HASTA 186 de los 401 asesinatos de activistas de derechos humanos registrados en todo el mundo en 2022 corresponden a Colombia, lo que supone un 46 % del total, según el balance publicado en un informe de la organización internacional de Derechos Humanos Front Line Defenders.
El informe recoge asesinatos de activistas en un total de 26 países y destaca que en 2021 fueron 358 el total de homicidios, aunque en 38 países, de lo que se desprende que estos ataques han aumentado y se han concentrado. Colombia también fue la nación más mortífera para los activistas en 2021, con 138 muertos.
Front Line Defenders destaca que Ucrania contabilizó 50 asesinatos, en segundo puesto, seguido de México (45), Brasil (26) y Honduras (17). Estos cinco países concentran el 80 por ciento de los asesinatos de 2022.
El informe señala que los principales afectados fueron defensores especializados en la protección de tierras, el medio ambiente y las comunidades vulnerables.
Front Line Defenders recordó que Colombia es firmante del Acuerdo de Escazú para proteger el medioambiente y a sus defensores, pero el país sigue registrando una violencia constante contra este grupo de líderes y protectores.
La directora interina de Front Line Defenders, Olive Moore, resaltó que "es un hito sombrío". "Por primera vez vimos más de 400 asesinatos selectivos de defensores de los derechos humanos en 2022", enfatizó.
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"Si bien América Latina siguió siendo la región más mortífera del mundo para los defensores de los Derechos Humanos, también vimos un panorama más peligroso para los defensores en el contexto de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania", apuntó Moore.
En particular, señalan a Moscú por "atacar específicamente a los defensores que trabajaban en la respuesta humanitaria y a los periodistas de Derechos Humanos" con "al menos 50 asesinatos documentados atribuibles a las fuerzas militares rusas".
Asimismo, ha contabilizado "más de 1.500 amenazas y crímenes" contra activistas que incluyen detenciones (19,5 %), procesos judiciales (14,2 %), agresiones físicas (12,8 %), amenazas de muerte (10,9 %) y espionaje (9,6 %).
Las amenazas de muerte no suponen un porcentaje alto del total, pero en Asia y América son la amenaza más frecuente. En África, en cambio, predominan las detenciones.