL NUEVO SIGLO habló con el jefe nacional del Servicio de Policía, general Tito Yesid Castellanos. “La adulteración de bebidas alcohólicas es el fenómeno criminal donde se adquiere materia prima como botellas, etiquetas, tapas, estampillas y alcohol a muy bajo precio para fabricar o imitar bebidas alcohólicas, lo cual se constituye en una actividad ilícita que genera una alta rentabilidad a las estructuras delincuenciales”, explicó.

Agregó que “estos delincuentes aprovechan la demanda para generar nuevas estrategias de distribución, entre ellas las redes sociales y, en general, las plataformas de internet”.

Precisó que los principales departamentos afectados por la adulteración de licor son Cundinamarca, Valle del Cauca, Antioquia, Atlántico y Bolívar. En cuanto a ciudades están Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena, entre otras. Esto porque allí existe mayor cantidad de habitantes y consumo.

“Durante el desarrollo de los procesos investigativos se ha recolectado información relacionada con la imitación, fabricación, venta y distribución de licor adulterado como lo son: diferentes clases de güisqui, igual ocurre con los aguardientes y aperitivos, productos que son comercializados en estancos, discotecas, establecimientos comerciales y al público en general en diferentes regiones del país”.

En cuanto al nivel de ganancias de la adulteración de los licores, el general Castellanos señaló que “deja grandes dividendos a los criminales, por cuanto es más rentable que el mismo contrabando. Por esta razón se persigue a estas personas con procesos de extinción de dominio a los bienes utilizados para esta actividad ilícita”. 

De acuerdo con el alto oficial, las principales zonas de distribución de licor adulterado se sitúan en los almacenes populares muy conocidos y en mercados de las principales ciudades, por ser lugares de fácil acceso y aglomeración de personas, permitiendo a los distribuidores evadir los controles de las autoridades.

“La alta comercialización de este licor adulterado se registra en barrios populares y en los estratos 1, 2 y 3. Además, en estos sectores se ha generado un aumento en la adulteración de bebidas alcohólicas, puesto que se volvió un negocio rentable para las organizaciones delincuenciales, convirtiendo las zonas de estratos más bajos en los focos de distribución”, señaló.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud se han presentado 28 casos de intoxicaciones por licor adulterado con metanol, de los cuales 17 personas han fallecido, de acuerdo con las cifras oficiales al 15 de diciembre del año en curso.

Los operativos

Tras esta alarma, el jefe nacional del Servicio de Policía indicó que se fijó un plan de contingencia para esta temporada decembrina y de comienzo del año nuevo. Se han realizado dispositivos policiales en las áreas urbanas, rurales, zonas turísticas y ejes viales, “priorizando actividades enmarcadas en el ámbito de la prevención, disuasión, control y acción contra el crimen y el delito para contener el delito de licor adulterado, estableciendo la vigilancia intensificada como un evento de seguimiento diario”.

Se adelantan actividades conjuntas con las secretarías de Salud y el Invima. Así, mediante 51.187 planes realizados en 54 Metropolitanas y Departamentos de Policía, hay 28.512 botellas de licor adulterado decomisadas y se llevó a cabo la suspensión de 63 establecimientos comerciales. En estos procedimientos se logró la captura de 38 personas.



Castellanos precisó que los delincuentes para adulterar las bebidas embriagantes “en su mayoría emplean licores de baja calidad y más baratos, con lo que se logra obtener los grados de alcohol que se necesita para los aguardientes, rones y güisquis, entre otros”. En tal sentido, el licor adulterado es fabricado con metanol, que es un líquido incoloro y muy tóxico, obtenido por destilación de la madera a baja temperatura o mediante la reacción del monóxido de carbono y el hidrógeno, que se emplea para desnaturalizar el alcohol etílico y como aditivo de combustibles líquidos.

“El metanol no es apto para consumo humano, ya que se utiliza en las industrias para la fabricación de tintas, pinturas, solventes, pegantes, anticongelantes y otros usos. Pero definitivamente no es para consumo humano, siendo este tipo de químicos utilizados para dar sabores y aromas similares al de los licores legalmente constituidos”, explicó el alto oficial.

Otra característica de este delito es que los envases utilizados para estos procesos de adulteración son reciclados en las calles. “Debido al incremento de personas que se dedican a la labor de recicladores, muchos de los envases que son recolectados diariamente en diferentes zonas de las ciudades son utilizados para la comercialización de las bebidas alcohólicas adulteradas y fabricadas artesanalmente. Así mismo, las tapas y algunos anillos de seguridad son lo que permite engañar al público en general y comercializar fácilmente el producto fraudulento”.

Explicó el general que “estos envases van a los lugares donde se almacena el licor adulterado que se produce en los alambiques clandestinos que se acopian en viviendas y establecimientos comerciales. Estos envases se convirtieron en uno de los eslabones de la cadena criminal”.

Agregó el general Castellanos que “durante las actividades de prevención, disuasión, control y acción contra el crimen y el delito (inteligencia e investigación criminal), no se cuenta con información de estructuras criminales que se dediquen a la falsificación de sellos de seguridad. Lo que sí se ha evidenciado es que se trata de personas, en su mayoría litógrafos, que trabajan en conjunto con estas redes, fabricando estampillas, etiquetas y anillos de seguridad como materia prima e insumo para la imitación de bebidas de licor adulterado, afectando con esto el bien jurídico tutelado de la vida”.