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EL GENERAL Edgar Alberto Rico Pulido, comandante del Centro Nacional de Entrenamiento (Cenae).
Cortesía
Domingo, 12 de Febrero de 2023
Redacción Política

“Desde mi infancia tuve como referente a un familiar que pertenecía al Ejército y por eso crecí teniendo en mi mente esa carrera”. Quien habla es el general Edgar Alberto Rico Pulido, quien hoy, tras una trayectoria muy larga, es el comandante del Centro Nacional de Entrenamiento (Cenae), sin duda una de las instituciones castrenses más acreditadas del continente en cuanto a alistamiento de combatientes. De hecho, es allí en donde se preparan los lanceros y los integrantes de las Fuerzas Especiales, dos de los grupos élite de las Fuerzas Militares de Colombia.

El hoy general tenía en su niñez tan decidida la meta de seguir la vida castrense, que terminó su bachillerato en un colegio militar y luego ingresó a la Escuela de Cadetes José María Córdova. “Mi vida desde los 11 años siempre ha estado con un uniforme encima y con unas botas puestas”, afirma.

Tan convencido está el alto oficial de su vocación que no duda en afirmar que la vocación está en su ADN y que “si volviera a nacer, sería nuevamente un soldado. Los sueños se alcanzan primero teniendo seguridad y confianza en uno mismo”.

Obviamente llegar a comandar el Cenae es un logro muy alto. Más aún 28 años después de que hiciera el curso de Fuerzas Especiales en el fuerte militar de Tolemaida, en donde hoy comanda. “Como todo soldado uno siempre mira los ideales, a dónde se quiere llegar a pesar que los pasos se ven muy difíciles y muy lejos”, afirma.

“Dios y la Institución me han dado la oportunidad de dirigir el Cenae. Es una altísima responsabilidad la de direccionar el entrenamiento de nuestro Ejército Nacional”, agrega. “Se requiere disciplina, estudio y trabajar diariamente para alcanzarlo, porque los ideales nunca se pueden perder de vista por duras que sean las pruebas que aparecen por el camino”, sostiene el general.

Oriundo de Mesitas del Colegio, en Cundinamarca, casado y con tres hijos –una niña y dos gemelos–, Rico Pulido explica que en el Centro se direcciona el entrenamiento y reentrenamiento de todos los soldados, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Militares así como de países amigos. Esto se hace a través de  diferentes cursos de combate y especialidades con el fin de optimizar competencias individuales. De hecho, se cuenta con seis escuelas: Lanceros, Fuerzas Especiales, Paracaidismo, Tiro,  Entrenamiento y Reentrenamiento así como Asalto Aéreo.

Tres de las escuelas tienen la misión de formar líderes y las otras la responsabilidad de generar fortalezas individuales que, posteriormente, aportan a las capacidades colectivas del Ejército. “Tenemos una oferta de 28 cursos y un alto nivel de entrenamiento de nuestra fuerza militar”, indicó el oficial.

Un nivel exigente

“En los últimos meses tenemos la fortuna de haber podido entrenar a 16.152 hombres, entre ellos 1.055 extranjeros, hombres y mujeres, gracias a una oferta académica muy amplia. El nivel de los uniformados que se entrenan y reentrenan es altísimo”, acotó.

De acuerdo con el general, entre los cursos se encuentra uno relacionado con la preparación de instructores, que es muy exigente. Lo adelantan los oficiales y suboficiales que, una vez reciben su certificado, van a las distintas escuelas y están aptos para liderar a un grupo de hombres y mujeres y dictarles una instrucción con una pedagogía y metodología estandarizada dentro de los altos niveles de exigencia del entrenamiento del Ejército.

La instrucción no solo tiene que ver con destrezas castrenses sino que también comprende una fase detallada en materia de derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario. “Esto permite que todos nuestros graduados en el nivel de oficiales, suboficiales y soldados profesionales estén certificados en estas materias, que se constituyen en el ADN que se ve reflejado en las tácticas, técnicas y procedimientos que llevan a cabo en las diferentes unidades en las que van a desempeñarse en el país”, explica el general.

“Nuestros graduados en todo momento deben poner en práctica la defensa de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario por cuanto rigen el comportamiento y las normas éticas en el actuar de nuestros soldados”, indicó.



La doctrina

Para el general tanto el Ejército como las Fuerzas Militares son un modelo en la generación de doctrina. “Nuestra doctrina es producto de las lecciones aprendidas de todo lo que hemos tenido que avanzar y enfrentar en las diferentes áreas producto de 210 años defendiendo a los colombianos”, agregó.

Aseguró que “esas vivencias de nuestros hombres y esas lecciones aprendidas las hemos llevado a los documentos y se han constituido en doctrina. Todo lo que hagan nuestros soldados, todas las tareas tácticas, están perfectamente reglamentadas mediante nuestra doctrina”.

Insistió en que “el Ejército es modelo a nivel mundial por tener su propia doctrina. Colombia es de los únicos países que tiene doctrina contra la minería ilegal, en operaciones contra el narcotráfico, de desminado humanitario, en operaciones diurnas y nocturnas. Gracias a que todo esto lo hemos tenido que vivir. Esa experiencia la llamamos nosotros lecciones aprendidas y, posteriormente, cuando las llevamos a nuestros libros, las llamamos lecciones enseñadas”.

“Vale la pena destacar que esta doctrina cuenta con estándares y avales internacionales y nacionales y tiene una transversalidad en derechos humanos y en Derecho Internacional Humanitario”, indicó.

Para el comandante del Cenae es claro que un ejército jamás puede dejar de entrenarse y reentrenarse, sin importar la condición por la que transite la nación. “Si el Ejército está entrenado, quiere decir que está capacitado para conducir operaciones militares orientadas a defender la soberanía, la independencia y la integridad territorial. Para proteger la población civil y los recursos privados y estatales. Y para contribuir a generar un ambiente de paz, seguridad, progreso y desarrollo que garantice el orden constitucional de la nación y las leyes”, afirmó el alto oficial.

“En el Cenae pasan más de 17 mil hombres de manera permanente, debido a que en este fuerte militar están las capacidades estratégicas más importantes de nuestra institución como lo son: nuestra aviación del Ejército, las unidades de Operaciones Especiales, las unidades que brindan apoyo humanitario, como las de los ingenieros militares; igualmente, el batallón de construcciones, de desminado humanitario. También el batallón que cuando pasa una catástrofe en cualquier región del país, logra en tiempo récord atender y conectar nuestras regiones. Estamos al servicio de los colombianos”, precisó.

La única mujer

El comandante del Cenae destacó que “nosotros somos un Ejército moderno, que ha venido avanzando a la par de las Fuerzas Militares del mundo. Somos un Ejército de inclusión, donde la mujer juega un papel fundamental y han egresado de nuestras escuelas de formación de oficiales y suboficiales”.

“Hoy contamos con mujeres de Arma y no solamente de los servicios logísticos sino que ya hay oficiales del Arma de Infantería. Ellas tienen acceso, al igual que los hombres, a los diferentes cursos de combate y sin ninguna discriminación, porque hacen parte de las filas de nuestro Ejército y las respetamos”, explicó.

De hecho, en este momento hay cursos avanzados de tiro, de asalto aéreo y de paracaidismo. Incluso hay una mujer oficial presentando en este momento las pruebas para acceder al curso básico de Lanceros. “Esperamos que sea la primera mujer que logre el distintivo de Lancero en nuestro Ejército. Son 76 días de entrenamiento de día y de noche, para alcanzar una fortaleza física y mental que les permita desarrollar nuevas habilidades y destrezas para ser comandantes de pequeñas unidades del Ejército”, señaló el oficial.

Puntualizó que “los lanceros son nuestro curso de combate más emblemático que se adelanta en el Cenae. De hecho, este año está cumpliendo 68 años. Es donde por naturaleza se forman los mejores combatientes de América y en el que han participado militares de 23 países”.