El incendio que se presentó desde ayer en la empresa Bravo Petroleum, dedicada a la movilización de hidrocarburos en el río Magdalena, en Barranquilla, llevaba ya 32 horas sin extinguirse y expertos calculaban que las pérdidas podían ascender a los $21 billones.
La Procuraduría General de la Nación, en la actuación preventiva que adelanta con ocasión al incendio presentado, solicitó al director general del Establecimiento Público Ambiental Barranquilla Verde (EPA), Henry Cáceres Messino, el Plan de Contingencia presentado por la empresa Bravo Petroleum a la autoridad ambiental, en el que se determina el nivel de clasificación de la emergencia, así como las medidas adoptadas para afrontar la situación generada en la madrugada del pasado miércoles.
Por su parte, el Ministerio Público expresó, a través de la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios, su preocupación por las graves afectaciones ambientales y de salud pública, que se pudiesen generar por la emergencia, especialmente en la población más vulnerable, como lo son los menores de cinco años y personas de la tercera edad.
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De igual modo, el ente de control advirtió que, teniendo en cuenta que el incendio aún continúa, resulta necesario implementar un monitoreo permanente a la calidad del aire con el fin de verificar los estándares e índices de emisión admisibles de contaminantes del aire, y declarar, si es el caso, de manera oportuna los niveles de prevención, alerta y emergencia por contaminación del aire a que haya lugar.
Por su parte, el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, informó que ayer en la tarde se adelantaron labores para mitigar y superar la emergencia producida por la explosión.
“La investigación de qué ocurrió, aunque se habla de un cortocircuito que desencadenó una serie de incidentes e impidió la acción de la red contra incendios, se revisará en el debido momento”, sostuvo.