| El Nuevo Siglo
Bogotá tiene la meta de reducir para 2024 un 15% de la emisión de gases de efecto invernadero
Cortesía Secretaría de Ambiente
Jueves, 7 de Enero de 2021
Redacción Bogotá

La Administración de la alcaldesa Claudia López dio inicio a un proceso de articulación y construcción colectiva para cumplir las metas propuestas en torno a la calidad del aire en la ciudad de Bogotá, que en estos momentos tiene muy buenas condiciones atmosféricas de acuerdo con el Índice Bogotano de Calidad del Aire. De hecho, el jueves las estaciones Guaymaral, Usaquén, Minambiente y Usme amanecieron en estado favorable, y el resto de la ciudad registra condiciones moderadas. 

En este aspecto, Bogotá amplió en un 61% la información generada por medio de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire con la adquisición de nuevos equipos y la implementación de siete nuevas estaciones de medición que estarán en completo funcionamiento en los próximos días.

“Nuestro primer año fue clave para iniciar un proceso de construcción que nos permitirá mejorar la calidad del aire. Dotamos nuestra Red de Monitoreo, iniciamos nuestra construcción colectiva del Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire de la mano de la ciudadanía, gremios, academia y todos los actores para cumplir con las ambiciosas metas de nuestro Plan de Desarrollo. La reducción de actividades, a causa de la pandemia, permitió que durante el 2020 el material particulado se redujera en un 6%”, afirmó la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

Punto aparte, la ampliación de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire permitirá fortalecer los datos y la información para tomar mejores decisiones en torno a los índices de concentración atmosférica en Bogotá. Sin duda, este fue uno de los mayores logros de la actual administración en su primer año de Gobierno, pues se abrieron siete nuevas estaciones. 

Los nuevos equipos cuentan con monitores de material particulado PM 10 y 2.5 y analizadores de gases, ozono (O3), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2) y monóxido de carbono (CO). Además, tienen sensores meteorológicos para medir la velocidad y dirección del viento, radiación solar, presión barométrica, temperatura y humedad relativa.

Estos nuevos puntos de monitoreo permitirán registrar la información necesaria para que la ciudadanía conozca el nivel de concentración de material particulado. Asimismo, las instituciones podrán tomar mejores decisiones para proteger ante los eventos de contaminación a las personas, en especial a las más vulnerables (niños y adultos mayores).

Con la articulación con la ciudadanía, la academia, las organizaciones ambientales, el sector privado y el Gobierno Distrital, Bogotá avanzó en la construcción participativa del Plan Aire, dentro de un modelo de gobernanza y el objetivo de cumplir las metas planteadas para el año 2030.

Reducción de actividades

Un análisis comparativo de las concentraciones registradas entre el primero de enero y el 19 de marzo y las del 20 de marzo (día en que inició la cuarentena) al 27 de agosto (fecha en la que terminó el confinamiento estricto en Bogotá), evidenció que hubo una reducción de, aproximadamente, el 44% en material particulado inferior a dos micras.

En enero, se registró una calidad del aire moderada, propia de la temporada seca y con actividad reducida. Entre febrero y marzo se presentaron condiciones regulares y malas que obligaron a declarar dos alertas por contaminación atmosférica. Este fenómeno, habitual en dicha época del año, fue causado por la influencia de incendios y quemas en el oriente del país.

Tras el confinamiento, se evidenció un impacto significativo positivo en la calidad del aire debido a la drástica reducción de las concentraciones que se observaron a partir del 22 de marzo. Durante este periodo, se registraron disminuciones hasta del 80% en la concentración promedio de la ciudad, en comparación con los días que registraron las peores condiciones atmosféricas.

En general, la calidad del aire durante el año tuvo tres momentos importantes: los picos de marzo por los incendios; la etapa inicial del confinamiento cuando los niveles de concentración fueron buenos, y después del inicio de la reactivación económica, en la que los índices volvieron a ser similares a los habituales de la actividad en la ciudad.